Cuaderno de bitácora

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  Esta sección recogerá toda la información diaria relativa al barco, sus tripulantes y lugares visitados


CAPITULO 1.  Mallorca - Gibraltar

Relato de Daniel:

Salimos el 17 de octubre del 2005 sin saber que nos iba a esperar, el tiempo fue bochornoso ese día ,pero tuvimos buen viento. Pasamos por el sur de Ibiza y nos dirigimos hacia Cartagena con un viento venido del sur-este ,pareció ser un buen augurio el que los primeros días de viaje tuvimos buen tiempo, el sol brillaba y el viento soplaba con ligera fuerza, la suficiente como para llegar a Cartagena en tres días. A partir de Cartagena (una interesante ciudad por sus construcciones románicas como el gran coliseo y el anfiteatro, que le daban un encanto especial a esa ciudad) fuimos costeando la península.

 A las 13:30 partimos de Cartagena. Después de esa partida el viento no nos fue tan favorable, nos venía del sur-este y sobre el cabo de Gata nos encontramos con unos fuertes vientos con los que algunos disfrutamos y otros sufrimos... fue una parte dura de roer

Al atardecer del día 21 nos dirigimos al resguardo del cabo de Gata, el puerto de San José y fondeamos en una playa muy bonita que pareció ser un parque natural: la playa del Genovés.

Salimos al día siguiente sobre las 7:30.y traspasamos el dichoso cabo de Gata.

Unas millas mas allá nos encontramos una zodiac que tenia toda la pinta de patera. La recogimos y remolcamos hasta el puerto de Aguadulce donde unos guardia civiles nos atendieron y recogieron la patera, parece ser que ya por esas latitudes llegan muchas pateras.

 El domingo día 23 partimos del puerto de Aguadulce después de pasar una noche allí donde ,por supuesto, también dimos un bocado a su buena comida marínera. Los vientos seguían sin sernos favorables y ,por necesidad, usamos bastante motor.

 Nuestra siguiente escala fue en el puerto de Motril, al cual llegamos sobre las 4:00 por lo cual nos fue un poco costoso encontrar el atraque adecuado. Después de un día de descanso y la mejor parada gastronómica hasta el momento, ¡muy buena comida si señor!, y después de establecer un agradable conversación con un marinero del lugar que nos dio buena información sobre el puerto de Gibraltar y sobre las islas del caribe, partimos de nuevo sobre las 08:30 del día 25 para proseguir con nuestro camino. Parecía que aquel día íbamos a tener viento favorable, pero lo bueno es que ni favorable ni en contra; no había....

El mismo día sobre las 18:15 atracamos en el puerto de Benalmádena donde se iban a quedar dos de nuestros tripulantes para volver a Mallorca : Rosa Hempel y Jaime Bonet, ¡no todo el mundo puede dejarlo todo para hacer un viaje de tal calibre!. El puerto de Benalmádena era muy curioso, jeje, ¡parecía disneyworld o algo así! ,turístico a tope; incluso nuestro capitán Skip ¡dijo que esa decoración no la había visto ni en California! Muy curioso si... Pero eso no significa que no tuviera un gran puerto, bueno mas bien al contrario, por eso mismo tenia un puerto increíble. Había apartamentos en isletas donde podías atracar el barco como si fuera un parking y tener al lado del apartamento tu barquito allí amarrado..

Salimos el miércoles 26 de octubre bien temprano y nos despedimos de nuestros dos compañeros que volvían a casa, y nos dirigimos directo a Gibraltar con un buen viento a favor, del norte, pero como el oleaje provenía del este tuvimos que encender motores para que el barco no se tambalease como un borracho en una calle oscura.

Sobre las 16:00 avistamos el peñón y también unas ballenas que nos dieron la bienvenida al estrecho, al igual que unos simpáticos delfines. Ese día no tuvimos atraque y fondeamos en la bahía al lado del aeropuerto.

Al día siguiente, jueves 27 de octubre, cargamos combustible para prepararnos para el Atlántico y conseguimos un atraque en el puerto.

Gibraltar es impresionante, es pequeño, pero hay un variedad de razas y culturas que no me hubiera imaginado: ingleses ,españoles, hindúes, judíos, africanos... Realmente es bastante completo ese peñón. Además ,por desgracia o por fortuna, los vientos que rodean esa montaña son muy variables, por cada lado de este los vientos cambian de dirección constantemente; ¡seria una prueba de resistencia hacer una regata por esta bahía!.

Hoy ,viernes de octubre del 2005, estamos atracados en el puerto preparándonos para mañana emprender el viaje. Como los vientos en esta época del año que hay entre canarias y la península vienen del sur vamos a probar de dirigirnos hacia Madeira y ,pillando la rotación de la borrasca irnos desde allí a las islas canarias. Ya veremos que pasará mañana.

 

Relato de Jaime:

Día 17 de octubre de 2.005, lunes.

Es el día de la partida. Skip y Bárbará nos esperan en el barco a las 10 horas. Falta todavía hacer unas últimas compras y cargar los  últimos paquetes en los coches.

En el trayecto hasta Gibraltar la tripulación estará compuesta por Skip, Bárbara, Daniel, Rosamaría y yo. Los tres primeros continuarán el viaje como tripulación fija; Rosa y yo tenemos previsto regresa a Mallorca en avión desde Málaga el domingo, 23.

Vienen amigos a despedirse y también los reporteros de Diario de Mallorca que darán cumplida información de nuestra aventura en la prensa local.

Soltamos amarras a las 13 horas aproximadamente y paramos en primer lugar en el surtidor para llenar los depósitos de gasoleo. Salimos del puerto a las 14horas.

La travesía se inicia con poco viento, prácticamente nulo: así que ponemos en marcha el motor hasta salir de la bahía.

Se hace hora de comer, o mejor dicho de haber comido, y se pone la cocina en marcha. Para empezar bien la travesía el primer menú consta de paella  que se acompaña de una botella de vino para desearnos un buen viaje.

Tomamos rumbo 210 y una vez sobrepasado el faro de Cala Figuera, encontramos un buen viento que nos empuja a 4,6 nudos.

Se establecen las primeras guardias: Skip hará la primera hasta las 12, después entro yo, de 12 a 3, me sigue Dani hasta las 6 y por último Skip vuelve a coger el mando hasta el amanecer.

 

Dia 18 de octubre de 2.005 , martes.
El viento de la tarde anterior se acaba, y tenemos que navegar a motor
durante toda la noche.
La guardia ha sido tranquila, un barco de pasajeros nos cruza por estribor
a unas 3 millas de distancia. Son las 2 de la madrugada y el mar está muy
tranquilo.
Durante la guardia de Daniel ha avistado el faro de Formentera, y asi
queda constancia que fué entre las 3 y las 6 de la madrugada cuando nos
encontrábamos a su altura.
A las 7 amanece y seguimos sin viento con una mar en calma.  Aparece de
repente una grupo de delfines que nadan entorno al barco; son unos 5 o 6 y
uno de ellos es un bebé delfín.  Aparecen también pájaros que se posan en
el barco.
Esta mañana toca baldeo de cubierta. Rosa y yo nos ocupamos de la tarea.
Subimos cubos de agua del mar y limpiamos la madera con cepillos.
Sobre las 11 aparece un poco de viento y podemos apagar el motor. Marcamos
rumbo 200.
Son las 13 horas; cambiamos rumbo a 290 el viento va en aumento y
navegamos a 4 nudos.
El día está nublado, no vemos el sol.  Varios pájaros revolotean y se
posan sobre el barco; uno de ellos se posa incluso sobre la cabeza de Dani
que está sentado en la proa (habrá pensado que su pelo es un nido), otro
se posa a mi lado, en popa, se acerca incluso hasta mi mano; no acepta sin
embargo un grano de uva que le ofrecemos a pesar que parece estar cansado.
Acepta posar para una foto y después levanta de nuevo el vuelo.
La comida se sirve a las 3 de la tarde consistente en un guiso de sepia
con albóndigas que solo ha sido necesario calentar pues lo llevábamos
preparado de casa.
Un resto de comida que sobró y ya no nos era posible seguir guardando lo
arrojamos por la borda y al poco rato suena el carrete del curricán.
Habíamos enganchado un pez. Era grande y lo llevamos hasta el barco con
bastante esfuerzo; sin embargo en el momento de subirlo, rompió el sedal y
se escapó. Se trataba de un atún y pesaría unos 10 Kg.  Tenemos que
aprender a manejarnos mejor con el gancho.
Hemos preparado nuevos cebos con Dani que ha tomado buena nota para poder
hacerlo en el resto de travesía.
Son las 6 de la tarde y el viento es menos intenso, pero navegamos a razón
de 3 nudos.  Dani quiere hacer una partida de ajedrez, y me da una paliza.
Suena otra vez el curricán. Esta vez toma lo toma Dani que se ha preparado
con el cinturón para manejar la caña. Es otro atún parecido al primero que
conseguimos acercar al barco pero en el último momento se escapa del
anzuelo. Es nuestro segundo fracaso en la pesca: a la tercera irá la
vencida.
La suerte nos es propicia, y ya cuando empieza a oscurecer, se engancha
otro atún, un poco más pequeño esta vez, que conseguimos subir a bordo.
Después de dejar constancia gráfica, preparamos una estupenda cena a base
de sopa de pescado y filetes de atún a la plancha.



Dia 19 de octubre de 2.005 , miercoles.
Son las 3 de la mañana y empiezo la guardia. El viento previsto se olvidó
de acudir a la cita y navegamos a motor hace ya tres horas. El tiempo es
fresco y necesito abrigarme para poder estar fuera.  Escucho la radio a
través del teléfono móvil.  Hablan del "susto" de la princesa, de los lios
de Maragall con su gobierno y también de la pandemia de la gripe aviar que
se avecina.
Algunos barcos se cruzan y nos adelantan con el correspondiente sobresalto
que representa para un novato como yo.
El día amanece despejado pero sin viento.  Aparecen de nuevo unos delfines
y también una tortuga que despertamos con el ruido del motor y se sumerge
cuando la alcanzamos por la amura de babor. Más tarde se levanta una suave
brisa que nos permite navegar sin motor.
El menú del día consiste en un potaje de lentejas con verduras.
Después de comer, el capitán Skip constató que en breve íbamos a cruzar el
meridiano 0, denominado de Greenwich.  Brindamos por el acontecimiento y
dejamos constancia escrita en un mensaje dentro de una botella al mejor
estilo de los relatos de aventuras marineras. La botella era la del vino
con que habíamos brindado y en el mensaje incluimos los detalles del
barco, los datos de nuestra posición y hora, la dirección de nuestra
página en internet y la invitación para un día de navegación en el RAGNAR
a quien encontrase el mensaje y nos lo comunicase.
El día se despedía espléndido. Al atardecer avistamos dos tortugas, esta
vez por la aleta de estribor pues navegábamos a vela y apenas se dieron
cuenta de nuestro paso.  A la puesta de sol aparecieron de nuevo los
delfines;  esta vez serían más de 20 individuos que saltaban y se
sumergían alrededor del barco.  Intenté fotografiarlos, pero se requiere
más profesionalidad y mejor equipamiento técnico para conseguir unas
imágenes que se aproximen a momentos mágicos como este.  Me quedé con una
imagen de la proa del barco con los foques hinchados, avanzando hacia la
puesta del sol que por lo menos evoca el recuerdo de estos momentos.


Dia 20 de octubre de 2.005 , jueves.
El día amanece ante el puerto de Cartagena.  Decidimos tomar el café en
tierra. Atracamos en pleno paseo marítimo y nos damos un paseo por la
ciudad.
Salimos del puerto sobre las 11 y navegamos a vela con buen viento SW.  A
media tarde el viento arrecia y aumentan las olas al tiempo que rola más
hacia el Oeste presentándonos un frente que no nos queda más remedio que
atacarlo en zig-zag.
Empieza a oscurecer y la fuerza del viento y las olas va en aumento.  No
nos sentimos seguros cerca de una costa desconocida con este tiempo, así
que ponemos rumbo mar adentro para una larga bordada.   En esta
trayectoria nos cruzamos con la línea de barcos que se dirigen del
Atlántico hacia el Mediterraneo y viceversa generando momentos si no de
peligro, si de tensión.  Encontramos viento de fuerza 5 con rachas de 6,
acompañado del oleaje correspondiente. Aquí el RAGNAR demostró su valía y
buen hacer: con sus 22 toneladas avanzaba a toda vela cogiendo cada vez
más velocidad y partiendo las olas como si fueran mantequilla;  el timón
era duro de sostener, pero apenas llegaban salpicaduras a la bañera. Los
pantocazos no existen en un barco de estas características. Seguimos
navegando mar adentro, sin cambiar el rumbo hasta el amanecer, y asi no
tener que cruzar otra vez la "autopista" .

Dia 21 de octubre de 2.005 , viernes.
Al clarear el día, el estado de la mar no ha cambiado, pero un sol
brillante lo hace más amigable.
 Viramos en dirección a la costa y seguimos este rumbo hasta media tarde.
Se hace hora de comer y no podemos utilizar la cocina debido al oleaje.
Decidimos dirigirnos al resguardo de Cabo de Gata para descansar y reparar
fuerzas.  Echamos en ancla en una playa solitaria (Puerto del Genovés) ya
que no pudimos amarrar en el puerto de San José.  Este espacio tranquilo y
 solitario bajo un cielo estrellado actuó como bálsamo reparador  sobre
una tripulación que llevaba 4 días de navegación y la últimas 24 horas
aguantando los zarandeos del oleaje.

Dia 22 de octubre de 2.005 , sábado.
Durante la noche ha calmado el viento del oeste y ahora hay una brisa
suave de tierra.  Cuando nos apartamos de la costa el viento es sopla
suave de SW y nos permite rebasar el problemático  Cabo de Gata.
Avanzamos hacia la bahía de  Almería con la  confianza de que aumente el
viento y soslayar el efecto adverso de la corriente del estrecho.
Levábamos poco tiempo navegando ya dentro de la bahía de Almería, cuando
Rosa, que estaba a proa leyendo, nos llamó la atención sobre un objeto que
flotaba a unos 500 metros por la banda de babor.  Observamos que se
trataba de un bote neumático negro con dos gaviotas posadas encima de él.
Desde el primer día había especulado sobre la posibilidad de encontrar una
patera en esta agua y en estos momentos tuve la convicción que se trataba
en efecto de una de ellas.  La duda surgía si estaba ocupada o bien
abandonada.  La presencia de dos aves carroñeras encima de ella no era
nada tranquilizadora y me trajeron a la mente un famoso relato de Edgar
Alan Poe en el que interviene también una de estas aves.
Nos acercamos a ella observando aliviados que en su interior había
únicamente tres depósitos de combustible, y algunos objetos personales. Se
trataba de una lancha neumática del tipo Zodiac de unos 6 metros en
perfecto estado; a excepción de los enganches que estaban todos rotos.
Nos llamó la atención que no hubiese motor estando los depósitos.
Avisamos por radio al puerto de Almería y decidimos remolcarla hasta el
primer puerto que arribáramos.
A partir de este momento el viento fue aumentando navegábamos a buen
ritmo; sin embargo la barca que arrastrábamos nos restaba velocidad (2
nudos, según Skip).  Esto, unido a que el viento y oleaje seguía en
aumento, el capitán optó por entregar la embarcación encontrada en el
puerto de Agudulce .  Así lo hicimos: atracamos en el puerto y libramos la
embarcación a la Guardia Civil de Agudulce.
Allí nos confirmaron que se trataba de una patera que usan los inmigrantes
africanos para llegar al continente. El “modus operandi” es el siguiente:
Un barco grande arrastra varias de estas embarcaciones, cargadas de
inmigrantes, hasta una distancia prudente de la costa.  A partir de este
momento las lanchas neumáticas alcanzan la costa con su propio motor y
cuando han llegado, sus propios ocupantes suelen lanzar el motor al agua
dejando que la corriente se lleva la lancha lejos para que no delate el
lugar del desembarco.  Embarcaciones de este tipo aparecen a centenares
por la costa, unas rotas y otras en perfecto estado y la Administración se
ve desbordada para almacenar todo este material hasta proceder a la
preceptiva subasta pública.

Este imprevisto unido al tiempo adverso que tuvimos frente al Cabo de Gata
nos habían retrasado el plan de ruta previsto y estábamos todavía muy
lejos de Málaga donde Rosa y yo debíamos tomar el avión de regreso a
Mallorca el día siguiente.
Empezamos las despedidas y miramos de conseguir un transporte hasta
Málaga.  El tema se complicó de tal modo decidimos retrasar el vuelo hasta
miércoles, 26.
Cenamos pescado frito en un chiringuito del lugar y dormimos en el barco
acompañados por la música de las discotecas que se extendían por todo el
puerto.

CAPITULO II Trafalgar - Cabo Verde:
Relato de Daniel
Salimos de Trafalgar con una pequeña capa nubosa cubriendo el cielo.
El viento provenía del noroeste, estábamos justo en el centro del estrecho,
donde el tráfico marítimo es mas denso y complicado, cuando empezó una
pequeña llovizna, al cabo de dos minutos Skip salió a la cubierta para ver
como iba la cosa, recibiendo en la cara una brisa fresca.
Estaba oscureciendo, el sol ya había desaparecido cuando la llovizna fue
transformándose en tormenta y el viento aumentó desmesuradamente para hacer
de la mar una bestia incontrolada. El viento rolo a sureste, y fue un poco
costoso controlar el barco, soltamos velas y avanzamos rápidamente con el
viento llegando a los 9 nudos. El verdadero problema que tuvimos fue que el
foque del botalón se nos soltó del mástil pasando por debajo del casco; Skip
se hizo una profunda herida en la mano al intentar recuperarlo......
Después de esa tormenta de 1 noche ,los siguientes días fueron tranquilos,
demasiado tranquilos, pero tampoco nos podíamos quejar.
Pasaron cuatro días dirección Canarias y al día 6 de la partida se levanto
una fuerte tormenta de levante, en la cual ,quitando todas las velas menos
el foque, navegamos a 7 o 8 nudos.
Gracias a la tormenta avanzamos mucho mas deprisa pero era muy movida, la
bandera que estaba puesta en la punta del palo mayor se enrolló con el
trinquete ,y no podíamos bajarlo, así que se nos derivaba un poco el barco
por su culpa.
La deseada llegada a Santa Cruz de Tenerife fue el día 6/11/05 y al fin
dormimos tranquilos.
Allí nos encontramos con Scott, nuestro tripulante que embarcaba en
canarias.
Lo mas impresionante de Tenerife son sus montes volcanicos y su fauna densa
y tropical en el sur.
En los altos montes se aprecia la nueva tierra formada por las ultimas
erupciones y su paisaje es virgen y árido, como si estuvieras en un espacio
lunar, Impresionante.
El Teide es muy chulo, pero hay demasiadas visitas, no es lo mismo con tal
cantidad de gente...
La ciudad de Santa Cruz esta bastante bien, esta bien reabastecida y no es
demasiado grande ,se nota que hay mucho movimiento turístico y eso.
Después de una semana para recuperar fuerzas arreglar el barco y cargarlo
bien, partimos dirección Cabo Verde.
Estuvimos una semana para llegar y, gracias a la suerte y la brillante luna
llena, no tuvimos muchos problemas con el tiempo y la navegación, así que
los días fueron pasando.
Avistamos la isla de Ido Sal 8 días después de salir de Tenerife. Es una
tierra bastante árida pero parece tener mucha fauna acuática, avistamos
muchos peces voladores, delfines y demás criaturas marinas, parece ser que
el turismo y la pesca son el sustento de esta gente.
Fondeamos en la bahía de Palmeira (un pequeño puerto del sur de la isla) ,es
precioso todo esto, aunque parece muy dura la vida aquí...
Un chaval nos enseñó como era el puerto y nos enseñó los cuatros bares que
hay, hay un bar por cada 4 casas, es impresionante, pero no hay mas de 30
casas , eso si, y la gente es muy amable.
Es un sitio muy tranquilo y relajante. Esta isla de Ido Sal tiene dos
pequeños montes volcánicos y una tierra árida con unos 4 o 5 pueblos,
también hay unas entradas de agua del mar en lar rocas que crean unas
piscinas naturales preciosas , según me contó el chico con que estuvimos el
primer día.
esta semana estaremos visitando esta islas y después partiremos a atravesar
el Atlántico, Hacia el Caribe!!!!


CAPITULO III Mindelo (Cabo Verde)
2 de diciembre de 2005
Estoy en Mindelo, una ciudad de 60.000 habitantes, la segunda mas grande de Cabo Verde. La verdad es que he
disfrutado mucho de la estancia, Cabo Verde es precioso .son unas islas volcánicas muy áridas ,con un viento fresco del atlántico por la noche, la verdad es que me encanta, es tan diferente de Europa!.
Hemos visitado varias islas pero en la que más hemos estado es en Ilha do Sal, que es muy bonita. Su formación volcánica es poco estridente, tiene dos o tres montes y lo demás es plano con pocos arbustos y mucho desierto de piedra  y arena.
Por lo que respecta a la cámara, la he podido arreglar limpiando a fondo el objetivo con un trapo y un destornillador, problema solucionado.
Visitamos un par de pueblos, la gente es muy pobre ,pero no hay tanta criminalidad como dicen ,la gente es muy afable ,hay buen rollo y buena fiesta.
 Ayer fue el cumpleaños de Skip y lo pasamos muy bien, compramos un buen atún de 7 kilos (por 7 euros) e invitamos a unos alemanes que nos habían dejado unos instrumentos para arreglar un problema que tuvimos con el ancla en Palmeira, nos los encontramos en la otra isla y les invitamos a una cena, estuvo muy bien.
Con los tripulantes me llevo muy bien, cosa importante, y empezamos a hacer un buen trabajo de equipo.
Por lo demás no se que decir, ha si, fuimos a unas piscinas naturales en Ilha Do Sal muy chulas!, fuimos Scott y yo, ya os enviare fotos.
Bueno en lo que respecta llamar ,aquí es muy caro, por eso no os llamo desde aquí. Ya hablaremos cuando esté en un sitio con mas prestaciones que Cabo Verde.
Ala pues, dadle muchos saludo a todos y un gran abrazo para vosotros famili.
P.d.: os enviare fotos ya desde el Caribe.

CAPITULO IV. Cabo Verde , Barbados (travesía del Atlántico)

Llegamos a Cabo Verde el 20/11/05 a Ilha do Sal y fondeamos en el puerto de Palmeira. Estas islas son desérticas en su totalidad , con pocos arbustos y escasos árboles, pero eso no le quita encanto. Ilha Do Sal tiene dos pequeños montes de no más de 400 m el más grande; lo demás es un desierto de arena y roca de tonos rojizos, marrones y negros, por su naturaleza volcánica.

La brisa del Atlántico refresca un poco estas islas. Esta brisa se caldea durante el día y enfría durante la noche.

La costa norte es estrepitosa con entradas de agua en pequeños cráteres que forman unas piscinas semiestancas preciosas y limpias, pues el agua no es estanca del todo y va y viene de la mar.
El puerto consta de una bahía donde fondean los barcos de recreo; hay un amarradero para los mercantes y otro mas pequeño para los pesqueros (que todos son botes de no gran envergadura).

La población es poco densa y muy agradable. Tienen pocas casa pero se ve mucha construcción y prospero aumento. Hay que tener en cuenta que aquí hay mucha pobreza y las cosas van poco a poco.

La gente que puede comer y tener una casita donde dormir bien, se puede considerar afortunada aquí...., todo por culpa de su corrupta política.
Esta isla tiene una serie de pueblos como Espargos ,mas concurrido, Santa Maria, que es donde hay los cuatro hoteles (ya que esta en la parte sur, donde hay bonitas playas).

Su tierra es estéril y seca con pocas lluvias que no puedes traspasar la dura tierra de este lugar insólito.
Al fondear en Palmeira se nos engachó la cadena en una gran piedra y durante la noche, el cabirol de la cadena del ancla se doblo y destrozo un poco, pero al final pudimos solucionar el problema con la ayuda de unos alemanes de un velero que nos dejaron una herramienta para cortarlo y un gran herrero del pueblo que sabia hacer bien su trabajo, así en una semana solucionamos el problema.
También nos encontramos con mucho chaval que trabajan para los barcos anclados, como Gril-lo , un chaval de 27 años que con la tontería consiguió enrolarse como marino en un velero i se dio la vuelta al mundo, que nos mostró el pueblo de Palmeira y nos introdujo con la buena gente.
Salimos de Palmeira el 29/11/05 hacia la isla de San Nicolau, tardamos un día mas o menos. Y nos refugiamos en un pueblecito , aun mas pequeño que Palmeira, donde nos encontramos con los alemanes que nos ayudaron en Palmeira. Este pueblo esta efugiado detrás de una meseta en la parte suroeste de la isla (que es un poco mas vede que Ilha Do Sal, y en la parte norte del pueblo hay un gran tajo en la meseta hecho por un torrente muy impresionante ( muchas islas de Cabo verde parecen muy buenas para la escalada porque algunas son muy estrepitosas y de agresiva formación volcánica).
El día 29/11 fue el cumpleaños de Skip, y lo celebramos comprando un pescado (no se cual) de 7 kilos por 5 euros e invitamos a los alemanes aquellos que nos ayudaron con lo del cabirol del ancla a una cena hecha por nuestro chef Scott. Fue buena velada de noche estrellada y buenas carcajadas.
Al día 02/12/05 partimos hacia San Vicente llegando el día siguiente a la ciudad de Mindelo, con 60000 habitantes es la segunda ciudad mas importante de Cabo Verde.

La entrada de la bahía del puerto es por el norte, con imponentes rocas y mar brava. Su entrada es como de un kilómetro (diría yo) con un peñón en medio donde hay un torre de vigía muy guapa.

Esta entrada se abre hacia el este dejando ver el puerto que está muy bien protegido por esta especie de golfo ,y reforzada  por el varadero ,que es un poco mas grande que en los demás puertos para barcos de mayor eslora, pero los deportivos y de recreo están todos fondeados en la bahía frente a la playa.
La playa es pequeña y está llena de gente que se sustenta de ayudar a los barcos que fondean ;guardándoles el dingui,(bote auxiliar del barco) informarles de las cosas que hay por la ciudad,  y algunos chavales se dedican a limpiarlos. Buena gente.
Mindelo es buena ciudad aunque el centro es reducido , se extiende a lo largo de la costa y algunas calles adentro.

Aunque no falte de nada (tampoco nada en la abundancia), hay mucha gente enferma o no muy bien.. hay pobreza y se ve..
Nos ayudaron a situarnos dos buenos tíos que se pasan el día yendo de un barco a otro haciendo recados, Umberto y Erick, buena gente en serio.
Mucha gente dice que no hay que ir a Cabo Verde si no es necesario y menos a sus capitales por que hay mucho ladrón, bien, pues yo digo a vuestras mercedes que si pueden visiten estas bonitas islas donde la gente es encantadora y hay "buen rollo"  en muchos sitios (aunque no seas un empanado que se confía al primero, hay que ser un poco espabilado, pero eso sucede en todos lados) y que tanto su desierto es digno de observar, como su extensa fauna acuática, su costa norte con sus piscinas naturales e imponentes rocas que chocan con el brabo Atlántico.

Vale la pena visitar su costa sur con relajantes playas y sus bueniiisimos caipirinyas son dignos de probar.

Buenas estas 10 islas del costado oeste de Africa llamadas Cabo Verde!!!.

Partimos a las 9:30 horas dirección oeste hacia el Caribe. Umberto y Erick nos vinieron a despedir por que les caímos muy bien.
Dirección 270 grados con los constantes vientos alisios, 5 nudos de velocidad de media, día despejado y caluroso, destino, Barbados.


07/12/05
Latitud 16g48'60'', longitud 31g54'10'', dirección: 237g.
Hace tres días que partimos de Mindelo. El clima a sido estable y despejado, la media ha sido 130 millas por dia. Nuestro capitán calcula que la travesía será de dieciséis días más o menos.
08/12/05
Lat:15g49'44'' long:34g33'63''  , dirección:  275g.
Navegamos a una velocidad de 5.5 nudos. La marea es moderada, los pájaros migratorios sobrevuelan nuestras cabezas.
09/12/05
Lat: 15g29'39'' Long:36g10'08'', dirección:280g.
El viento es escaso, hoy navegamos a 2.7 nudos y el calor es asfixiante.
Los días transcurren de una manera diferente en el inmenso océano, el tiempo es relativo.
A las 18:00 ha comenzado a soplar un viento leve de suroeste, cambiamos el
rumbo a 320g, para aprovechar un poco de viento.
10/12/05
Lat:15g40'06'' Long:37g25'88''
No hay viento, no estamos en latitudes de calma ecuatorial pero la poca probabilidad de no tener viento nos esta tocando. Navegamos a menos de 1 nudo. Hemos aprovechado la calma total para bañarnos ,Scott y yo (Dani), en el inmenso Atlántico, Son agradables estas aguas tropicales del gran Oceano!!!!
11/12/05
Lat:15g27'97'' Long:39g10'00'' dirección 264g.
Ayer noche retornó el viento, sobre las 23:00, y pasaron unos pequeños nubarrones que  dejaban caer su agua sobre nuestras cabezas.

Hemos intentado recopilar agua de lluvia por medio botella de 2 litros adherida a un tubo que se dirigía al tanque de agua y puesta bajo la vela, pero nada, ha sido trabajo en vano y tiempo perdido. No siempre se gana!!!
12/12/05
Lat:15g25'10'' Long:41g01'00'', dirección: 265g  velocidad:4.5nudos.
Hoy, maniobrando en el barco, hemos tenido un accidente: me caí estrepitosamente en el pie de Bárbara, doblándolo y torciéndolo (la pobre se quedó coja por unos días).
13/12/05
11:55 horas Lat:15g21'17'' Long: 42g52'00'' Direccion: 266g  Vel:5.3 nudos
Día despejado, temperatura agradable. Transcurrido este sin problemas.
14/12/05
19:40 horas Lat:14g48'23'' Long:45g21'15'' Direc:260g Vel:6 nudos.
El día vuelve a ser claro y bueno, con pocas nubes. Nos hemos encontrado con un pequeño velero, el Salt Whistle, con tres tripulantes que se dirigían a Martinica. Nos hemos acercado para intercambiar cuatro palabras, pues además de ser agradable conversación con otro viajero en medio de un inmenso océano, también sirve para obtener información sobre el tiempo y demás información náutica que siempre viene bien.
Esta travesía la hace mucha gente, pero el mar es inmenso y tu solo puedes ver un punto minúsculo de éste (unas doce millas si el día está super despejado);  y te sientes solo aunque no lo estés, en medio de un desierto azul.
18/12/05
14:50 h Lat:14g13'15'' Long:53g45'79'' Vel:5.5 nudos Direc: 258g
Continuamos la travesía atlántica, ya hemos hecho la mayoría del trayecto (unos 3 dias para ver tierra). El clima ha sido bueno en general, con ligeras lluvias distantes típicas del trópico.

Ayer la tripulación estaba abatida y exhausta, sobretodo nuestro capitán que ,al ser nosotros muy amateurs en la mar, tiene que vigilar casi todo y estar casi constantemente
activo (siempre duerme con un ojo y una oreja despierta y esto después de tanto tiempo, cansa muchísimo).
Pero cada día es diferente en un barco y hoy han vuelto los ánimos y las fuerzas al ver que nos queda poco. Lo que creo que a animado mucho es ver que ya podemos captar la radio de Barbados y eso nos hace sentirnos casi allí mismo (o en sus aguas). Aunque cada día se va hacienda mas largo.
19/12/05
16:07 h Lat:13g51'94'' Long:55g51'14'' Direccion: 263g Vel:5.4 nudos
Mar movida, mas que movida removida pues las olas vienen de todos lados haciendo balancear el barco de una manera muy estrepitosa. Quedan 220 millas para llegar a Barbados. El viento proviene del Este. Navegamos viento en popa con las dos cangrejas y un foque.
20/12/05
11:55h Lat:13g39'40'' Long:57g45'00'' Direc:263g Vel: 4.5 nudos
Día despejado, limpio el barco (lo hemos limpiado Scott y yo para dar Buena impresión a la llegada.), viento leve del este, tripulación. con ganas de llegar. Según los cálculos de nuestro capitán, faltan unas 22 horas par ver tierra, ya acaba y acaba!.

18:37horas Lat:13g34'56'' Long:58g18'34'' Direc:260g Vel:6.0 nudos
Hemos puesto el motor por cargar las baterías del barco y para llegar por la mañana al puerto. Faltan 13horas para ver tierra.(el ultimo atardecer de la travesía atlántica)
21/12/05
HEMOS LLEGADO!!!!!
Son las 10:50 en Barbados, atracamos en una boya del Puerto de St. Charles, al noroeste de la isla.

Durante el recorrido de la costa norte han pasado unas densas lluvias ecuatoriales que , como no, me ha tocado aguantar a mi.
Este Puerto es de alto standing hecho por americanos, parece una zona residencial de de ricos en Florida. En el amarradero hay barcos muy grandes y muy lujosos, y el Puerto esta en el interior, después de una playa (muy limpia y poco abarrotada) con unos chales que tienen sus amarres al lado de su casa (solo tienen que bajar las escaleras).

El puerto está rodeado por los chalés como si fuera un parque interior de un conjunto residencial. Con jardines de palmeras y un gran hotel de alto nivel que es a la vez la casa del "harbour Master" bajo la entrada por carretera del puerto.


La travesía del Atlántico ha durado 17 días y 13 horas.


Esta isla es típica zona ecuatorial con muchísima variedad de flora y fauna muy curiosa (un día de estos me pegare una excursión por la jungla), y las gentes son encantadoras, además hay mucho “rasta man” y eso mola mucho.
El pueblo de Speightstown es el que está al lado del Puerto de no mucha envergadura (como Alquería Blanca de mi querida tierra de Mallorca) con muchas cosas; pues aquí es un lugar donde hay mucha gente asquerosamente rica que se gasta una burrada de dinero sin pestañear.
Esta tarde hemos estado en el chiringuito del Puerto tomándonos unas copas y había unos marineros, tripulantes de un pedazo de yate de 35 metros llamado Cristine, que se estaban montando una barbacoa a la que fuimos invitados.
Muy Buena velada esta..

22/12/05
Estoy en el chiringuito de ayer; hoy hemos ido a Bridgetown que es la capital de Barbados para conseguir un par de cosa; pero yo sigo sin encontrar un cable para mi ordenador portátil, el muy cabrón está jodido desde Santa Cruz de Tenerife en Canarias, y todavía no he conseguido nada, además de que aquí me será muy difícil pues el iseño de mi ordenador es de Europa y ni siquiera (en caso de que lo pudiera hacer funcionar) he encontrado un adaptador adecuado para el enchufe. Hay cosas que son tan fáciles como parecen cuando vas de un lado ha otro..no tienes todo a tu alcance.
Pero los demás tripulantes han tenido más suerte en sus menesteres y cada uno ha conseguido lo que buscaba (bueno yo también he conseguido cuatro cosas que necesitaba.)

Hoy, dia 24/12/05, Estoy dando una vuelta con mi compañero Scott por este pueblo que es el de Speightstown, hacienda nuestros menesteres y disfrutando de un paseo.
Ayer hubo una gran fiesta montada en el chiringuito del Puerto con mucha gente (los ricachones que tienen las residencies estas que están al lado de sus amarres, espectáculo, Buena música y , lo mejor de todo, BARRA LIBRE Y COMIDA GRATIS!!!!
Fue estupendo y conocimos a las gentes esta con pasta. Incluso Nos invitaron unos canadienses a desayunar en su casa, gente muy agradable y simpática que tiene una de estas residencies descritas antes (para que sepan vuestras mercedes, cada casita de estas , que tampoco es que estén nada mal, vale 5 MILLONES de DOLARES MERICANOS, ya me dirán vuestras mercedes si esto es moco de pavo, o no..)

CAPITULO V  Barbados - Granada

Llegamos a Barbados el 21 del 12 del 2005 y nos fuimos del día 1 de enero de 2006.
Barbados es una isla curiosa, tiene 12km por lo tanto no es enorme. Su fauna es especial, tiene una reserve natural al noroeste de la isla, muy bonita, con una pequeña jungla o bosque compuesto en general por secuoyas y palmeras. Este Bosque empieza en el centro de la isla y se extiende por pequeñas laderas asta llegar a una larga playa enfrentada a las olas del océano Atlántico.

 Mas al sur, donde ya no es reserva natural, hay un pequeño pueblo, y en la playa se encuentran muchos surfistas. Lo demás que esta en la parte norte de la isla son vastos campos de caña, pequeñas aldeas (no muy separadas entre si, claro esta) y algunos trozos separados de lo que fue la vasta jungla que abarcaba toda la isla.
La parte sur esta mucho mas poblada ,además es donde esta la capital Bridgetown, donde el movimiento de gente es inmenso.
No hay muchos barcos fondeados en la isla, pues es demasiado descubierta para estar seguro y hay pocos puertos seguros.
La gente es estupenda, y el ambiente alegre del caribe rebosa en todos lados.
El Puerto donde atracamos fue el de St.Charles al lado de Speighstown, un pueblo situado al noroeste de Barbados.
Este Puerto es de alto standing, creado para ricos y a lo norteamericano, el amarradero es para grandes Yates y lo que es el muelle es como un hotel, pues los amarres están entrando en un golfo, rodeado por los apartamentos del hotel St.Charles, adecuados para tener el barquito enfrente del apartamento;  además el capitán del Puerto reside en el hotel. Todo esto dicho es de mucho nivel.
Contrarresta con el resto de la isla, que tampoco es que sea muy pobre. Pero tiene este aire del caribe; carreteras estrechas, casas un poco chapuceras (normal porque hay huracanes que se llevan asta la casa mas bonita y decente.). Pero en general esta bien organizado. Existen dos tipos de buses de línea; los buses azules (formales y profesionales) y los amarillos donde la gente se pone en donde puede, el conductor va a su bola y se escucha música reggae todo el tiempo (muy a lo caribeño, esta muy guay XDXD).
Durante la estancia en Barbados recorrimos una Buena parte de la isla. Fuimos a Bridgetown, a ver como era la capital y que podíamos conseguir en ella, y a varios pueblos de la costa. También un día cogimos el bus y nos dirigimos hacia St.Joseph y fuimos a la playa de los surfistas (mencionada anteriormente anteriormente). En ella estuvimos en una casucha donde había dos yankis: uno sentado delante de un teclado y otro sentado en una silla aguantando una bonita guitarra eléctrica. Vendían cuatro refrescos y conversando les comente que empezaba a tocar la harmónica y sabia un poco de bajo, así que nos pusimos a volar por los acordes del blues (gran momento para mi persona, que no creo olvidare).
Al cabo de un rato visitamos el parque nacional (bonito pero no mas) y una reserva de animales que, estaba bien, pero muy turística y muy pequeña (demasiados animales para tan poco espacio. pobres.). Así que yo , para no quedarme con mal sabor de boca, me separé del grupo y fuime al bosque a ver los animales en libertad. Dormí en la playa virgen de la reserve natural acunado por las estrellas y un pequeño arbusto, y volví al día siguiente recorriendo a pata la parte norte de la isla de este a oeste.

Otros a los que conocimos fueron Petter y Ginna, una pareja que vivía en un catamarán fondeado en la playa de St.Charles.  Los conocimos pidiéndoles ayuda para un adaptador para el camping gas, pues además de alegres aventuras, también hubo de no tan alegres.

Una de estas fue que de gas para barcos, no hay, pues tras buscar intensamente no encontramos ,con perdón, una mierda. La otra aventura no agradable fue que se nos estropeo la bomba de achique del tanque negro (hoy día 3/01 sigue sin funcionar.)
La verdad es que a llovido en una semana de estancia en Barbados.. Además de
llover de verdad pues aquí llueve o pega el sol.
El fin de año lo pasamos navegando, ya que nuestra idea fue salir a las 22:30 del 31/12/05, par ver los fuegos artificiales de la isla mientras navegáramos a vela dirección Granada.

Gran momento este fin de año si señor!
Podría contra unas cuantas historias mas.. pero me limitare a decir que la estancia en Barbados a sido estupenda y todos la hemos disfrutado muchísimo.

El primer día del 2006 lo pasamos navegando dirección suroeste, con fuertes lluvias pasando por nuestras cabezas, marea alta y noche terriblemente oscura.. Ya ves vaya primer día del año! Genial!!!!.
Sobre las 00:00 del día dos avistamos Granada,  teníamos el Puerto de destino delante, pero no hay luces en los puertos de Granada así que bordeamos la costa dirección norte hasta que el sol saliera.

Ahora estamos fondeados en la bahía de Prickly Bay, y . bueno ya veremos que
pasa en esta isla.

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CAPITULO VI. Grenada

09\01\06

El día 31 de Diciembre de 2005, a las 22:30 partimos del Puerto St.Charles en Barbados, para ver los fuegos artificiales de fin de año de toda la isla, mientras navegábamos dirección suroeste hacia Grenada, con la vela del
segundo mástil puesta con dos rizos y el foque, para ir lentamente mientras el cielo se cubría de colores con los fuegos artificiales de toda la isla de Barbados... gran fin de año.
Pasamos el día 1 de enero navegando hacia Grenada. A medio día se vio venir una fuerte tormenta, el viento aumentaba, las olas se elevaban mas altas, y la lluvia comenzaba a pegar fuerte, asi que quitamos la vela del stay mayor y dejamos solo el primer foque. Pues bien, sepan vuestras mercedes que la tormenta no fue moco de pavo, el viento rugía fuerte y las olas parecían pasar por encima de nuestras cabezas, pues el agua de estas llegaba por
todos lados, como si el barco estuviera en una lavadora, además de la lluvia contínua y la increíble densidad de la oscuridad durante la noche.
Avistamos Grenada sobre las 02:00 de la madrugada del día 2, pero no era bueno atracar a esa hora, pues los puertos de Grenada no tienen luces, increíble, así que rodeamos la isla dirección noroeste hasta que amaneciera.
Sobre las 6 de la mañana nos dirigimos a Prickly bay, que es una de las tantas bahías que tiene esta isla en la parte del sur. Llegamos sobre el medio día y amarramos a una boya.
Grenada tiene un aspecto mas caribeño que Barbados, casi toda la isla esta cubierta por una extensa selva y entre esta hay bastantes poblados pero los pueblos  "grandes" se van mas hacia la costa. Su vegetación es abrumadora
como su fauna y la gente es amable y tranquila ,aunque todavía están un poco resentidos por un desastre natural que pasó hace año y medio. Un tremendo Huracán se lo llevo todo (destruyó el 80% de las casas) y han tenido que levantarse pesadamente durante este año y medio, hacía 50 años que un huracán no llegaba hasta esta isla.... putadas de la tierra... Pero se han restaurado bastante bien aunque todavía se ven bastantes casas sin techo
(como la iglesia de St.Georges , la capital, que esta destrozada) muchos coches amontonados al lado de la carretera y otras casas que están completamente destruidas además de muchos árboles caídos en la jungla
,aunque la vegetación de aquí  esta preparada para estos percances así como su fauna.
Es interesante la construcción de las casa en las pendientes y en el centro de la isla, si son pequeñas son de madera y si tienen un poco mas de dimensión son de cemento u hormigón, con unos pilares en la base para
nivelar las casa en las pendientes y (supongo) evitar la humedad del suelo, sus tejados son empinados y ,sobretodo, deben ser impermeables, pues aquí cada día pega el sol ,llueve y así constantemente.
La gente ,en general no tiene mucho dinero,excepto los que viven en según que bahías donde hay residencias de no poco lustre aunque creo que muchas son lugares casa de vacaciones de turistas con pasta... que rabia....
Bueno, estuvimos en Prickly bay dos noches y tres días. Durante la estancia encontramos a los alemanes que nos ayudaron en Cabo Verde y con los que celebramos el cumpleaños de Skip en St.Nicolau (Cabo Verde)... el mundo es un pañuelo... También conocimos a gente muy interesante como una pareja de norteamericanos que hace 6 años que están recorriendo el mundo en un velero, esto si que es la leche...
También conocimos a gente de aquí muy simpática como Henry, que lo conoce todo cristo y hace un poco de todo, de taxi ,de administrador de gas y tiene unos safaris para los que quieran visitar la jungla y tal...
El puerto de Prickly bay lo componen una pizzería un internet café ,que es la recepción del puerto, un dock master, una pequeña tienda y una lavandería. La verdad esque para barcos está bien abastecido aunque sean
cuatro casas. El primer día de estancia, arreglamos cuatro papeles y nos fuimos a tomar algo al chiringuito del puerto de Prickly Bay, y ... a descansar de la tormenta pasada sea dicho. Al segundo día nos dimos una
vuelta por los alrrededores, para ver cono era la bahia. . En su alrededor hay  residencias (no humildes precisamente...), hoteles y restaurantes, además de un pequeño pueblo un poco alejado de lo que es el amarradero del puerto. Por la tarde cenamos una pizza en la pizzería del amarradero, ¡y no
estaban nada mal!.
También fuimos a la capital ,St.Georges, que nos es que sea una ciudad, mas bien un pueblo no muy grande pero donde hay movimiento, esta isla no tiene mas de 100.000 habitantes en su totalidad así que ...¡que quieres! ¡Ya esta muy bien por lo que es!. El puerto de St.Georges  es genial así que decidimos ir a este con el barco y atracar en el muelle para poder movernos con un poco mas de libertad.
A los tres días de estar en Prickly bay ,nos desatamos de la boya y fuimos hacia St.Georges, que no son mas de 3 horas, esta isla es pequeña.
Ahora estamos aquí ,en St.Georges, y la verdad es que no esta nada mal, hay lavandería, corriente ,agua, un bar con un billar... esta muy bien el puerto.
Yo he conseguido que mi ordenador vuelva a funcionar, se me jodió (con perdón) en Tenerife y ahora estoy muy contento que después de un mes y medio sin poder hacer nada con el, vuelva a funcionar, ¡es cojonudo!(con perdón).
Al segundo día de estar aquí decidimos hacer la ruta safari que Henry proporciona, y recorrimos la isla. Pasamos por varios sitios como el pueblo de Guoyave que es un pueblo de pescadores en el oeste de la isla, muy
bonito, después nos adentramos al centro de la isla, donde la jungla es mas densa. Pasamos por una famosa catarata , pero esta era demasiada turística, lleno de tenderetes de venta y mucha gente, aunque era digna de ver la catarata si señor. Después fuimos hasta otro río, andamos un poco por la jungla y llegamos a otras preciosas cataratas donde nos pegamos un refrescante bañito. Al acabar el baño ,fuimos a ver un cráter de volcán que
era también un precioso lago con mucha vegetación. Después ya fuimos de vuelta hacia St.Georges pasando por unos miradores preciosos donde se veía todo el sur de la isla.
Los días de descanso cada uno fue mas o menos por su lado. Skip y Barbara fueron a dar una vuelta por la ciudad y la bahía de True Blue y un poco mas allá, Scott y yo nos fuimos a pasar el día en la playa de True Blue que es
una extensa playa muy turística (de turismo es parecido a es Trenc), además yo me compré unas aletas y una máscara para poder bucear por el precioso mar del caribe.
Dos días después del Safari alquilamos un geep para ver la costa sur, para decidir si nos íbamos con el barco alguna otra bahía mas chula, pues no os he contado a vuestras mercedes que Skip ha encargado un toldo para el barco y este no estará listo hasta dentro de unas semanas y el plan es recorrer un poco la isla con el barco e ir hacia Kariakú que es una pequeña isla (creo que poco mas que cabrera) virgen que esta al lado de Grenada (unas treinta millas náuticas) y estarnos allí unos días hasta que llegue el momento de volver a por el toldo en St.Gerorges.
La cosa es que fuimos con el geep a ver otras bahías del sur de la isla. Encontramos una muy bonita pero el problema es que no había demasiado para poder abastecernos y desplazarnos, y fuimos a Grenville un buen pueblo del sureste de la isla y comimos allí. Después de comer regresamos a St.Georges, pero en vez de costear la isla (como hicimos al ir) fuimos por el centro para disfrutar de nuevo del precioso paisaje de montes , jungla y ríos preciosos. Llegamos a St.Georges pero decidimos que era buen momento para ir a visitar un par de bares, así que fuimos un poco mas allá de Trueblue que es la playa turística de St.Georges, para tomar algo y luego a Prikcly bay donde nos volvimos a encontrar con los alemanes y disfrutamos de buena velada.
Esto fue ya ayer y el nuestro plan es estar en el puerto de St.Georges dos días mas y luego navegar asta Guoyave, por que el viernes todos los pescadores del puerto abren sus tiendas para cocinar pescado y pasar una
buena tarde de fiesta del pueblo. Después de esta pensamos dirigirnos asta  Kariakú (la isla dicha antes), y quedarnos allí unos días para disfrutar de esta isla virgen, asta que nos hartemos. Veremos que pasa....

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CAPITULO VII

27/01/06

Bueno, Scott se fue ayer hacia Mallorca para ocuparse de su negocio el Funky Monkey (el famoso bar de Cala D'Or) y mañana volveremos a Grenada;  pero seguiré por donde lo dejé.


Bien, al final salimos el Sábado del puerto de Grenada, y tampoco fuimos a Guoayave para la cena de pescado el viernes. Los tres días mas que residimos en St. Georges nos dedicamos a descansar, ir al bar, al internet , a un
capuchino que tenían unos italianos muy simpáticos y poca cosa mas (aunque el viernes Scott , yo  y un canadiense al que conocimos nos pegamos la fiesta en el bananas ,un pub muy conocido por los jóvenes grenadienses).
Salímos de St.Georges el día 12 o 13 de enero dirección Carriacou. Este fue un día espléndido para la navegación, el cielo soleado, no mucha mareada y un viento estupendo que hacía escorar bastante el barco, a ratos, ¡y eso que teniamos dos rizos en la mayor y en el estay mayor! Eso si, la vela de estay y el foque puestos.
Recorrimos el oeste de Grenada y en su punta norte ya se veía Carriacou.
Cruzamos una serie de islas ,al norte de Grenada, que, en cantidad y en masa, eran mas o menos como las islas de Cabrera, pero mas espectaculares, frondosas y absolutamente vírgenes (hubiera deseado fondear allí algunos
días para disfrutarlas).
Después de estas islas paradisíacas venía Carriacou, era mas grande de lo que me imaginaba (diría que dos tercios de Grenada).
Carriacou no es tan imponente como Grenada , aunque sigue destacando su formación volcánica con sus montes , golfos y bahías. También hay unas pequeñas islitas en la parte sur-este de la isla. Casi forman una cadena de Grenada a Carriacou pero estas ultimas mas bien están rozando Carriacou.
Pues bien ,fue un día estupendo de navegación donde disfrutamos de viento, mar y tierra que pasaba ante nuestros ojos.
Por la tarde llegamos a "Grenville" que es , creo yo, la bahía mas protegida de la isla. Es un bahía en la parte sur-este de Carriacou, protegida en el nor-este por un montecito que se enfrenta eternamente a los vientos y olas de esa zona.
La boca encara al sur-este donde es casi imposible que llegue una tormenta o mal tiempo.
Casi todos los veleros que viene a esta isla parecen estar en "GranVille" , después de fondear conté unos 92 barcos anclados en la bahía (en temporada alta dicen que llega ha haber 200 barcos fondeados).
Aquí la vegetación es diferente que en Grenada; en Grenada todo esta cubierto por jungla: enredaderas, palmeras, baobabs, y demás árboles exóticos que invaden hasta el último centímetro de tierra que pueden, aquí ,
claro está que la vegetación es vasta, pero está compuesta por pinares, pequeños llanos y unas pocas palmeras.
La isla no es que sea virgen ,como expliqué e imaginé anteriormente, aunque tampoco es que sea muy poblada, diría que hay 4 o 5 ,pequeños pueblos (bastante pequeños)... no hay mucha población, tiene un aspecto mas
auténticamente caribeño que Grenada.
En estas dos semanas de estancia en "Grenville" nos hemos dedicado a barnizar parte del barco, y así lijábamos y barnizábamos el barco cada mañana hasta que nos quedamos sin barniz (aquí no hay ningún barniz del
mismo tipo).
No sabría decir lo que hemos hecho día por día pues estas dos semanas me han pasado de una manera extraña, o sea que el concepto de tiempo me ha quedado un poco difuminado. Pero podría decir que en los primeros días visitamos Hillsborouhg que es la capital, aunque sea mas pequeño que Alquería Blanca, y el muelle juraría que no entra un barco de mas de 25 metros ¡pero eso es lo bueno de esta isla caribeña!.
Un día también fuimos por el norte, desde donde se veía la siguiente gran isla ,(...) y entre esta y Carriacou hay una fila de arrecifes que me perecía imposible cruzarla. Había un par de cargueros medio hundidos por esa
parte. Realmente parecía un muro de arrecifes que separaba el océano Atlántico del mar del Caribe. Me dijeron que había un canal por el centro (preferiría no tener que cruzar por allí...)
También nos hemos constipado un poco todos, pues estado en un barco si uno tiene un constipado es probable que los demás lo compartan ,pero nada grave...
Otro día decidimos hacer una excursión a el monte mas alto de la isla (no mas de 400 metros). Fue muy chulo el paisaje, había muchas cabras y vacas, y tambien iguanas de tamaño considerable. Al llegar al final del camino principal para subir nos perdimos un poco y preguntamos en una casa cómo podíamos subir hasta la punta, y un chaval de unos 8 o 9 años nos acompañó hasta la punta.
El camino estaba bien escondido y era un poco dificultoso pero al fin llegamos y contemplamos la preciosa isla de Carriocou con todo su esplendor.
Después nos dirigimos hacia paradaise beach, que ,como dice el nombre, era preciosa, una playa extensa que ,en medio de la bahía se alzaba una pequeña islita de arena muy chula (estilo la isla de un náufrago).
Estos últimos días los hemos pasado descansando, yendo a tomar algo al pueblo y poco mas. Ayer se fue Scott, tenía que coger un ferry en Hillsborouhg ir hasta Grenada, de allí hasta Barbados ,de Barbados volar a Londres y de Londres a Palma. Esto le llevará tres días, así que hoy estará yendo dirección Barbados.
No ha habido grandes eventos aquí, solo paz y tranquilidad, mañana nos dirigiremos a St.Georges ,Grenada, para conseguir mas barniz y ver si el toldo que encargó Skip hace dos semanas y media, ya esta elaborado. Bueno...
pues a ver lo que ocurre...

10/02/06

Al final no nos fuimos el día 28 de enero, sino el día 1 de febrero.
No recuerdo una razón exacta, pues la verdad es que se estaba muy bien en Cariacou. Es un lugar espléndido sin duda.
Aquel día 28 hubo mucho viento, aunque yo me moría de ganas de salir a navegar, pero como ya saben ,nos quedamos y yo ya me sentía en la mar ese día (digamos que me había concienciado de ello y mi cabeza estaba en otra parte ya...).
Salimos a tomar una pizza más en Turtle Dove, ya que por el mediodía nos encontramos que Petter y Ginna (es pareja que tenía un catamarán fondeado en Barbados), y pensábamos comer juntos, aunque al final no se presentaron en la pizzería.
El sol apareció radiante asomándose por la costa de Cariacou el día 1 de febrero. El viento soplaba por el este así que levamos el ancla, izamos las gavias con ,aún, dos rizos en la mayor y las estay mayor, saliendo de la
bahía de Tyrell Bay con buena talla.
Atravesamos el cabo de Limekiln , el punto suroeste de la isla, y llegaron ,por fin, buenos vientos del este, de unos 20 con rachas de 30 nudos, así que el barco cogió buena inercia y navegaba con soltura a unos 6 nudos,
quizás sería 7 porque la olas nos llegaban por la aleta de babor.
Observamos las espléndidas islas e islotes que cruzaban el mar del caribe de Cariacou asta Grenada, dejándolas a barlovento y así disfrutamos de nuevo de esa maravillosa vista, de islas desiertas con playas blancas, palmeras y lagos, que maravilla.
Decidimos soltar el rizo de la estay mayor ya llegando a Grenada y ,como no, dejándola a barlovento.
Aquellos montes llenos de vida del la isla de Grenada, cuales acariciaban las nubes bajas y se imponían a los vientos del Atlántico, rompían un poco el viento ,así que por la pasada por el oeste de la isla, había aminoras del
viento y rachas mas fuertes aún, que serpenteaban por los canales que dejaban entre y entre esas grandes montañas, la mar calmo, pues la marea llegaba del noreste y después de pasar el cabo mas al norte de la isla, quedamos protegidos, así pues el recorrido asta el puerto de St.Georges fue precioso; navegando de través, el Ragnar se desplazaba con elegancia por la plana mar ,relajadamente, mientras se apreciaba la costa oeste de Grenada, esta isla cubierta con un manto espeso de jungla que abarca asta el último centímetro de tierra que puede, y encima, esos pequeños pueblos humildes de campesinos y pescadores.
A las seis horas de salir de Tyrell Bay, avistamos St.Georges y dos enormes ferris amarrados en el muelle que cubrían medio pueblo. Detrás de estos yacía el muelle de carga, y mas atrás el club náutico con su muelle
deportivo, atracamos en el muelle deportivo, y nos pegamos una merecida y necesaria ducha.
Estos días hemos estado lijando el casco, la parte de la borda y un poco los forros, y así cada mañana lijábamos y por la tarde hacer lo que uno le venga en gana.
Anteayer, me quedé agradablemente sorprendido, pues de no ver ningún barco español, o escaso, he pasado a ver cinco de una tirada ¡ y todos en el puerto de St.Georges!, un barco Catalán (torre vuit era su barco), otro de
Málaga, un catamarán al lado nuestro que era de Castellón ¡i fins un de mallorqui!. Increíble, parecía que todos se habían decidido venir hoy en tropel.
El caso es que , como no, hablamos con los mallorquines en el club , el capitán era un bon mallorqui llamado Xisco Estarellas, que ha hecho ya la vuelta al mundo y poco le queda para decidirse dar otra, otro era Toni, un
palmesano muy simpático que regresa a casa mañana, y el otro era un Checoslovaco que trabajaba para Xisco al que le llaman Poni. Así que, ayer hicimos una cena para todos en nuestro barco, una gran velada, y después los
del catamarán de al lado ,nos invitaron a bordo. Así pues, todos los españoles estábamos allí armando la gorda como buena juerga española y demostrando nuestra fama de fiesteros trasnochadores. ¡Que velada! ¡que noche!, bebiendo y cantando hasta las 2 de la noche, quizá demasiado ruidosos para nuestros vecinos, pero ,¡joder!(con perdón), ¡que quieren!, como quieren que estemos al estar todos allí juntos, eso si, solo nos faltaba la guitarra y ya estaría el tinglado completo, jejeje.
Así que así pasamos la noche de ayer. Hoy me he levantado un poco resacoso, pero se me ha ido, lijando el costado del barco, se lo aseguro a vuestras mercedes.
Dentro de cuatro días Skip y Bárbara se irán hacia Mallorca y volverán el 20 de Febrero, así que pasaré mi cumpleaños solito, bueno, ¡espero que todavía quede alguna bandera roja y amarilla por aquí! Al menos así podré celebrarlo con unos cuantos camaradas en el bar!.


CAPITULO VII. Tobago

13/03/06
Bueno otra vez estamos en este puerto de Grenada llamado St.Georges, hemos pasado casi un mes en el, nos hemos dirigido a Tobago y nos quedamos 2 placenteras semanas donde han pasado la tira de cosas así que empezaré por el principio:

Ragnar estuvo durmiendo en el puerto de St.Georges hasta el día 23 de febrero. Ese día el viento nos era favorable para la travesía hacia Tobago , a unas 80 o 90 millas de aquí.
Se alzaron las velas, la mayor, con dos rizos, luego la estay mayor y finalmente la vela de estay. Seguidamente soltamos amarras y Ragnar despertó de su largo sueño en el muelle lleno de energía, desplazándose lentamente ,pero con armonía, por la bahía de St.Georges.

 El viento nos llegaba del noroeste, aunque el real procedía mucho mas al este, pero la montañosa isla de Grenada provocaba este efecto cerca de tierra.

El Ragnar salió lindamente del puerto. Al salir soltamos el foque y así ,con buen velamen, fue desplazándose tranquilamente paralelo a la costa, que estuvo un tiempo a sotavente, pero a medida que nos alejamos de la parte montañosa, rolaba tímidamente hacia barlovento, aunque con poca fuerza. Cruzamos el cabo sur y el oleaje aumentó y el viento cogía más y más energía a medida que nos alejábamos de la costa.
Durante la tarde y principio de la noche tuvimos un viento espléndido y mar moderada, así como el oleaje y Ragnar se movía con soltura y velocidad.

120º dirección Tobago mientras la noche caía y la isla se iluminaba ,haciéndose
mas tenue y lejana.
Ya mas entrada la noche el viento roló hacia la aleta de babor, cada vez más y más, cosa que nos obligó a cambiar el rumbo casi 20º hacia sotavento, aunque Ragnar tenia buena navegación de bolina.

Las olas aumentaron desmesuradamente cogiendo gran tamaño ,trasformándose la noche en tormenta atlántica.
Sobre las 5 de la mañana tocaba mi turno y con el alba puede divisar Tobago, incluso Trinidad, que la divisaba por el través de sotavento, a estribor.  Al alzarse mas el sol y aumentar la humedad, las islas desaparecieron del horizonte como si fueran un espejismo, pero me desengañe al ver claramente Tobago unas cuantas horas más tarde.
Así pues avistamos Tobago la madrugada del 24 de Febrero, bordeamos su costa suroeste hasta costear su parte sureste donde estaba nuestro destino, Scarborough, la capital de Tobago.
Esta isla tenía un aspecto mas tranquilo que Grenada, su costa suroeste es plana y las montañas que formas la parte noreste son de contornos mas suaves que las demás islas que he visto asta ahora del caribe (Barbados, Grenada y Cariacou).
La entrada al puerto de Scarborough esta marcada varias millas antes de la costa por unos postes en medio del mar que indican el canal seguro para llegar intacto a este, pues ya he dicho que esta isla tiene muchos arrecifes, aunque este canal es mas bien pare los ferris, aumenta la seguridad también para los veleros como nosotros.
Llegamos a Scarborough donde el fondeadero es bastante pequeño (no cabrían más de 5 veleros fondeados) además también es porque está al lado del amarradero de los ferris y cruceros, por tanto , hay un limite para poder fondear, para no estorbar a los ferris que amarran si estás demasiado alejado de las costa. También hay otro pequeño amarradero para los botes de pesca y la guardia costera.
Así pues fondeamos ya por la tarde del 24, y nos quedamos en el barco.
Estaba yo en lo más profundo de mi sueño cuando una estruendosa música provinente del pueblo me despertó, eran las 4 de la mañana del 25.

Resulta que habían empezado los días de carnaval, ¡que fiestón! Empezaba la fiesta a
las 4 de la mañana (rara hora para empezar, pero bueno ¡así lo aprovechas mas!).
Pues la mañana del 25 de febrero fuimos a hacer los papeles en las aduanas, sobre las 9. En las calles centrales del la capital había un ambiente de fiesta increíble, todo el mundo bailando en la calle con camiones que pasaban llenos de bafles (altavoces) a toda ostia ,con perdón, con música "chumba chumba".

Llegamos a las aduanas que estaban en las estación de ferris , estuvimos varios horas con el meollo del papeleo y mientras Skip y Bárbara estaba atendidos por el funcionario y me quedé mirando la plaza central por la ventana de la oficina.

El ambiente era muy bueno, como un gran botellón matinal, todo el mundo en la calle con sus cubatas, todos los bares abiertos y abarrotados, la música retumbando por todos lados, increíble.

Bueno acabamos con el papeleo regresamos al barco, liamos, limpiamos y descansamos. Por la tarde yo me fui a dar una vuelta por la isla mientras Skip y Bárbara fueron al pueblo a ver el carnaval.

Yo prefería darme una vuelta por la costa, pues seguramente era el día mas apropiado
pues toda la gente estaba en la fiesta y las calles estaban casi vacías.
Tobago, como no, es completamente selvática en su naturaleza y con aspecto muy antiguo, quiero decir que la naturaleza en si, animales y plantas, tenían aspecto mas prehistórico que las demás.

Así pase la tarde contemplando el paisaje de la costa sur cera del pueblo, esta isla esta
llena de pequeños ríos que se forman con las constantes lluvias ecuatoriales, pero no torrenciales. Y hace que la jungla abarque todo lo que puede y la variedad de plantas es magnífica: solo en la isla hay unas 200 variedades de aves, el cuádruplo que en las demás islas del caribe, y esto ofrece un bello espectáculo.
Llegó la mañana del día siguiente cuando quedamos con los amigos de Skip y Bárbara que estaban de vacaciones por la isla.

Así pues ,estos, aparecieron en el muelle de pescadores por la mañana y los fui a buscar con el bote.

Se llamaban Pit y Ani, y eran una pareja de alemanes de mediana edad que conocían desde hacia bastante tiempo a Skip y Bárbara, y que viven en Frankfurt.

Habían alquilado un coche para recorrer la isla y eso fue lo que hicimos.

Empezamos el trayecto bordeando la costa suroeste. Al norte la isla es más auténtica que al sur pues en el sur hay la concentración del turismos y en el norte , la parte montañosa esta compuesta por pequeños pueblos costeros y pocas aldeas en el centro, entre los tranquilos montes.
Su jungla es casi intransitable, a no ser que se encuentren caminos por esta. Sus montes no se elevan a gran altura y forman un sierra que van desde el centro de la isla hasta el extremos norte.
Como decía empezamos bordeando la costa hacia el norte y buscamos unas cascadas, que  no llegamos a encontrar, luego no paramos al lado de un río por el cual caminamos un rato. Este río era precioso, tenía poca profundidad, por lo cual pudimos caminar sobre este, y estaba rodeado de una jungla tan espesa que no podías ni cruzar tres metros de esta ,a no ser que llevaras un buen machete, por lo tanto nos quedamos caminando sobre el río de aspecto casi jurásico.

Después del pequeño paseo fuimos a tomar algo en una de estas aldeas montañosas, comimos un pollo enrolado en una especie de pan de kebad que era de maíz, no estuvo mal... Luego, fuimos a un mirador, donde se apreciaba toda la parte suroeste de la isla para relajarnos después de la comida y mas tarde alcanzamos Charlotteville, un pueblo
costero en la parte noreste de la isla, con una gran bahía de bastante diámetro que la protegía del bravo océano Atlántico.

Allí tomamos algo para refrescarnos y charlar un rato. Y esta fue nuestra primera excursión por la isla de Tobago fascinante como ella sola.

Pit nos llevo de nuevo a Scarborough, donde teníamos fondeado a Ragnar.


Al llegar al muelle tuvimos una sorpresa nada agradable: la zódiac estaba debajo del muelle con tan mala suerte que la marea la había atrancado debajo del muelle medio hundida en el mar.

Nos costo un tiempo sacarla de allí; con la ayuda de un chaval que pescaba en el
muelle la sacamos al fin. La presión que había soportado, al ser una semirrigída, le produjo rajaduras por la frotación con el hormigón bajo el muelle y se pinchó, pero solo una de las dos cámaras así que pudimos regresar al barco.


El 27 de febrero, nos despertamos temprano para coger un bus hasta Speyside, que es un pueblo en la costa noreste cerca del Hotel donde residían Pit y Any para pasar sus vacaciones.

Bueno , pues nos encontramos con la pareja y nos fuimos a tomar algo por las cercanías, Pit sacó un mapa que le habían hecho unos amigos suyos que estuvieron hace poco tiempo en la isla. En este se mostraba un playa paradisíaca a la cual buscamos, y así la encontramos. Estaba cerca de Charlottevill en la misma gran bahía que abarcaba varias
playas y arrecifes.

Caminamos por un camino en medio de la jungla donde se apreciaban plantas exóticas y cañaverales de gran estatura hasta llegar a una desembocadura de uno de los tantos ríos que componen la isla que llegaba hasta dicha playa paradisíaca y así era.

Rodeada por un muro de palmeras y demás diversos árboles exóticos y escondida entre dos cabos de roca la playa tenía realmente aspecto paradisíaco. Las grandes olas rompían en la playa, y el río la recorría lentamente hasta mezclarse con el agua salada. Era para montarse una choza allí, poner una hamaca entre dos palmeras y quedarse hasta el fin de tus días, o al menos un tiempo ¡magnifico!.
Después de esta relajada mañana fuimos a comer algo a Charlotteville y luego hasta el hotel donde se alojaban Pit y Ani. Este hotel estaba muy bien situado. Un hotel pegado a la playa y solo en la cala con un piso de altura en sus apartamentos ,rodeado de árboles con un pequeño muelle donde había unas lanchas para hacer paseos por la isla de Little Tobago, que es una reserva de aves muy bonita, y otras para hacer expediciones de buceo.

Y además buen camuflado entre el paisaje, no como esos putos super hoteles en nuestras preciosas costas mallorquinas.
Pues fuimos al bar del hotel y nos tomamos unas deliciosas piñas coladas, un
coktail de origen brasileño que están de muerte. Después de esta agradable jornada regresamos con el bus a Scarborough.
El siguiente día lo pasamos en el barco, pues teníamos que reparar la dingui (la zodiac) y dejarla reposar un día para que los parches estuvieran bien aderidos: lijando y limpiando, como siempre. Encima habíamos perdido un remo cuando la dingui se atasco en el muelle, y solo nos quedaba uno, y así cogí bastante práctica en llevar la dingui con un solo remo...
Pasó el día y al siguiente nos fuimos de compras, a por comida y un remo. La comida la hallamos, pero no había un jodido remo en toda la isla de Tobago, bueno ... cosas que pasan y así pasamos la mañana , buscando un remo para el dichoso dingui además al regresar al muelle comprobamos que ésta tenia más agujeros en la cámara de lo esperado. La tarde la pasamos en el barco... lijando.
Y con una cosa y la otra llegamos al sábado 4 de marzo.

Ese día desplegamos las velas y salimos del puerto de Scarborough dirección suroeste para bordear la punta sur y costear la parte noroeste de Tobago. Fue un día de navegación estupendo: el viento provino del este-sureste llegándonos por la aleta de estribor, con buen velamen desplegado.

Bordeamos la punta sur y reprendimos hacia el noreste, un poco alejados de la costa pues , como ya sabemos todos, hay arrecifes peligrosos por según que zonas de la costa.
Pues navegando llegamos hasta Castara bay, una playa realmente preciosa con un pequeño muelle protegido por un pequeño cabo donde decidimos fondear.
Dimos un paseo por la playa y también por el pueblo de Castara que era más bien modesto. La playa era grande, con un hotel al final, en la parte mas al sur que tampoco era muy grande y, mas o menos, no estropeaba mucho el paisaje.
Había un pequeño lago en la parte norte detrás de la playa y que en su final salía una línea de agua que serpenteaba por la arena asta llegar al mar.

Estaba abarrotado de gaviotas y pelícanos que reposaban en los botes de los pescadores y pescaban por los alrededores.


Pasamos la noche, y el Domigo 5 de mayo, nos despertamos temprano. Habíamos
quedado allí con Pit y Ani que querían venir con nosotros y navegar hasta Charlotteville.


El día fue tan espléndido como el anterior, con buenas rachas de viento y buena mar, el Ragnar navegaba con la costa oeste a barlovento, con unos 6 nudos de velocidad media, variando bastante, pues al estar cerca de la costa la variación de fuerza es bastante mas que en el mar abierto.

El día era despejado y el viento tocaba el barco por la aleta de estribor y cada tanto el barco escoraba dándole aspecto veloz. Para Ani era la primera vez que navegaba y le encantó, sobretodo cuando un grupo bastante grande de delfines se nos acercaron por sotavento para juguetear por la proa del Ragnar.

Así navegamos plácidamente durante el día ,con nuestros amigos hasta llegar al Charlotteville.  Allí fondeamos y fuimos a tomar algo con nuestros amigos.


Llegó el lunes ,6 de marzo, volvimos a quedar con Pit y Ani que todavía tenían el coche de alquiler y fuimos a pegarnos una excursión donde habían las mas preciosas cataratas que he visto en mi vida.

Así que llegamos con el coche a una especie de reserva donde nos hicieron pagar entrada. Luego aparcamos en un parking y esperamos a que un guía nos llevara asta las
cataratas, que no estaban muy lejos, la verdad, y que con una simple flecha indicando el camino ,nos hubiera bastado, pero bueno ,hombre, esta bien un guía porque te explica cuales son las plantas y los bichos y tal y cual.

El caso es que llegamos hasta dichas cataratas... preciosas.

El agua caía entre tres pequeños acantilados, en el mas bajo se formaba una pequeña piscina natural donde mucha gente se bañaba, otros decidimos subir un poco mas.

El segundo acantilado también formaba una pequeña piscina, mas bien bañera en la que podías refrescarte a gusto y en el acantilado a mas altura, la cascada era mas alta y el río caía de una altura que formaba una cortina de agua perfecta para ducharse.

Pues allí me bañé, me senté en una roca pegada al acantilado y caía el agua sobre mi espalda con ligera fuerza, provocándome un masaje relajante. Estaba sentado en el trono del agua relajándome con esa cortina que caía sobre mi y que tenía que agachar la abeza para poder respirar ,mientras sentía ese masaje natural sobre mi espalda, ¡que relax!.
Luego también subió Skip que contemplaba bajo la cortina de agua como ésta, con la luz del sol, formaba un arco iris totalmente completo, osease, el disco entero, precioso...


Después de esta excursión, fuimos al hotel de Belmond ,en el que se hospedan Pit y Ani, para tomar esas preciadas piñas coladas que hacen, ¡que sabor, que textura!.
Luego regresamos al barco.


Al día siguiente lo dedicamos a acabar de lijar el barco, por fin, y después me dediqué a bucear por los alrededores, llegué asta un arrecife precioso, donde los corales tenían formas extravagantes y había multitud de peces de todas formas y colores.


También pusimos un nuevo parche a la dingui haver si por fin solucionábamos el problema. El día fue relajado y no hicimos gran cosa.


El miércoles 8 de marzo, nos reencontramos con nuestros amigos en su hotel.
El plan era coger uno de los botes que llegan asta la isla de Little Tobago, para disfrutar de la reserva de aves. Pues verdad que era increíble y había una variedad de aves increíbles, un guía nos "guió" por los caminos de la islas mostrándonos donde anidaban los pájaros y la gran variedad de estos.
Después de la expedición nos dejaron bucear por al lado de un arrecife y Pit ,Skip ,yo y el guía ,nos zambullimos para ver los corales y los peces del lugar.

Realmente era precioso, pero no tan impresionante como el arrecife por donde yo buceé el día anterior, al lado del barco.
Luego regresamos al Hotel y disfrutamos de nuevo del placer de tomar una piña colada... es que está tan rico ese cocktail...

Luego ya nos despedimos de nuestros amigos para quedar al día siguiente a cenar en una barbacoa que organizaba un bar del pueblo de Charlotteville.


Llegó el Jueves 9, yo pasé la mañana buceando de nuevo por los alrededores, llegando asta Pirates Bay, una de las tantas playas que componen la bahía, de tres millas de amplitud.

Por la tarde se nos acercaron con la dingui unos alemanes muy simpáticos, a los que invitamos a tomar un café en el Ragnar.
Nos contaron que pensaban estar tres años por el caribe y que habían estado por el mediterráneo y por la Baleares, bueno ya no me sorprende nada pues he conocido varias personas que han estado toda su vida navegando...

Bueno el caso es que pasamos la tarde charlando con esta buena gente y sobre las
siete fuimos al pueblo en el bar donde habíamos quedado con Pit y Ani.
Disfrutamos de una buena barbacoa y de dar un paseo por la playa y así nos despedimos de nuestros amigos, pues nos íbamos el sábado y ya no nos veríamos otra vez. Creo que quieren venir con nosotros a las Galápagos.... ¡y quien no!, je,je,je y sería una agradable compañía, bueno no lo se si vienen o no....


Pues bien así pasamos los días en esta isla de Tobago, mágica por sus junglas, montañas, ríos y playas, que le dan un aspecto casi prehistórico y enigmático a esta preciosa isla.
El último día no lo dedicamos a gran cosa, Skip y Barbara fueron al la Playa de Pirates bay y yo seguí practicando el buceo intentado llegar mas al fondo y aguantar mas la respiración y no mucho mas.... tranquilos antes de emprender la vuelta a Grenada.


Bien: Llegó el Sábado 13 de marzo, a las 12 de la maña levamos anclas, desplegamos las velas y no dirigimos hacia Grenada. El viento venía del este, sureste llegándonos por la aleta de estribor, con la mayor ,la estay mayor y la vela de estay desplegadas, a una media de 6 nudos, espléndido.

En el cielo rondaban algunas nubes, las olas nos llegaban por el través de estribor haciendo virar la proa, a veces asta 10º o 15º hacia babor, pero por lo demás el día era perfecto.

Al estar ya a 30 millas de Tobago, que todavía se podía divisar, el viento rolo 25º hacia el norte, viniéndonos ahora por el través de estribor, además aumentó de fuerza , al estar ya en alta mar y alcanzamos los 8 nudos de velocidad, era una pasada estar en el timón sintiendo la fuerza del viento ,viendo como la estela del Ragnar aumentaba de tamaño y su posición se hacia mas estable.

Incluso mas tarde la marea fue en misma dirección que el viento, provocando que las olas disminuyesen, y ya estaba todo en perfectas condiciones para una navegación
rápida y estable ¡que noche mas estupenda!.

Solo tardamos 13 horas para recorrer las 90 millas que separaban el puerto de Charlotteville ,Tobago, con el de St.Georges ,Grenada.

Llegamos de madrugada al puerto y fondeamos en la parte este, ya un poco agotados.

A las 9 del domingo fuimos a aduanas a hacer el papeleo, un poco exhaustos pues dormimos pocas horas. Luego nos amarramos al puerto, y al medio día mi capitán y yo fuimos a comer al club náutico un buen pedazo de cordero y una buena pinta de cerveza, ¡oh! ¡eso si que es un placer!.

Después de la buena comida, Skip se pego una merecida siesta. Por la tarde limpié el barco para prepararlo para barnizar la tapa regala de Ragnar y así ya estaría casi nuevo el barco.
Y así llegamos a hoy Lunes 13 de marzo. Estamos aquí de nuevo en St.Georges, haciendo escala dirección Antigua , donde nos espera un regata de barcos clásicos donde pensamos participar.

No hay nada como un día tranquilo amarrado en un muelle ,sin preocupaciones por el ancla, y pudiendo llegar al barco caminando, ¡que bien!, lo único que puede superar un día así, es un viento fuerte por la aleta , con la mar moderada, navegando a toda vela por
el inmenso desierto azul donde el horizonte lo separa una simple diferencia de tono de color , ¡arrrrr!.


 

 

 CAPITULO VIII. Bequia / Saint Vincent

Viernes 17-marzo-06
Pasamos 4 días en el puerto St.Georges, casi ya  nos parece familiar.

Nos encontramos con Pitt y Gina, una simpática pareja que conocimos cuando llegamos al Caribe , en Barbados. Tienen un catamarán, en el cual se encontraba Daniel, el hijo de Gina.

Bueno cenamos con ellos en otra estupenda velada entre marineros.
También alcanzamos a instalarnos un toldo en la parte de la cabina de popa,
mientras estuvimos en el puerto. ¡La verdad es que esta muy bien!
Otra cosa interesante, es que reparamos la escandalosa de la mayor, que se
nos estropeo en la tormenta que pasamos antes de llegar a Canarias. Listos para partir.

Sábado 18- Marzo
El cielo está despejado, fuera del puerto se divisa buen viento, las calientes y claras aguas caribeñas están calmadas, aunque no se cómo se comportará después del cabo, frente al Atlántico.


Dom. 19-Marzo
Lat: 12º58'26'' Lon: 61º20'57''
10:00 am
Salimos del Puerto con buen viento de tierra mientras costeamos la parte oeste de Grenada, pero el viento fue rolando al pasar el cabo. Con Grenada a sotavento, con la mayor, la estay mayor y la vela de estay, bien desplegadas y con el querido toldo instalado, cubriéndonos de este feroz sol del Caribe. Navegamos de bolina, consiguiendo ir con el viento a 30, 35º por la amura de estribor.
Durante el principio de la noche, el oleaje aumentó, chocando sobre las amuras ferozmente, provocando un fuerte cabeceo. Aunque el viento también cogió fuerza y conseguimos navegar a unos 8 nudos, zigzagueando cada “tropecientas" millas, intentando subir al norte (30º noroeste), y virando al este para acercarnos a las islas (120º sureste), así tenemos unos 90º inalcanzables que nos han hecho virar unas tres o cuatro veces.
Ahora,ya de mañana, se avista nuestro destino, la isla de Bequia, a 60º por la amura de babor.
Bequia, según dicen, es la isla de los marinos, abarrotada de veleros, es posible, por que haya unos siete veleros a la vista que siguen el mismo rumbo, y parece que estamos en una regata.

En dos horas averiguare como se presenta esta pequeña isla volcánica.

Mart. 21-03-06
Ayer por la mañana fuimos al puerto Elizabeth de Bequia, temprano. Es como el arenal, o sea un centro para turistas, sobretodo para marinos con todo tipo de servicios y tiendas con acertados artículos de venta y , por supuesto, unos bares magníficos.

La bahía del puerto estaba abarrotada de veleros.  Conté 220 y entre ellos, un  crucero con cinco mástiles; muy imponente.
Después de ver cuatro cosas paseamos por la costa, subiendo por un camino
hasta una altura en que se veía la bahía de "Admiralty" con buena perspectiva, viendo todos sus veleros fondeados.
Cansados de caminar decidimos coger un bus hasta un poco mas al sur de la isla a "Friendship Bay" una larga playa de aguas turquesas con unos pocos veleros y un disimulado hotel.

La playa era espectacular, larga y vacía con cuatro casas y los edificios del hotel escondidos entre arbustos y palmeras, también tenia un pequeño muelle de madera en el centro de la playa.

Sentado en la arena podías ver las otras isla que componen las Grenedinas, eso era lo que le daba un aspecto paradisíaco, esa suave arena esa agua cristalina con sus tonos azul carmesí y la visión de las otras pequeñas islas de las Grenadinas  "Mustique" y "Canouan" a unas 8 millas de distancia.
Tomamos unas piñas coladas en el bar restaurante del complejo hotelero, muy chulo con unas sillas colgantes en la barra (como columpios) que me llamaron mucho la atención y una decoración a base de bambúes.

Cuando digo complejo hotelero me refiero a pequeñas casas de un piso dispersadas por un jardín tras la playa (¡si todos los hoteles de Mallorca fueran asi...!) Comimos allí.
Ya llegaba la tarde y queríamos observar un poco la isla , así que alquilamos el taxi para que nos llevara por el resto de la isla.

La isla no es demasiado grande así que pudimos ver el resto con facilidad. Observamos dos hermosísimas playas en la parte del Atlántico, prácticamente desiertas. La parte este de esta islas caribeñas, me parece mas espectacular que las del oeste pues en el oeste el mar es tranquilo y se concentra el turismo en esas tranquilas playas. En la parte encarada al atlántico es salvaje, es
prácticamente imposible fondear en ninguna bahía y los arrecifes son muy numerosos.
Pues eso, vimos dos hermosísimas playas donde las palmeras peinaban su costa y los arbustos se doblaban por la constante fuerza del viento.
Pero además de esto no vimos mucho mas , creo que ya he dicho que esta isla es bastante pequeña (unos 13 kilómetros de una punta a otra) , y por tanto no hay que hacer mucho camino (si vas en coche claro) para recorrer la isla.
Su centro de beneficios es ese puerto Elizabeth, y explotan al máximo ese beneficio, es un buen negocio pues si en temporada baja hay 220 veleros en la bahía de Admiralty en temporada alta debe de haber mas barcos que viviendas en la isla.
Volvimos al puerto y fuimos al barco a descansar, pues hoy había que trabajar.
Hoy, después de lijar y barnizar medio barco, va y se pone a llover, ¡Dios! Esto es una putada pero quejarte por el tiempo es una autentica tontería así que lo único que puedes hacer es beberte una cerveza, tranquilizarte y volver a empezar el trabajito.
Por la tarde hemos ido al puerto. Yo decidí escalar una montaña al norte de la bahía, el más alto de la isla. Skip y Brabara pasearon por el verdadero puerto, o sea donde vive la gente del lugar , la autentica villa.

Así llegaron a la parte norte se sentaron en un bar en primera línea y  disfrutaron de la vista de toda la bahía. Yo me adentre por un empinado  camino que acababa introduciéndose por el bosque, pues la naturaleza de la isla es mas compuesta por matorrales y pequeños árboles que forman mas un
bosque que una jungla, con pequeñas iguanas por los árboles y, por supuesto, todo tipo de aves caribeñas.

Fui por caminos estrechos e imaginaba quien hizo esos caminos si un indio había pasado por donde yo andaba para divisar al enemigo colonizador o divisar la bahía. Me sentía inmerso en ese paraíso lejos de la civilización. Subiendo llegué a la punta del monte ,y me subí a un árbol para ver toda la isla que se veía perfectamente, de norte a sur. Incluso veía las dos islas de Mustique y Canoan (una no tiene mas de 5 kilómetros) y también se podía divisar la gran isla de St.Vincent, la isla central de este estado o país.

Descendí de nuevo, rápidamente, pues ya llegaba tarde donde habíamos quedado, en el ciber del puerto; pero cuando llegué Skip y Bárbara aun no habían llegado así que tuve tiempo de conectarme al msn y charlar un poco con los colegas.


Miércoles 22 -03
Son las 9 o 10 de la noche , estamos en el barco relajados después de un buen paseo, al menos yo, pues esta tarde volví a ir por el camino del día anterior con ganas de saber hasta donde llegaba.

Así di una vuelta por la parte norte de la isla, compuesta por una sierra que parece proteger bien la isla de Bequia de los fuertes vientos del norte.  Debe de ser por eso y por su gran bahía que muchos barcos paran aquí para hacer escala a St.Vincent o cualquier otra isla de los alrededores.

La costa norte es inaccesible en barco, todo son barrancos o precipicios con enredaderas.

Di una larga vuelta hasta volver por las calles donde se encuentran las residencias de la gente del lugar que te adentra en su auténtico ambiente, con los chavales por la calle y el sonido de los animados cánticos de las iglesias, pues aquí la misas son bastante mas animadas, creo que deberían ser igual en todos lados así quizá habría mas gente que disfrutaría de un domingo en misa, bailando y cantando, ¡a eso se le dice tener un espíritu alegre!.
Llegué a la ciudad de "port Elizabeth" ya de noche y Skip ya me esperaba en el ciber.
Y después de esta jornada estamos en el barco de nuevo dispuestos a partir y descubrir otra de las fascinantes islas caribeñas.

Jueves 23 marzo
Levantémonos temprano para prepararnos para partir dirección St.Vincent.
Sobre las diez alzamos las velas. Izamos la vela de estay, finalmente, para que esta se embolsara y nos pusiera la popa al viento rolando por la parte de sotavento y así emprender el viaje.
Salimos del puerto Elizabeth con el viento por la aleta de estribor providente de tierra. Entre el cabo de la bahía y el punto norte, el viento rolo en su dirección real, unos 40º mas al este con una fuerza de 20 o 30 nudos.

Gracias a este efecto pudimos tener el viento justo por el costado de estribor y coger una buena velocidad, dirección St.Vincent.

Ragnar respondía con empuje y soltura, pues cuando coge inercia este bicho de 22 toneladas no hay quien lo pare, navegando a una velocidad de 7 nudos, que no esta nada mal.

El trayecto no duró más de 4 horas, 20 millas hasta el puerto de Walilabou. Esta bahía esta muy bien protegida, con una estrecha entrada hacia el interior de la bahía y al entrar a ella me dije- ¿donde coño estamos?, había un muelle al estilo mil ochocientos, y unas casas de piedra con techos de paja, y un edificio que se parecía a una casa de placer de la época de los piratas. Amarramos en una boya con una cuerda antibalanceo atada en un árbol con la ayuda de un hombre que tenía un bote de remos y nos había seguido desde hacia un kilómetro, ¡a 4 nudos a remo!.

De seguida aparecieron botes vendiéndonos sus souvenir, conté unos diez.
Ya mas tranquilos, después de amarrar y comerciar con los vendedores en bote, me di cuenta de que todo aquello era un escenario, ¡aha! ¡Esta fue la playa donde se filmó piratas del caribe! Aquella película con jonhy Deep que fue tan famosa en su tiempo.
Salimos y dimos un paseo por ese puerto, irreal, que aún conservaba el escenario de rodaje, con toneles y carros y las casa de piedra negra y techos de paja.

Algunas de estas casas se había reformado , para poderlas habitar, y en una de ellas estaba el jefe del puerto.
La verdad es que me gusto mucho el lugar, que era totalmente solitario, y solo estaba ese falso puerto, dos bares y cuatro viviendas, aunque el muelle donde Jhony Deep atracó con su barco hundiéndose y pasaba con su peculiar caminar, estaba pudriéndose y la fibra de vidrio y el cartón, que constituía la falsa piedra de las casas, se estaba deshaciendo.
Después de un garbeo por el lugar fuimos a la taberna a tomarnos unas merecidas cervezas y nos encontramos con una pareja de americanos muy simpática, que ya conocimos de Priekley Bay y pasamos una feliz tarde conversando con esta experimentada pareja de navegantes que desde 1999
viajan por el mundo en su velero.
También me los encontré antes, en Bequia, pues se ven muchas gentes conocidas cuando se navega, al igual que barcos conocidos.
Comimos algo en la taberna y regresamos.
Skip hablo con uno que tenía un bote para que mañana nos llevase hasta las faldas del potente volcán Soufriére, de 1200m, al norte de la isla.
Todas estas islas son volcánicas y se están formando todavía, así casi todos los volcanes del Caribe se consideran activos.

Viernes 24 marzo
Nos despertamos temprano, al salir a cubierta, justo el sol salía y contemplaba embobado la bahía llena de jungla y que de seguida se elevaba a una buena altura y con sus dos altos cabos abrazándola y protegiéndola ferozmente de las bastas olas y tempestades marítimas.

El "brother" (así se acía llamar el tipo del bote) apareció sobre las seis y media, listos para recorrer la costa este hasta el gran volcán.
El "brother" tenía una bote de fibra con una roda extraña, como adelantada, típica de este lugar (debe de ser por los arrecifes), con un motor de 30 caballos y mucha gasolina.
La ruta fue tranquila, navegando muy cerca de la costa, donde solo uno que conociera el lugar podía ir a esa velocidad y sin preocuparse por losarrecifes.

Pasamos por unas playas desiertas paradisíacas (no encuentro mas adjetivos para describir estas playas, todas son fascinantes) y tras unas cuantas bahías nos paramos a recoger a un amigo del "brother" que nos haría de guía en la aventura.

Seguimos avanzando, pasamos entre un cabo y una isla que las separaban 10 metros de agua, y tras esta apareció el poderoso volcán cubierto por nubes. Una ligera lluvia rozó nuestros rostros mientras viajábamos hacia la salida del torrente del volcán.

Llegandos al destino el cielo ya aclarecía y nos esperaba un buen trayecto hasta el cráter.
Desembarcamos y el guía, un personaje interesante que parecía estar hecho para la jungla , pequeño, con extremidades fuertes y pies con suela natural, nos empezó a dirigir por el camino.

Este empezaba por el gran torrente de suelo oscuro por la piedra volcánica y los sedimentos de arena.
Mas adelante empezaba a dividirse en pequeños canales muy estrechos y altos por donde apenas podíamos pasar de lado, así continuamos hasta coger un camino que se adentraba a la jungla y subía de manera estrepitosa hasta una cresta.

Los volcanes están formados de manera que se crean unas crestas montañosas que suben hasta la punta como las raíces de un árbol, serpenteando hasta el cráter.

Seguimos por un camino encima de una de estas crestas ,donde en cada lado había una pendiente considerable, así nos introducimos en un paraje de auténtica jungla ecuatorial, donde las plantas de jardín , aquí, son árboles enormes, y los árboles caminantes crecen desmesuradamente por las pendientes hasta llegar a los 6 metros de grosor y 30 de altura, estos árboles forman lianas en su copa que van llegando al suelo y entonces se agarran a este y se forma una continuación del tronco , así pues estos árboles crecen muy bien en pendientes y se vuelven muy fuertes y resistentes.
Subiendo por ese camino empinado, húmedo y caliente, por fin llegamos a un punto mas alto donde la jungla desaparecía y todo se transformaba en un extenso valle de matorrales de media altura y desde donde ya se divisaba el borde del gran cráter.
Llegamos al gran volcán. No tengo palabras para expresar la sensación de estar en ese titánico cráter que en su centro aún salía humo ( hubo una erupción en 1987 que alerto a toda la isla, y quien vivó por allí antes no ha vuelto en su vida).

Las nubes recorrían por nuestras cabezas y al llegar al centro del cráter, por el calor se formaban unos remolinos mezclándose con los aires calientes del cráter.

Fue un momento muy místico estando en el principio de la tierra, el principio de su creación. Con su cresta invadida por pequeños hierbajos y animales que podían vivir en esas latitudes.

El gran ave del caribe estaba sobrevolando el volcán ,dueño de los vientos, y me daba un poco de rabia que el pudiera subir en un momento y nosotros nos tuvimos que sacrificar tanto, en fin, yo no tengo alas.

El olor a azufre cubría el terreno y un pequeño lago al lado de los sedimentos de la última erupción, se formaba en su seno. (Dicen que antes de la erupción de 1987 había un gran lago en su cráter, pero después de la erupción se formó un pequeño monte de piedra magmática que lo eliminó casi por completo).
Se divisaba la extensa isla de St.Vincent desde la cresta del cráter.
La jornada fue dura, eso si, mereció muuuucho la pena, y volvimos con Danny man (el guía) y el "brother" a la playa de Walilabou, o Royal Port, para los piratas caribeños.

La verdad es que coger un "water taxi" , además de salir económico (los caminos son bastante complicados en tierra) te deja justo delante de tu barco, ¡que placer y que comodidad!.
Ha sido una buena aventura. Por la tarde todos estaban exhaustos y tuve que ir al pueblo, que esta mas o menos e un kilómetro de la bahía, detrás del cabo sur, para sacar un poco de dinero para los gastos del Barco, y así conocí a un buen tipo (del cual no recuerdo el nombre) que me acompañó hasta el pueblo.
El pueblo estaba bastante bien, además era muy auténtico y el único blanco era yo. La mayoría de población es muy joven así que en los bares pude contactar con la gente fácilmente y pasé una buena tarde tomando birras con los rastas mientras mi capitán y Bárbara descansaban en el barco.


Sábado 25 Marzo:
Skip y Bárbara se han ido a dar una vuelta y yo me cuido de Ragnar, pensaba que saldríamos hoy pero será mañana. El tiempo pasa y tenemos que ir al norte y llegar a Antigua para la regata con tiempo.


Domingo 26 Marzo:
Salimos del puerto de los piratas del caribe, sobre las 7 de la mañana para costear la isla hasta donde se llegue.

Alzamos el velamen rumbo norte , 15º este, así pudimos contemplar de nuevo el gran volcán de Soufriére, que me fascino tanto, mientras navegábamos con la tranquila brisa de tierra.

Al pasar el cabo de Baleine Bay nos alcanzó el viento real del este noreste. El cielo despejado, un poco nubloso de mañana, alzamos las cangrejas y la vela de estay, con un buen viento constante, de 25, 30 nudos, las olas por la aleta de estribor, moviendo un poco la proa del barco, asta unos 10º.

Un buen día de navegación, como tantos otros ,con el viento del Atlántico constante y la mar , relativamente, calmada. Ragnar tiene una muy buena estabilidad para el oleaje y eso se nota.
Al desaparecer el volcán entre la húmeda atmósfera, de seguida se divisaron dos grandes picos, como dos colmillos puntiagudos y enormes de una béstia titánica, estos eran los montes Piton , Gros Piton y Pettite Piton, los dos grandes peñascos que caracterizan la isla de St.Lúcia.
Dirigimos la proa entre los colmillos, pues por allí estaba nuestro destino, el pueblo de Soufriére.

El trayecto no fue muy largo ,37 millas de mar entre las dos islas, a una media de 6 nudos, llegamos en 7 horas.
Ya pegados a la costa, un rasta en su lancha, nos informó que no era posible atracar en Soufriére, así que nos fuimos a una cala cerca de esta que fue el doble de buena, pues no habia el calvario del pueblo, y el lugar era precioso, con una de las Pitons protegiéndola del sur.
Después de amarrar, el rasta de la lancha , nos sirvió de taxi para ir al pueblo de Soufriére y arreglar el papeleo de la aduana y unas cuatro cosas que necesitábamos.
Este pueblo tiene un encanto y una personalidad especial. La música brota por sus calles y sus gentes se mueven por los bares y las plazas llenando de vida el lugar, por supuesto tiene influencia, por el turismo, pero no afecta al ambiente, o al menos, muy poco.
Regresamos al barco en una hora.
Skip y Bárbara están en el bar que hay en la bahía y yo me he quedado con Ragnar para hacerle compañía mientras duerme amarrado en la boya.


27 de Marzo:
Temprano nos levantamos para ver la isla. Alquilamos un taxi en Soufriére
para que nos pasearan por la isla...


CAPITULO IX. St.Lucía

St.Lucía es una bonita isla, sobretodo en su parte sur. Nuestra primera parada fue una antigua casa de plantación (una especie de posesió de la época colonialista) reformada como hotel, aunque aún preservaba un cierto encanto, con una vista impresionante del pueblo de Soufriére, los dos montes   "Pitons" y el vasto mar del caribe.

Una situación perfecta para un hotel con una pequeña piscina a primera línea de visión, un bar restaurante igual de bien posicionado y lo que era la posesió transformada en habitaciones de hotel. Un hotel que, si tuviera mucha pasta, valdría la pena estarse una semanita o dos.

Pues tomamos algo y seguimos la ruta. Así llegamos a un cráter que había entre las faldas de tres montes, el cual era bastante activo. No era lo que se dice un cráter encima de un monte (lo que todo el mundo se imagina que es un volcán, no.  Este volcán parecía estar esparcido por esos tres montes que en su interior ardían.

El mismo río que bajaba hasta el cráter, tenía una temperatura de 40º mezclado con azufre, que surgía del interior de los montes y llegaba hasta ese cráter. En dicho cráter había cantidad de sedimentos y se formaban pequeños lagos de lodo, sedimentos y azufre, que burbujeaban de la elevadísima temperatura que tenían estos.
El panorama era espectacular, con esos charcos de lodo burbujeantes que tenían momentos en los que las burbujas eran leves y lentas, y otro en que todo hervía y bullía saliendo mucho humo de manera nerviosa, ¡Wa eso era un espectáculo!
Un encargado del lugar nos explicaba todos estos datos como la temperatura de los cráteres, que no recuerdo pero era mucha, y la última erupción que fue hace unos 150 años y que arrasó con la ciudad de Soufriére, y que hoy en día todos los del pueblo son conscientes que puede volver a ocurrir... Yo lo creo pues parece bastante latente ese monstruo de la naturaleza.
Seguimos el trayecto por estrechos caminos con nuestro amigo Júnior (el taxista), y llegamos a una casa de plantación y elaboración de cacao, también, al estilo colonial francesa. La fruta del cacao es muy diferente a lo que esperaba, es verde por fuera, cuando esta buena, y en su interior hay unas semillas rodeadas con una especie de liquen muy dulce, casi es como un caramelo si te coges una semilla.

Estas semillas se dejan fermentar unos días y luego se secan al sol unas 3 semanas, luego se chafan a pisotones, como la uva, y finalmente se hace la pasta de cacao, esta tiene un sabor amargo, ¡si! ¡amargo!

Sabía que en principio el cacao era amargo pero no llegaba a imaginarme su sabor ¡pues no esta nada mal!

Además de tener una plantación de cacao que visitamos junto a una guía que nos explico todo esto de la elaboración del cacao y nos mostró el bonito jardín botánico. Fue
interesante la visita, ¡y además te invitaban a un rhum pounch!

Después de esta visita Júnior nos llevó hasta un hotel a tomar unas cervezas. La verdad
es que estos hoteles del caribe me siguen impresionando mucho, este tenía aún mejor vista que el otro, estaba situado en la cima de una ladera entre las dos Pitons (esos dos montes que caracterizan la isla, ¡su cerveza se llama como los montes!), la piscina aun mejor que la dicha antes, todo de madera... yo diría que era un hotel de alto nivel, las bebidas nos costaron un ojo de la cara pero al menos disfrutamos de la impresionante vista.
Después, Júnior, nos llevó a un bar donde, decía, se comía muy bien y barato.
La verdad es que nuestro taxista era muy buen hombre y se portó muy bien con
nosotros.
Pues fuimos a este bar, que era mas de la gente de aquí, y eso se nota, aunque me parecía casi estar en un bar de España, no se, debería ser las paredes blancas, los cuatro ventiladores, las esterillas de las mesas a cuadros... no se simplemente me daba un cierto aire de familiar.

Bueno pues comimos muy bien y bien llenos. Pues después de comer, nos dirigimos hacia una catarata. Pensábamos que nos podríamos bañar en medio de la naturaleza
en charcos de agua templada durante un rato, pero al llegar a allí era mucho menos de lo que pintaban. El lugar estaba lleno de guiris (aunque soy consciente de que nosotros somos mas de lo mismo) y la catarata era pequeñita y lo único que podías hacer era pegarte una ducha, que, bueno, sentó bien si, pero no nos fuimos tan contentos como esperábamos.

Así paso el día de "excursión" y después de la catarata, regresamos a Soufriére.

El pueblo de Soufriére tiene bastante encanto y personalidad. Aquella música
por las calles, esa gente del pueblo, socialmente activa, llenando de vida
las plazas, los bares y las calles, es lo bueno de la gente del caribe, aprovechan el tiempo que se les ha dado.


El 28 de Marzo partimos al amanecer de Malgretout Bay, con la ayuda de un rasta que nos soltó el cabo que teníamos sujetado a un árbol. Nos fuimos un poco al sur entre los dos Pitons para pegarnos un baño refrescante en la bahía que las separa.
Es una bahía tranquila con unas cuantas casas con un bar, una residencia de ricos escondida por la ladera y un hotelazo de 5 estrellas disimulado en una esquina de la bahía, incluso habían creado una playa artificial de arena blanca para esta gente ricachona, pero bueno, nada de esto podía quitar el encanto a esta bahía protegida por los dos grandes montes de St.Lucía.
Nos dimos una vuelta por la bahía y desayunamos en el "hotelazo" mezclándonos entre los burgueses ¡tres aventureros entre esa panda de acomodados! Partimos, salimos con la costa a barlovento, con nuestro Ragnar, balanceándose tranquilamente sobre las calmadas aguas con leve viento de tierra.
Pasaba el día y decidimos pararnos en Marigot Bay un puerto en el centro de St.Lucía.
Su entrada era extraña, con los duros cabos que protegían la cala, los veleros fondeaban delante una playa con muchas palmeras, construida artificialmente por un hotel de al lado, y que, además de servir a los clientes del hotel servía como dique a otra cala interior donde nosotros decidimos amarrarnos a una boya.
Lo que se dice puerto no era un puerto, sino un complejo turístico mas bien, todos los bares tenían un muelle para dinguis (botes) y lo que era el muelle grande pertenecía a un complejo de edificios residenciales y que tenían gran cantidad de barcos de charter.
Más allá de primera línea de mar, no había nada. Todo era un paraje artificial para el disfrute del turista, con bares y ... hoteles, nada mas.
El auténtico pueblo estaba tras la ladera. Nos bastó una noche en este extraño paraje.
El 29 de Marzo reemprendimos el trayecto hacia el norte, llegando hasta Rodney Bay, es una bahía abierta pero tiene un segurísimo puerto, el cual se entra por un estrecho canal.
Al entrar por el canal, de 20 o 30 metros de ancho, tienes a estribor las residencias de ricos con sus jardines y chales y a babor el auténtico pueblo con cuatro hangares para botes de pesca y la gente elaborando redes y demás menesteres del oficio de pescador, es un contraste muy duro.
Encima, tras el canal, se alza un puerto que es el más grande que he visto en el caribe, y el más completo.
Llegamos a este puerto tan especial por el medio día y pudimos amarrarnos al muelle.
En este lugar es muy diferente al sur, es más rico y hay una mezcla más densa de culturas. Por ejemplo esa noche me fui a un bar del puerto donde escuché un gran grupo de Blues, fue un tesoro para mis oídos. No había visto nada parecido en todas las islas caribeñas.
Paso la divertida noche, y el 30 de Marzo, alquilamos un jeep para darnos una vuelta por la parte norte de la isla.
La parte central de la isla tiene un matiz mas auténtico, al igual que su costa este, el turismo se concentra en la costa de da cara al mar del caribe (esto es en todas las islas de caribe). Prefiero la costa este con sus playas vastas dominadas por las palmeras sus peligrosos arrecifes y corrientes y sus cabos enfrentándose en una eterna lucha contra el
Atlántico. Los pueblos del centro y la costa este son bastante más pobres.
Esta isla es, en ciertos aspectos, parecida a Barbados, con una vasta mezcla de la cultura caribeña y la occidental y un choque muy fuerte entre los ricos y los pobres.
Dando vuelta con el coche, llegamos a una casa donde había una serie de plantaciones, no era muy vasta, pero la verdad es que era una casa de campo muy bonita, con dos ríos que la rodeaban por ambos lados, así el agua para el riego no suponía ningún problema.
En ella estaban los padres, uno de los hijos que cuidaba el campo y otro que se ocupaba de visitas turísticas a la casa. Tenían bananas, cocos, una cosa a la que llaman peras, y demás cantidad de frutas y hortalizas de las que no recuerdo el nombre. Pero lo que más me llamó la atención fue una construcción para hacer tablones de un tronco, con una sierra doble vertical, que hacía más fácil el trabajo de cortar la madera. Cuando el padre y el hijo nos hicieron una demostración, aquel señor se puso a recitar una canción de trabajo, que me hacia sentir e imaginar como trabajaban antes aquí y sus costumbres. Ese hombre mayor, con marcas y callos increíbles por todo el cuerpo, veterano del duro trabajo, cantaba esa canción de trabajo mecánicamente, diría que casi ni era consciente de ello simplemente siempre lo había hecho así, eso me trasladó unos instantes por
el espacio tiempo, y observaba como la gente talaba los tablones para sus barcos de pesca y ganarse el jornal, fue lo que mas me llamó la atención de aquella bonita casa.
Después de despedirnos de esa buena gente, seguimos nuestra ruta por la parte este y llegamos a un jardín botánico enorme, en el cual había todo tipo de plantas y los colibríes reinaban en el jardín, nos perdimos un rato por allí.
Después de la interesante visita al jardín seguimos la ruta, pasamos por unos pueblos de pescadores en el este, bastante pobre, pero auténtico, con un protegido muelle que se enfrentaba con valentía al Atlántico.
Luego ya volvimos al puerto para descansar.


Llegó el Viernes 31 de Marzo al cual utilizamos para hacer cuatro arreglos al barco y nos preparamos para partir el Sábado, dirección Martinique, el trozo de Europa en el caribe.


El sábado 1 de abril, partimos hacia Martinique. Fue un buen día de navegación, aunque vientos suaves, pero buena mar, así que paso tranquilamente hasta llegar a esta isla Francesa.
Nuestro destino era Port de France, la capital. Su Bahía es enorme, la ciudad (que es una ciudad grande y europea) solo ocupa un pequeña parte de toda la bahía en el extremo norte.

Esta se extiende hacia el interior y en su centro aparecen dos cabos que dividen la Bahía en dos.

En la parte exterior esta la capital al norte y cuatro pueblecitos al sur. Pasado los dos cabos hacia su interior se extiende una enorme bahía, dominada por peligrosos bancos de arena, en la parte interior al sur está otro pueblo importante y una gran autopista que lo une con la ciudad. Así pues la bahía de Port de France, es mucha bahía.

Ya entrando con Ragnar, se divisan grandes cargueros y muchos veleros, fuimos por los canales marcados con boyas, pues aunque la bahía sea enorme tiene peligrosas subidas de nivel, arrecifes y bancos de arena.

Así llegamos hasta el muelle viejo, donde estaban todos los barcos de recreo anclados. La ciudad es como una ciudad francesa, vamos que uno se sentía como si hubiera vuelto a cruzar el Atlántico para acabar en Europa. Una ciudad extensa, rica, con todo tipo de
servicios urbanos, parques de recreo y demás lujos de un país rico. No era el humilde y alegre caribe pero tenía su encanto.
Estuvimos en el muelle una serie de días, sobretodo queríamos ir a un centro comercial para conseguir un buen "stock" para el barco y no tener que comprar cada dos por tres. Pues bien esta isla de 300.000 habitantes tiene un centro comercial que ni en Mallorca hay, así que se podría decir que esta ciudad es un buen punto para reabastecerse de lo que se necesite.
No pasamos muchos días en la ciudad, pronto marchamos para el norte, hacia
St.Pierre un pueblo del norte de Martinique, bajo las faldas de "Montanye pelée" un poderoso volcán en el norte de la isla.
Partimos de mañana con una suave brisa de tierra, y una ligera lluvia, la cual, junto con el sol formaban un espectacular arco iris partiendo del mar hasta llegar a tierra.
Con el paso del medio día el viento aumentó y el cielo se despejó, con esto pudimos navegar más a gusto hasta llegar a St. Pierre.

Este pequeño pueblo tiene su historia: A principios de siglo XX este lugar, que hoy en día se ve como un pueblecito, fue la capital de Martinique, (creo que le llamaban "le petit Paris"), con 30.000 habitantes y extensas plantaciones. Pero un día el gran
volcán enfureció y explotó, llevándose con el 30.000 almas.  Fue algo terrible, el gas producido por la presión, antes de su explosión, los mató a todos, solo sobrevivieron dos personas. Lo único que queda de la ciudad que era, es un trozo de muro calcinado y en ruinas, de lo que era la protección de la ciudad, y una iglesia un tanto lúgubre por su aspecto negruzco, son los restos de una ciudad fantasma que hace tiempo desapareció. Este volcán aun tiene atentos a la población de Martinique, pues después de la explosión, ha subido y bajado unos 800 metros de altura en menos de 100 años, a causa de
la presión interior.
Fondeamos en la bahía de St.Pierre al lado del muelle para botes. Lo que es el pueblo, hoy en día, es más bien modesto, pienso que poca gente debe querer vivir allí bajo las faldas de un volcán tan amenazador.
No tengo mucho que contar sobre este pueblo, es un pueblo sencillo a lo europeo, con un pequeño paseo marítimo, un pequeño parque, y unas cuantas calles. Su gente es mas francesa que caribeña, pero eso no significa que sea malo, solo que su estilo de vida y su forma de ser es muy diferente aunque tengan aspecto caribeño.


El día 6 de Abril nos despedimos de Martinique, para buscar la isla de Dominica al norte.
El viento nos vino del este, casi por la aleta de estribor, y el oleaje bastante moderado. Fue un día muy bueno de navegación de 35 millas hasta Roseau, la capital de Dominica.
En medio del trayecto se veían perfectamente las dos islas, al sur se imponía el volcán de "Montanye pelée", Martinique, y por la proa se alzaban los montes de "more tríos pitons" al sur de Dominica.
Atravesamos el punto sur, el cabo "Scotts Head" a la una y media del mediodía.
Domínica volvía a tener un aspecto caribeño, al menos en su vegetación exótica, de junglas densas cubriendo todo el panorama.
A las dos ya llegamos a la capital "Roseau". Un buen rasta llamado Pancho nos guió hasta una boya segura y nos echó una mano en el amarre, un poco a las afueras, más tranquilos.
Bajamos a tierra a arreglar el papeleo en las aduanas, las calles volvían a ser humildes, con caminos estrechos, el desagüe a los lados de la calle, la gente rondando por las calles dándole vida y dinamismo a estos pueblos caribeños, duros, pero alegres. Volvíamos a estar en el caribe.
Llegamos al centro de la ciudad y, después de arreglar el papeleo, fuimos a tomar algo.
En esta ciudad hay muchos subterráneos, cosa que no he visto en otro pueblo del caribe. Resulta que Dominica suele pasarlas canutas en la época de huracanes, muy de tanto en tanto, y casi cada año lo sufre bastante.
Pasamos la tarde dando vueltas por la ciudad hasta que se puso el sol y fuimos a cenar al barco.
Estuvimos unos días en Roseau, no salí mucho del barco, al contrario que mi capitán Skip y Bárbara. Lo que recuerdo es la tarde antes de partir, cuando el cielo se sobrevino rojo en uno de estos espectaculares atardeceres caribeños. Mientras se ponía el sol sobre ese manto de nubes rojizo, un crucero a vela pasó por el frente dando un aspecto mágico a todo eso, con ese enorme bicho con las velas desplegadas en sus cuatro mástiles, navegando lentamente hacia el sur, una imagen inolvidable.


Llegó el día 8 de Abril. Partimos con las velas desplegadas dirección "Portsmouth" una gran cala en la parte norte, sobre la costa oeste de Dominica.
El trayecto de 5 horas sobrevino tranquilo. Pasaban las horas como el viento mientras contemplaba la costa metido en un mar de pensamientos, mientras observaba la exuberante vegetación de la costa y algunos bancos de atunes que saltaban dos metros sobre el agua, huyendo de algún feroz depredador.
La bahía de "Portsmounth" se divisó sobre el medio día. La bahía tiene un cabo ancho y duro en el sur y otro norte que se adentra en el mar y acaba con dos grandes montes en su punta. La bahía tiene una posición dudosamente segura, pues, lo parece, porque hay grandes montes por todos lados y es mas bien cerrada, pero al tener al sueste una gran cadena de montañas, al noreste otras tantas mas y en el este una llanura que llega hasta la costa Atlántica, provoca un juego de corrientes de viento que se hace fuerte y constante en su bahía.
Fondeamos con cautela en la inmensa bahía donde debía haber unos 80 o 100 barcos fondeados, pero la bahía es extensa así que todo el mundo tenia espacio de sobra para su área de borneo.
Nos vino a ver un amigo de Pancho y nos informó de cómo era la zona y nos ofreció un trayecto por un pequeño lago cerca de allí, esa misma tarde.
Decidimos ir a dar el paseo con el tipo este tan simpático, este nos llevó en su bote hasta el dicho lago, con lo cual pudimos recorrer la costa de "Portsmouht".  En la costa yacían embarrancados unos cuantos cargueros enormes, y otras pequeñas embarcaciones por toda la costa. Era el resto de un desastroso huracán que pasó el año pasado. Era para estremecerse, sólo el pensar cómo un huracán podía llevarse y destrozar un enorme carguero de (dios sabe cuantas toneladas) y lanzarlo con violencia sobre la costa. Pero
allí estaban; tres cargueros enormes, medio oxidados y con la cubierta destrozada, sus grúas dobladas y sus cascos abollados, junto a otras tantas embarcaciones como pesqueros y prácticos, un panorama desolador.

Eso, para la gente era un recuerdo fatalista, un augurio mortal que avisaba: todo esto
puede volver a ocurrir este año. Sentías resignación en la gente, si preguntabas que había pasado, bajaban los ojos y contestaban lentamente, con nostalgia ante lo ocurrido. Es una putada (con perdón) que en este lugar tan hermoso sea a la vez tan terrible, tu no lo ves solo los que viven aquí saben lo que es vivir en "el paraíso" cuando este esta en furia, donde cada año tienes que temer por tu casa y tu barco para poder pescar y que nada dura mucho pues si no es un huracán quien te lo quita todo, será un volcán el que lo arrase todo...
Bueno, pasabanme estos pensamientos mientras veía aquellos barcos.

Llegamos al lago, que era una especie de albufera, una zona protegida en la cual no podías usar el motor, así que se hubo de cruzar a remo.
Nos adentrábamos por el río. Era algo precioso, te sentías como en medio de una expedición por la jungla, con una vegetación de tales formas y contorsiones, que no sabría como describirlos. La variedad de aves era, incontable, y los colibríes rondaban de flor en flor con sus largo picos buscando el gustoso néctar, unos cangrejos dominaban los bordes del río con unas pinzas enormes capaces de cortarte un dedo ( una vez vi. a uno de estos enormes cangrejos defenderse de dos perro grandes así que no hay que tomarlos a la ligera), iguanas rechonchas tomando el sol en las ramas altas, peces de río ... todo un precioso espectáculo de fauna y flora por ese río que serpenteaba bajo la jungla unos 500 metros, extendiendo sus ramificaciones, como si fuera una raíz extendiéndose por la tierra. Fue un bonito paseo sin duda.
Ya mas tarde fuimos a tomar algo al pueblo. "Porthsmounth" no es muy grande y casi todo su complejo se extiende a primera línea de la costa, con unas pocas calles interiores y dos muelles para buques de carga, uno al norte y otro al sur de la bahía.
La estancia en este puerto fue muy agradable, cada mañana se paseaba el vendedor de pan con su bote y podías desayunar con pan recién hecho sin tener que moverte del barco, al igual que mucha gente iba con su surf, llevando frutas y demás mercancías, sin que, ni siquiera llegaran a humedecerse. Un auténtico ambiente caribeño.
Un día me fui a pasear por la costa, mientras Skip y Bárbara se dieron una vuelta por la isla.
Disfruté de mi expedición, sin camino, solo caminando por la costa hasta
donde me llevara el viento, así llegué hasta la punta norte, pasando por una bahía con una bonita playa, escalando por un barranco y llegando, al fin donde el Atlántico y el mar del Caribe se entremezclan, entre corrientes calientes y frías.

Desde donde se podían divisar las islas de "Marie-Galante" una isla bastante plana en comparación con las otras islas,   Guadaloupe y delante de estas se camuflaban "Les Saintes",  unas pequeñas islas, como las islas de cabrera (las grandes) .Allí me pegué un merecido baño después de 2 horas y media caminando por la costa hasta ese lugar.
Es muy chulo esto de que las islas se vean entre ellas, les da un especial contacto. Realmente el Caribe es casi como un país o un pequeño continente, todas las islas comparten una cultura parecida al igual que su estilo de vida. Se sienten unidos y sus contactos son muy buenos, (muchas ya utilizan la misma moneda, el dólar caribeño). Y los habitantes de cada isla  inmigran y emigran de una isla a otra. Es un país hecho a base de islas, algo que a un marinero le debería encantar.
Estaba yo entre estos pensamientos tumbado sobre un roca, secándome al sol, cuando me dí cuenta que ya era hora de volver, para llegar al Papa's bar, a la hora en que habíamos quedado.
Fue un día muy relajado para mi, Skip y Bárbara también, tuvieron su aventura, recorriendo la isla con un simpático taxista y su esposa, pero eso es otra historia.
Así pasaron los días en esta bonita bahía asta llegar el 11 de Abril en el cual partimos de "portsmounht" para dirigirnos a "Les Saintes", estas islas dichas antes que pertenecen a Guadaloupe y que esta , a su vez, pertenece a Francia.
Fue otro día espléndido de navegación, con el viento por el través de estribor, un poco por la aleta. Pasamos entre las dos islas grandes de "Les Saintes", que cruzamos un poco peligrosamente, pues la corriente nos impulsaba hacia las rocas obligándonos a ceñir cada vez más para poder pasar por el canal, que hay entre las islas.
Fondeamos en una cala de la isla de "Terre d´en Haut" donde había unos 30 barcos fondeados (no cabrían muchos mas). Me sorprendió mucho que hubiera un pueblo en ese islote en medio del mar, pero no solo eso, ¡si no que incluso había un pequeño aeropuerto! Era como un pequeño paraíso entre el gran Atlántico y el mar del Caribe.
Verdaderamente, por mucho turismo que pudiera haber en su pequeña calle central, era un auténtico rincón paradisíaco y tranquilo. A 10 millas de la isla de Guadaloupe.
Pasamos la noche allí, y al día siguiente, 12 de abril, partimos temprano hacia "Basse Terre", la capital de Guadaloupe y el único lugar donde podíamos arreglar los papeles de las aduanas.

Con un cielo despejado y un viento de 20 nudos por la aleta, llegamos a las 11 y media al fondeadero, donde sólo había un catamarán. Fondeamos, pusimos el bote en el agua, Skip y Bárbara partieron hacia el pueblo, mientras yo me quedé en el barco.
Hubo un pequeño embrollo, pues el fondo era muy duro y el ancla no agarró así que tuve que levantarla y mantener el barco por los alrededores hasta que llegaran Skip y Bárbara, y pudiéramos irnos de ese maldito lugar (no tengo nada contra "Basse terre", pero si contra su maldito fondo de piedra, inseguro y que me jodió, (con perdón), la mañanita. Por fin aparecieron Skip y Bárbara con el bote y partimos hacia el norte. Ya más tranquilamente, con las velas arriadas y el piloto automático cumpliendo su función. Así que me tumbé en la red del botalón y me quedé contemplando la costa guadaloupensense.
Podría dividir la naturaleza de las plantas del caribe en dos tipos; en unas islas, la mayoría, reina una fauna selvática y frondosa que invade todo cuanto puede, joven y fuerte, pero a la vez antigua y mística. Después hay una serie de islas , como Cariacou, Martinique y Guadaloupe, que tienen un aspecto más suave en su naturaleza formada por pinares y arbustos de aspecto más occidental, mas relajado.

Lo bueno es que no son tan espesas como las junglas y eso te permite poder cruzar por ellas sin necesitar un machete. No se por que existe esta diferencia, pero bueno, el aislamiento provoca curiosas transformaciones en el medio.
El sol ya descendía sobre el horizonte cuando llegábamos a nuestro destino, el puerto "Deshaies", situado en una pequeña cala al norte de la isla, protegida por altos barrancos. Este pueblo tiene un aspecto bastante hermoso, una buena mezcla entre lo caribeño y lo europeo. Un diminuto pueblo con un pequeño y protegido puerto en su parte sur , para botes de pesca y demás, a su lado baja un río tranquilamente, la torre de la iglesia domina el pueblo rodeado por un manto de verde oscuro que forma su naturaleza, es un
sitio digno de observar.

En la cala Habían unos 25 barcos (que ya eran muchos para lo que es la cala), pero encontramos un buen sitio con espacio para el borneo del ancla.


Hoy, viernes 14 de abril. Estamos todavía en esta bonita cala, con la dichosa isla de Antigua casi a la vista, prepararnos para ir hacia el lugar donde participaremos en la regata de clásicos de Antigua.


CAPITULO X. Antigua

Sábado 15 de Abril:
Salimos antes que el sol se asomara por el horizonte de Guadeloupe sobre las 6 menos cuarto levamos el ancla. El viento provenía del norte, noroeste. Un viento ligero que iba rolando al noroeste mientras, íbamos dejando Guadeloupe por la aleta de estribor.
Parece que será un día de poco viento y mucho sol. El mar se eleva en suaves ondas que cruzan el casco de Ragnar provocando un caprichoso movimiento al barco, pero de poca importancia.
Sobre las nueve menos veinte vimos como un pequeño velero echaba una pequeña bengala roja en señal de auxilio, pasamos por su costado y le pasamos dos botellas de agua y un poco de gasolina ,que es lo que pidió. Ya se avistaba mas Antigua que Guadeloupe cuando nos pasó un lluvia, un tanto fría, pues estamos un poco mas al norte que antes.
Con esta borrasca acompañó una grata sorpresa, allí donde saltaban unos cuantos atunes enormes, estaban cazando una ballena y su cría. Esta ballena se estuvo un rato a 200 metros por el costado de estribor, a distancia
prudencial del barco. Luego se sumergieron las dos y aparecieron a trescientos metros por el otro costado, a babor.

16 Abril 2006
Antigua es una pequeña isla, no debe llegar a las 6 millas de longitud. Es un punto central entre el norte y el sur del caribe y en el habitan gentes de muy diversas nacionalidades, tanto de Europa (minoría que mas que nada
van para estar unos años e irse al igual que los estadounidenses), de todas las islas del caribe, de Cuba y Puerto rico.

El puerto donde atracamos ayer, es un puerto de alto estanding, al lado de este hay varias residencias turísticas y un pequeño complejo hotelero. En el mismo puerto hay un complejo con dos bares, un restaurante, un tienda
náutica , un internet, y un supermercado. Todos los alrededores son una especie de barrio hecho para el turismo y, por supuesto, todo excesivamente caro. Imagínense vuestras mercedes el negocio que debe hacer esa tienda
náutica en un muelle donde cada año hay una regata de clásicos , con una media de 70 barcos, y otra regata de barcos rápidos en la cual participan unos 200 o 300 barcos.
Bueno pues el puerto es bastante grande, y justo pegado a este hay otro mas pequeño , English Harbour, al que tampoco le faltan servicios. Entre los dos puertos hay una calle llena de restaurantes y una discoteca.
El caso es que existe una especie de pueblo solo hecho para el consumo de los marineros y turistas de los hoteles, mas allá... nada.
Su parte noroeste es virgen, y en el norte esta la capital, que tampoco es gran cosa, un poco derruida. Antigua me parece una mezcla muy extravagante.
En el puerto ya yacen los primeros barcos clásicos, enormes veleros con mucha tripulación y perfeccionados para la velocidad, es un espectáculo ver los diseños de estos barcos que llegan asta los 50 metros de eslora.

18 Abril 2006
El movimiento empieza a notarse en el puerto. Esos monstruos de veleros están abarrotados de trabajadores limpiando, aferrando cabos, comprobando el sistema... Es algo increíble, los mejores barcos del mundo concentrándose en esta pequeña isla preparándose para el gran evento.
Por nuestra parte, estamos puliendo un poco los winches , ventanas y otras pocas cosas, para el concurso de elegancia. Aunque mas que nada es por ver a Ragnar pulido e inmaculado, pues una vez al año ,no hace daño.
El ambiente del puerto es bastante saludable, hay muchos marineros de todas las nacionalidades, moviéndose por el puerto unos trabajando y otros buscando trabajo.
Hoy conocí a un tal Enrique, de Madrid, que esta buscando un trabajo en uno de estos barcos para conseguir, millas y prestigio pues tener en tu cartilla que has trabajado en un barco conocido en todo el mundo por los marinos es algo que vale la pena.
Aunque algunos de estos clásicos están bastante reformados, como el RANGER que fue un famoso barco en su época y que ha sido reformado ,y ya tiene poco de clásico con un solo mástil de aluminio  una gran vela triangular, en mi vida he visto vela tan grande, lo juro. El día 23 empiezan las regatas, y aquí parece que va ha empezar mañana, con tanto movimiento en el muelle.
Todos los barcos se están vaciando, para perder peso, muebles, cadenas, anclas, cabos de recambio. Veremos que consiguen.

06- 05- 2006
La regata fue un éxito , todo un evento. Un espectáculo que pocas veces se ve. Allí estaban los barcos mas famosos del mundo luchando por el triunfo, nosotros, como es normal, no hicimos gran cosa, pues somos un barco de crucero no de regata, ¡aunque obtuvimos el tercer premio en el concurso de elegancia!, quizás no seamos los mas rápidos pero si el mas guapo ¡ olé!. 

No podría decir mucho de la isla de Antigua, pues solo visité una playa al lado del puerto, la mayoría del tiempo estuvimos en el puerto por el meollo de la regata y no tuvimos tiempo de explorar esta hermosa isla.
El 21 de Abril empezaba la primera etapa. Ya temprano nos levantamos y sobre las 8 de la mañana unos encargados del puerto empezaron a repartir cruasanes y zumo de naranja para el desayuno ¡que delicia! Solo tenias que hacerte el café y estabas completo, además el primer día nos trajeron una cesta con unas cuantas frutas , confituras y un café Guadaluopense buenísimo.
Aparecieron unos cuantos voluntarios para ofrecerse de tripulación en Ragnar. Así conocimos a Ken, Dennis y X , todos hombres de mediana edad, americanos que tenían sus barcos fondeados en la bahía y querían participar en la regata de clásicos ( evidentemente sus barcos no lo eran). Ken era un hombre bajito de aspecto mas inglés , con una nariz puntiaguda, ojos sinceros y un tanto reservado que viajaba con su familia en su barco durante medio año anualmente. Después estaba Dennis , con su coleta larga, ya el pelo flácido, u con aspecto mas americano, una mirada un tanto descarada, pero muy simpático, al que lo imaginaba sentado en su harley por las carreteras de Arizona , creo que iba solo en su barco. X era aún de aspecto mas Americano con unos ojos claros azules, un poco grueso ( digamos que tenia sus reservas en el cuerpo por si un caso) con un sombrero a lo explorador, de carácter abierto y simpático.
Con estos tres personajes desatracamos dirección a la línea de salida.  La regata empezaba a las 10 delante de la bahía del puerto. Ya estuvimos fuera con las velas desplegadas una hora antes, pues a Skip le gusta hacerlo
todo , cuanto antes. Esa mañana era nublada y lluviosa; el viento, provinente del sureste era fortísimo cosa que nos daría ventaja en la salida, pues el peso del barco permitía el evitar hacer rizos con es viento de 33 nudos.
La primera etapa consistía en una línea de salida delante de la bahía, la siguiente boya estaba perpendicular a tierra, o sea, mar adentro unas 4 millas, después de abordarla por babor, la siguiente boya estaba a seis
millas al noroeste, volviendo mas a la costa y la siguiente volvía hacia el este , cerca de la línea de salida.
Ragnar se desplazaba velozmente zigzagueando por la línea de salida. Ya empezaban a salir todos los barcos del puerto y empezaban a desplegar su velamen, muchos no pusieron ni la mitad de lo que tenían, pues era mucho viento para ellos, ya solo quedaban 5 minutos para salir, y los veleros estaban en tensión, mirando de conseguir la mejor posición de salida y eso era peligroso, pues todos los barcos se desplazaban a gran velocidad y no eran precisamente ligeros y suaves , sino barcos pesados, mayormente de madera. Masas compactas que si colisionaban una con otra ya podías ir despidiéndote de tu barquito, y al estar 70 barcos buscando la mejor posición... un momento de tensión.
Lo mas sorprendente es que cinco minutos antes de la salida, la tempestad, pasó de largo y nos quedamos sin un ápice de viento, jeje, y  ya te ves allí, diez minutos durante los cuales los barcos se quedaron, totalmente a la
deriva, balanceándose al ritmo de las olas a 300 metros de la línea de salida. Tuvimos tiempo de conversar con los barcos de los alrededores e incluso de hacer la gracia, de sacar los remos del anexo y empezar a remar,
Skip por un lado y yo por el otro, dando un poco el cante y haciendo la gracia para nuestros competidores.
Después de estos 10 minutos , de broma, empezó a sentirse un ligero viento, provinente del este sureste, con lo cual todos los barcos empezaron a coger arrancada , al la vez, cosa que me pareció curiosa, por que , bien , siempre he visto dos o tres barcos compartiendo la fuerza del viento, pero cuando ves tantas embarcaciones empezar al mismo son , al paso que marca el viento, te quedas un poco impresionado.
La putada fue que el viento era bastante mas flojos que antes , unos 20 nudos, así que todos pusieron todo su velamen , con no se cuantas velas por barco, todas las que podían tener. Llegamos a la primera boya junto con el JAMBALA, otra goleta, como la nuestra pero con un poco mas de eslora, diría 20 metros, un poco mas ligera ( no mucho) y un poco mas de velamen y, aunque luchamos un poco con ella, nos paso por el interior de la boya
adelantándonos y ya no la pudimos alcanzar. El JAMBALA es unos de los barcos de Carriacou que están en el muelle, es una goleta blanca con dos líneas bajo la varenga una azul y otra amarilla, pero con un diseño de casco bastante parecido al nuestro aunque un poco mas alargado , mas dispuesto para la velocidad.
Hacia la segunda boya teníamos el viento por la aleta de estribor, ligeramente mas fuerte. Esto nos permitió mantener nuestra posición, pues Ragnar responde muy bien con el viento por la aleta, manteniendo la
distancia con los que nos iban detrás.
El desastre fue al cruzar la segunda boya, pues teníamos que navegar de bolina y Ragnar no ciñe mucho, unos 40º o 45º al viento, eso nos quitó nuestra ventaja, pero disfrutamos lo suyo, pues el viento volvió a aumentar
considerablemente y el barco escoró asta que las olas pasaban ya por la cubierta, por el través de estribor. Aunque mas tarde hubo calma, casi como en el principio, y dos pequeños barcos nos adelantaron, al ser mucho mas ligeros, en fin , nos costo bastante el llegar a la meta, pero al final llegamos y no en tan mala posición.
Esto fue la primera etapa de la regata el 21 de Abril el principio. Lo que mas me impresiono fue que un gran crucero de cuatro mástiles y velas cuadras que participó en la regata,  o al menos navegó con nosotros. Era uno de estos barcos de crucero, enorme (no hablamos de barcos de regata sino de pasaje) el cual, por su gran envergadura, y su velas cuadras, cogió una velocidad, que no esperaba en un barco tan grande y , de dios sabe cuantas toneladas, pero en el mar todo es relativo, pues la velocidad en este elemento depende de muchos factores además del peso.
Ya en la tarde empezaba el ambiente en las calles del puerto, con todos los bares abiertos y abarrotados de marineros después de la dura jornada, hablando de sus quehaceres , y compartiendo opiniones. Luego, abrieron ya las discotecas y hubo fiesta asta altas horas de la noche. Con esto tuve el placer de conocer a muchos marineros, otros amantes del mar, que trabajaban en los súper veleros del muelle. Buena gente, otros amantes de esta madre, amante traicionera, que es la hermosa mar.
En la mañana del día siguiente volvieron a pasar los encargados de traernos el desayuno ¡que delicia!, menciono esto por que me agradó mucho el que cada mañana trajeran el desayuno, es un buen detalle de parte de los organizadores. Bueno , Regresaron Ken , Lance y su mujer, Dennys no repitió parece ser que no encajaba en el grupo... o se hartó simplemente. El caso es que partimos de nuevo. El viento, esa mañana era mas estable,
desgraciadamente no con tanta potencia cosa que nos quitaba nuestra ventaja de barco pesado. Este viento provenía del este, y la carrera estaba marcada de la siguiente forma: el comienzo era el mismo, la primera boya  también, se puso mas o menos en la misma posición que el día anterior, 4 millas mar adentro , hacia el sur, pero en vez de abordarla por babor , se tenía que abordar por estribor, la segunda boya estaba al este, esta vez, pasada la bahía de English Harbour , y la tercera ,otra vez cerca de la de salida , al lado del barco comunal. Así pues el trayecto era parecido, pero en vez de ir hacia el oeste se iba hacia el este.
Los barcos de nuestra clase, los mas lentos empezaron bastante antes que los demás ,y sucesivamente iban saliendo los barcos según su categoría, pues así no se desperdigaban tantos los barcos al final de la carrera.
El principio de la carrera fue muy espectacular, empezando nosotros con otros diez barcos de nuestra misma categoría, en una lucha igualada, los más veloces eran los barcos de Carriacou, que por tener una considerable eslora, (entre 16 y 20 metros) no mucha manga y mucha vela, marcaron el paso de los nuestros, el dichoso JAMBALA estaba junto a estos, lo bueno es que empezó una racha fuerte de viento en la cual conseguimos ganar algunas posiciones.
Luego empezaron a llegar los demás , poco a poco, avanzando asta cruzarnos por delante. Con esto pudimos disfrutar de la vista de estos barcos navegando velozmente entre las olas. En ese momento es cuando los barcos
grandes como el ALTAIR , ELEONORA y sobretodo el RANGER, impresionaban increíblemente, pues entre los demás barcos de regata , parecían auténticos gigantes, acercándose a una velocidad vertiginosa. Llegando a la primera boya nos alcanzó el ELEONORA que viró justo delante de nosotros, pero no había mucho viento, y el barco aquel chirriaba por todas sus partes, con las velas moviéndose caprichosamente. Esa velas enormes moviéndose y dando bandazos, era algo increíble, entendí porque usan la mitad de los cabos de clevar.
Seguimos avanzando, el RANGER ya nos había pasado antes, cortando el agua como un cuchillo afilado, sin dar tiempo ni a reaccionar, el impresionante velero nos pasó a 50 metros por el costado de sotavento, así que el
"cabroncete" nos quito un poco el viento.
La segunda boya fue la difícil de coger pues estaba a dirección noreste, respecto a la primera boya y el viento provenía del este, así que teníamos que navegar de bolina, ciñendo lo máximo posible para conseguir cruzarla,
virando lo menos posible.
Ya llegando a la segunda boya, volvimos a quedar solo los de nuestra clase, mientras los rápidos ya estaban alcanzando la cuarta boya (pues tienes opción de hacer dos tipos de carrera, la corta , de tres boyas, y la larga
con seis). Después de pasar la segunda boya, fue nuestro mejor momento, porque para llegar a la meta nos llegaba el viento por popa. Entonces desplegamos las velas adecuadamente, la mayor puesta perpendicular a la
línea de crujía por estribor, la estay mayor igual pero por babor, la vela de estay en medio, paralela a la línea de crujía del barco y la génova por estribor, "wind and wind" como dirían los anglohablantes. Tuvimos tiempo de comernos unos bocatas y bebernos unas cervezas, cosa  que les hizo bastante gracia a las personas que iban con lanchas para ver el espectáculo. No hubo mas acontecimientos, luchamos mucho con el FLY 20, un pequeño barco de madera, con el casco amarillo, una cangreja, y dos foques,  que tenía mas de cien años, pero que, a pesar de su edad, seguía igual de fuerte, como si tuviera 20, fue una bonita competición personal entre nosotros dos, el nuevo y el viejo.
Fue un día soleado , de viento ,mas o menos estable, así que todos los barcos disfrutamos del evento.
Después de la regata, teníamos que pasar delante del bar del puerto de Englihs Harbour, para presentar todos los barcos, al cruzarnos con los demás barcos todos nos aplaudíamos cordialmente , cosa que demostraba la
fraternidad que hay entre los barcos , en una competición, es lo bueno de la vela, prácticamente, la competición es personal, y bueno, cierto que a algunos les importa la posición, pero a la mayoría lo que les apetece es ver
hasta dónde llega su barco en velocidad y estabilidad propias, ya digo , es una competición mas personal que colectiva.
Después de la regata, había varias fiesta en el puerto. Los barcos de Carriacou se reunieron todos para invitar a todos los participante a una fiesta que organizaban en sus barcos. También el ELEONORA nos invitó a su
barco, ¡lo bueno fue que cupimos todos los participantes en ese impresionante barco!. Y luego , como no, a las discotecas un ratito, pero lo mejor fue en el muelle, donde se preparó una pequeña barbacoa gratis y una
nevera llena de alcoholes, detalle de los organizadores. Allí me encontré con mucha buena gente, la gente empezó a sacar instrumentos y un buen hombre me dejó su bajo, un bajo de madera preciso al que tuve el placer de tocar, y poco a poco se iban reuniendo los e los barcos de alrededor que tenían algún instrumento, así llegamos a formar una banda impresionante, con dos guitarras, un bajo, un violín y una flautista.
Fue la mejor noche que pasé en el puerto. También me di cuenta que había bastante gente de mi edad por los barcos, con la misma suerte que yo, bueno no tanta , pues ellos no se daban una vuelta al mundo, jejeje.
Bueno, ya llegamos a la tercera y ultima carrera, que componía la regata.
Esta si que fue la mas increíble, pues el día era muy soleado y el viento bueno y la carrera consistía en ir 6 millas al sur volver al punto de salida, ir otra vez a la boya 6 millas al sur y regresar para acabar la carrera.
Con esto, todos los barcos nos cruzábamos constantemente, parecía una pasarela de moda, con sus modelos entre sus trajes de velas que les daban una belleza inaudita. Además tuvimos siempre el viento por el través, cosa que aceleró un poco la carrera. Nos podríamos enorgullecer de que , para mi y para mucha gente mas, éramos los mas guapos con las velas desplegadas, cosa que sienta bastante bien entre los mejores barcos del mundo ¡que nivel!.
Esto fue el final de la carrera, por la noche entregaron los premios, y a nosotros nos tocó el tercer premio en el concurso de elegancia, que consistía en una chapa de cobre sobre un tablón de madera con el típico escrito, de reconocimiento del premio en la chapa. Pero lo mejor fue el premio que obtuvimos luego. Quedamos segundos en el recorrido mas confortable ( la carrera corta). Y nos dieron una enorme jarra de cerveza, con un escrito en su base de reconocimiento del premio, la cual nuestro capitán no tardó en llenarla , un par de veces. Yo me volví a encontrar con Enrique, me contó que había encontrado un trabajo en el -------- un importante súper
velero, que destacó lo suyo en la regata, tenía un contrato para navegar con éste hasta Córcega, (¡Enhorabuena!), charlamos un rato hasta que se fue a descansar pues al día siguiente tenia bastante trabajo, y yo aproveche la
última noche con mis nuevos amigos Americanos que conocí en el mulle tocando con ellos. Quizá no llegué a ver mucho de la isla de Antigua pero no puedo decir que no me lo pase bien, ¡madre mía que evento!, quizá algún día pueda volver a venir a esta regata, quizá con mi propio barco, o como el colega Enrique, para volver a disfrutar de la regata, de esta isla y su buena gente.

En fin Antigua ha sido un sitio estupendo del cual me he quedado con ganas de ver,  pues ya he dicho, que hemos estado la mayoría de tiempo en elpuerto.

Poco días después llegaron los familiares de Skip,  April, su hermana, Bart el hijo, y Petter el marido, que llegaron en avión desde Holanda para pasar una semana con nosotros.
Hemos hecho un recorrido de vuelta, Hasta Martinique, donde tenían que coger un avión de regreso. Una semana me parece muy poco para tanto que ver del Caribe pero en fin.
Ya cuando partíamos de Antigua, ya se preparaban y llegaban los barcos de regata para la otra gran regata de la siguiente semana, realmente me hubiera gustado ver los veleros mas veloces del mundo compitiendo en la regata, pero bueno, tampoco es el fin del mundo.
De Antigua navegamos hasta Guadeluope, en el mismo pequeño puerto donde estuvimos a la ida, "Deshaies", y díganme vuasé quien le puso nombre al pueblo...
Allí reposamos una noche, lo justo para descansar y seguir el recorrido hacia el sur.
Al día siguiente , ya llegamos a Les Saintes, donde nos quedamos un día para el disfrute de estas pequeñas y guapísimas islas entre Guadeloupe y Dominica.
Luego ya llegamos a Dominica, donde otra vez nos sentíamos en casa, en el auténtico ambiente caribeño y no tanto francés. Skip , Barbara, April, Petter y Bart, se dieron sus vueltas por la isla, yo preferí quedarme en el
barco estos días.
Bueno, luego llegamos ya a Martinique y es que siete días pasan volando y el tiempo apremiaba, así que no estuvimos mucho tiempo en cada puerto, pero bueno, se disfruto de la nueva compañía y los pequeños trayectos turísticos de las islas de Dominica y Martinique, que fueron las que mas vimos.
Realmente no tengo mucho que decir de estos días, pues yo he estado un tanto inactivo y durante las excursiones mas bien me he quedado en el barco. Así pues el tiempo me ha pasado como el rayo y mis anécdotas son pocas, y quien quiera saber mas que lea los textos de Bárbara o Skip, quien sepa el inglés o el alemán claro.
Hoy ya nos hemos despedido de nuestros invitados, nos encontramos en Fort de France, dispuestos a marcharnos mañana , o esta noche. Para volver hacia el sur, donde el tiempo es mas cálido, y la gracia caribeña conserva mas autenticidad.
¡Allá vamos otra vez!


CAPITULO XI. De Antigua a Grenada

10/05/06
¡Volvimos al este caribeño! ¡St.Lucia!.
Partimos de Fort de France el 9 de Marzo sobre las 9 de la mañana. En la bahía el viento era buenos con sus 20 nudos chocando sobre las velas por la aleta de babor, cogiendo buena inercia y velocidad. Lo malo fue que al pasar el cabo Salomón, el viento nos pegó del este sureste, y muy flojo , además amaino hasta ser casi imperceptible. Entonces enrollamos la génova y pusimos motor. El sol brilló todo el día y, aunque el viento aumentó, no era nada propicio en su dirección.

Poco a poco St.Lucia se iba haciendo más grande y cambiaba su tono azul por el verde de sus bosques.
Llegamos a Rodney bay sobre las 5 de la tarde. Ese día me fijé mas en los dos lados de la bahía divididos por el canal para entrar en el puerto. Aún noté más la diferencia entre los dos lados. En un lado, chalets, hoteles y una playa llena de bañistas. Al otro lado, casitas y barcos pesqueros en la playa, con aparejos de pesca esparcidos por esta.
Amarramos. Por fin podíamos tomar una ducha en el puerto. Skip y Barbara se dieron por allí y luego regresaron de noche, tertuliamos un rato y a dormir.
Hoy, nada, arreglar cuatro cosas del internet y poco mas, ahora estamos reparando, de nuevo, la semirígida que cada día se deshincha más deprisa... en fin.

12/05/06
Estamos tras el fuerte Rodney, fondeados al lado de donde se organiza el festival de Jazz de St. Lucia.

Ayer me di una caminata asta aquí ,el Fort Rodney, donde estamos hoy. Realmente es un punto estratégico este, pues el cabo es una especie de península con dos montes, desde los cuales se avista gran parte de la costa oeste de St.Lucia así como la isla de Martinique a 40 km.

En la franja que une e cabo con tierra hay una gran playa, donde se encuentra un hotel de bastante prestigio. Además de visitar la fortaleza, un pequeño puesto estratégico sobre el monte mas al sur, descendí una prominente pendiente entre los dos montes que forman el cabo, donde se escondía una calita preciosa en la cual me bañé relajándome de la caminata.
Luego ya regresé al puerto. Esto fue ayer.
Hoy, desatracamos del puerto de mañana y nos dirigimos aquí, en la playa tras el cabo, para escuchar mejor el concierto de Jazz que se celebra aquí al lado.


14/05/06
Estos días estamos disfrutando cada tarde del concierto que se monta aquí al lado.

Ayer buceé un rato y luego me subí al monte del cabo para ver el concierto, algo muy chulo.
Hoy he aprovechado el día para darme una vuelta por la isla. Empecé mi caminar y me recorrí toda la parte norte hasta llegar al lado del Atlántico donde aprecie la cantidad el playas preciosas que hay por esta zona. En esto ocupe el día.

15/05/06
Levantóme temprano esta mañana. Nadé asta la playa para ver el viejo fuerte inglés por última vez. El concierto acabó ayer, con unos espectaculares fuegos artificiales en su final, de película.
Me despedí de la bahía y retorné al barco, levamos el ancla y partimos rumbo Soufrière al lado de los montes Pitons, aquellos colmillos característicos de St.Lúcia (que dan nombre a su cerveza local).
Navegamos tranquilamente, con sólo 11 millas por delante. Yo me tumbé en la red de proa a contemplar el paisaje. Al principio se veían los arbustos y plantas que parecías un liquen pegado a la tierra de tonos verdes claro y marrón. Poco a poco se iba haciendo mas espesa la tierra, hasta que, desde mi posición, la tierra parecía cubierta por una esponja de tonos verdes oscuros, amarillos, rojos...pues eso que la costa se fue transformando de un bosquecillo de arbustos a una espesa y densa jungla verde.
El viento viraba mucho pues era de tierra, y así como al principio venía por la aleta al final nos vino por la amura y al final navegamos de bolina hasta que el viento paró por completo y llegamos con la ayuda del motor hasta Soufriére y hemos amarrado a una boya.

Este sito es muy bonito en su fondo, su agua es cristalina y desde el barco mismo puedes ver los detalles del coral en el fondo a siete metros de profundidad.

Su variedad de peces y las formas de los corales son extraordinarias.

16/05/06
Amaecía, sin verse el sol tras los montes de Port Soufrère cuando despertamos.
A las 7:15 am ya estábamos desamarrándonos de la boya. El cielo se veíadespejado con esponjosas nubes desgarradas por un viento del este. El oleajeera menguado, y el sol pegaba con fuerza.
Un problema que tuvimos fue que se nos cayó la estay mayor y tuvimos quearriarla. Pero a pesar de ello el barco iba muy bien con la mayor y los dosfoques puestos.
Navegamos a una velocidad de unos 6, 7 nudos durante el trayecto entre lasislas de St.Lucia u St.Vincent. A popa desaparecían las Pitons y en proaaparecía el gran volcán de St.Vincent, aquel que escalamos una vez, y cuandoestuvimos en las faldas de este, el viento sopló con mucha fuerza por babor y unas grandes olas nos venían por detrás haciendo surfear el barco. Todo esto fue estupendo, yendo de repente a nueve nudos por la mar, aunque el timón ofrecía mucha resistencia a los empujes de las olas junto al fuerte viento.
Mas adelante ya amainó un poco y llegamos tranquilamente asta Wallilabou.

17/05/06
Salimos de Wallilalabou a las 10:30 am, a motor, sólo para navegar hasta una bonita cala a 3 millas de distancia.
La costa de St.Vincent es una de las más bonitas que he visto hasta ahora.
Sobretodo me gustan sus pequeñas playas entre las rocas, con palmeras de mucha variedad y una gran jungla que cubre su tierra.
Llegamos hasta Pettite Bayahaut una pequeña cala un poco abierta al mar. Sólo hay un pequeño restaurante escondido entre las palmeras y tras esto una densa jungla.
El sitio, según la guía, era propicio para bucear... que si lo era... nunca he visto cosa parecida. Sentíame yo ,buceando, como un explorador de otro mundo, con esos bancos de peces multicolor y unos arrecifes increíbles bajo la costa. Era algo espectacular.

18/05/06
Esta mañana salíamos de esa bonita cala de Pettite Bayahout para dirigirnos a Kingstown la capital de St.Vincent. No tardamos mucho en llegar pero el sitio no nos pareció propicio para fondear así que la decisión fue ir ya directamente hasta Bequia y despedirnos ya de esta isla.
El trayecto fue tranquilo, con un viento de 20 o 15 nudos por el este.
Ahora ya estamos en Port Elizabeth el puerto central de Bequia, amarados a una boya segura.

23/05/06
Hemos estado todos estos días en Bequia, donde la hemos disfrutado un rato.
Yo, por ejemplo, me pegué una excursión alrededor de la isla que difruté mucho.
Ahora ya estamos navegando de nuevo, con un buen tiempo y con buena vela.
Salimos detrás del Frinedship Rose, una goleta de madera, que esta navegando por estos mares desde hace 60 años haciendo el negocio de charter. Como el capitán debe conocer el lugar como la palma de su mano, lo seguimos para ver la mejor ruta hasta Mustique, una isla de la Grenadinas que no visitamos al ir hacia Antigua. Ahora tenemos tiempo y el plan es visitar todas estas pequeñas islas que componen las Grenadinas.

25/05/06
Mustique es una isla un tanto especial. Resulta que un gran magnate la compro para construir y vender casas de muuucho lujo. Estas casas, son mas bien palacios, es mas la princesa de Inglaterra tiene una de ellas, y en las otras, otra tanta gente famosa.
Pero solo vienen en las semanas de invierno, así que la isla es más de los empleados, que viven en un pueblo al norte y sus habitantes no son mas de 1000, todos trabajan para el mantenimiento de la isla y las casas.
Pero la isla, eso si, es preciosa, y sus playas increíbles y bien mantenidas, además que no hay casi nadie por allí.
Estamos amarrados en Britania Bay donde se encuentra el puerto y las boyas para amarrar, ya que allí no se puede echar el ancla. También es un lugar muy bonito para bucear. En dicha bahía, al sur, hay unos montes de arrecifes guapísimos. Cuando Buceas te encuentras sobre un manto de arena en el cual, de repente sobresalen grandes montículos de coral. Se parecen a una jungla, pues debe se así porque esos montículos esta llenos de laberintos diminutos en los que viven una cantidad enorme de pececillos muy curiosos, estos bosque se elevan hasta estar a un metro de profundidad, y sus corrientes son sorprendentemente calientes, vamos que es algo increíble.

26/05/06
Salimos de Britania Bay esta mañana, después de pasar tres días en esta rara
isla.
El viento nos sobrevino leve, del este, sureste, un sol abrasador y un oleaje moderado. Pero Ragnar navegaba bien sobre las aguas, rumbo Canuan.
Pasamos por bastantes islotes que sobresalían del mar, pues, si se mira una carta marina, te das cuenta que, realmente, lo que son las Grenadinas hasta Grenada, es una gran montaña bajo el agua, y entre estas islas no se superan lo 30 metros de profundidad. Es algo curioso.
Ara ya estamos en Canouan amarrados a una boya.
Canouan presenta un aspecto estraño por que la mitad norte de la isla es privada y en la sur hay un pueblo que cubre toda la parte sur de la isla, pues no es muy grande Canouan (al igual que la mayoría de las Grenadines).
Es un tremendo choque entre lo muy rico, y lo pobre. Imagínense vuestras mercedes que viven en una pequeña isla y que toda su parte norte ( que es la mas grande) se les esta restringida, a no ser que paguen 180 euros por entrar (un día). Debe de sentirle a uno como una patada en el culo (con perdón).

27/05/06
Canouan, (su parte sur) es una isla preciosa, llena de personalidad propia, con buenas gentes y bonita tierra, nos hemos dado una vuelta por la parte donde podemos ir y la verdad es que es pa contar. Toda la parte este esta protegida por un arrecife que sobresale imponentemente a unos 100 o 200 metros de la costa, en el cual las fuertes olas del atlántico chocan y debilitan. Esto provoca que en su costa tenga un cierto parecido al de la costa oeste, encarada al tranquilo mar del caribe. Pues sus playas son
blancas y extensas y su fondo es de arena, con pequeñas manchas de alga o coral, que le dan un aspecto precioso a su fondo marino, además que sus aguas son calmadas, y todo esto gracias a ese muro de coral alrededor de la isla que la protege de los temporales.
La vuelta no duró mucho ,pues no hay mucho que recorrer, y bueno así fue la cosa.

28/05/06
Esta mañana salimos sobre las ocho hacia de Grand bay (Canouan) para dirigirnos a las desabitadas islas de Tobago Cays al lado de Mayreau island.
La entrada a estas islas es un poco complicada, ya que hay arrecifes por todos lados y tienes que procurar ir por los canales marcados hasta llegar al interior de las islas.
Ya en el interior, del complejo de arrecifes nos adentramos sobre las islas.
El agua era de un turquesa tan vivo que se reflejaba sobre los pectorales de las gaviotas, haciéndolas parecer un tanto fosforescentes, en sus blancos pechos. Pasando entre esos pequeños islotes (mas que islas) parecía todo un cuento de ensueño sobre islas mágicas en medio del mar. Fondeamos entre las cuatro islas que componen los Tobago Cays, y ante nosotros yacía un dique hecho a base de coral (natural por supuesto) que nos protegía del oleaje Atlántico, y tras este muro, un autentico paraíso submarino. No podría casi describirlo, era como un laberinto en el cual buceabas y te sentías como una
nave espacial en un mundo extraño navegando por estrechos canales que formaban un pequeño laberinto. Este sitio y esa pequeña cala de Pettite Bayahout (St.Vincent), son ,para mi, los lugares mas ideales para el buceo a pulmón libre, del este del caribe, indudablemente.

29/05/06
Partimos de Tobago Cays hacia la siguiente y última isla que componen las Grenadinas Union Island. Fue un trayecto corto asta Clifton, uno de los dos pueblos de Union Island. El puerto de Clifton, está encarado al atlántico y su dique es un ancho y largo arrecife natural que cubre su parte este y noreste, formando  un dique natural estupendo.
Amarramos en una boya muy cerca de la playa, tan cerca que bajo la quilla no había mas de un metro , cosa en la que no nos fijamos hasta que ya estuvimos amarrados.

30/05/06
Ayer estuve un poco indispuesto con un dolor de cabeza que me oprimía las sienes,
parecía un resfriado, aquí y en Tobago Cays hay un constante y fresco viento del Atlántico, quizá fuera por eso. Hoy por la mañana también la tome en reposar pues aún no estaba del todo sano.
Por la tarde dime un paseo por la ciudad que tiene un centro que lo compone una larga calle lleno de supermercados, cafés y boutiques, con una pequeña plaza en su comienzo, donde hace su última parada el bus que va de Ashton (el otro pueblo) hasta Clifton. Lo demas son pequeñas calles residenciales expandidas por el valle.
Me fui por el norte asta Belmont bay, pasando por un pequeño monte tras el aeropuerto de Clifton. En Belmont bay me senté en la playa, desde donde se veían las isla de Tobago Cays , allí en medio del océano. Al regresar pasé por delante el aeropuerto, que un poco mas y llego a tocar las ruedas de un avión que aterrizaba, realmente impresionó bastante esto que os cuento.

31/05/06
Hoy he recorrido toda la isla costeándola. Pasé por toda la parte norte, su magnífica reserva forstal al oeste, suroeste. Algo precioso que tardaré en olvidar si no olvido nunca, y acabé el día viendo el mundial en un bar de Ashton, Alemania-Japón.
De allí cogí un bus, pues ya se estaba haciendo tarde, para regresar a Clifton y volver al barco.

Jueves 1 de junio de 2006

Regresamos a Carriacou!, para quien le quiera ir al este del caribe, que se pase por esta isla, que es la mas auténtica de toda esta parte.
Pues salimos temprano de Clifton , con Carriacou en nuestras narices, a menos de dos horas de viaje.
Un tiempo soleado, buen viento del este y fácil navegación hasta Hillsborough, la ciudad central, para arreglar los papeles de las aduanas y comprar unas cuatro cosas.
Después de la compra fuimos al bar, el mismo donde nos despedimos de Scott, el mismo donde estuvimos el último día antes de partir a Bequia ya hace unos meses.
Es un estupendo bar con una pequeña terraza cara a la playa en donde uno se acongoja de tomar una cerveza y ver el paisaje con el pequeño muelle con dos barcos pesqueros y los pelícanos sobrevolando la playa y lanzándose como kamikaces sobre el agua cuando divisan un pequeño banco de peces rondando por la superficie, mientras las gaviotas intentan arrebatarles algo a los pelícanos, a ver si se les escapa algún pececillo de la bolsa del pico.
Pues luego hemos venido hasta Tyrrel bay, que es un buen muelle para los huracanes, que esperamos no encontrar.
Hace un tiempo que la sentina del Ragnar se llena bastante de agua salada, o sea que entra por algún lado del casco, y quizá, si no podemos arreglarlo, lo saquemos fuera del agua alguno de estos días no se. El caso es que ya estamos aquí en esta bonita isla, y no muy lejos de acabar nuestro trayecto por el este del caribe


CAPITULO XII. Isla Margarita

 
 Jueves 29 de Junio

¡Llegamos a tierras Venezolanas! ¡El continente de Sudamérica!, ¡tierra de la rumba, la salsa la cumbia y el plátano frito!
El 25 de junio zarpamos del puerto St.Georges, de Grenada el último trozo de las "east caribbean islands" para dirigirnos rumbo los Testigos a unas 90 millas dirección oeste-suroeste.
Partimos a las cinco y media de la tarde, cuando el sol ya se debilitaba.
Fue una tarde calmada, surcando la costa de Grenada a cuatro nudos con una mar planísima, que nos permitió ver ese destello verde que deja el sol antes de esconderse, reflejándose bajo el mar. A las siete menos cuarto ya teníamos el cabo mas al sur de Grenada por el través, llamado cabo Salines (mmm.... y aixo que vol dir?). La noche ya anunciaba cuando cambiamos rumbo, 257º dirección los Testigos, unas islas en medio del mar del caribe que casi parecían olvidadas en medio del mar.

Al traspasar el refugio que nos daba la costa nos llegó un buen viento por la aleta que despertó al perezoso Ragnar, arrancándole de su modorra durante el trayecto por la costa.

Con ese viento el velero nuestro alcanzó asta los 9,1 nudos de velocidad. Este buen navegar y una corriente de 3 o 4 nudos del norte-nordeste nos empujo con facilidad por nuestro rápido viaje nocturno bajo un manto de estrellas mas llamativo que otras noches. El problema es que con nuestro toldo cubriendo la bañera, una ya no goza tanto del manejo nocturno, aunque no hay que quejarse, pues se agradece de día protegiéndonos de un sol abrasador y de la lluvia.
Al salir el sol ya se divisaban las figuras de las islas de Testigos. Estas islas en medio del mar del caribe son un punto clave para conexiones de el este del caribe con Venezuela y muchos veleros paran aquí cada día para hacer el trayecto hacia la costa venezolana con tranquilidad y sin prisas claro.
Son una decena de pequeñas islas bastante desérticas. Nada que ver con la fértil y frondosa Grenada. Solo cactus y pequeños arbustos resistentes floran en estas tierras áridas y que ve las tormentas pasar de largo a lo lejos sin que llegue una gota de agua a ellas. Aunque hay riqueza pero en vez de por encima de la tierra bajo ella. Su espectacular fauna acuática las han convertido en reserva natural y lugar de estudio para iólogos pues es un refugio seguro para las impresionantes tortugas gigantes ,esas bacas
de mar que llegan a pesar 500 kilos y su playas vírgenes sin contaminación lumínica y una arena fina como la harina son un lugar perfecto para desovar.
El día de llegada a Los Testigos , fuimos primero a la guardia costera , en isla Iguana .
La aldea de isla Iguana no llega a la treintena de casas y tiene bastante encanto.
Todas sus casa están a lado de la playa, con algunos porches de madera donde construyen sus barcos de madera típicos de Venezuela que tienen un casco alargado de unos 4 o 5 metros de eslora por uno o uno y medio de maga, y con su proa muy levantada para el embate de las olas; con la roda en un acabado parecido al del llaut mallorquín.

El cuartel de la guardia costera está sobre una pequeña ladera donde se encuentra un búnker y un cuartel de planta baja con una decoración, respecto a sus muebles de madera en el exterior y un cuarto que pude ver de reojo, de aspecto colonial hispano muy bonita. Al lado, una pequeña escuela de madera junto a un pequeño parque de juegos donde unos niños jugaban con los columpios y con sus trajes escolares puestos, mientras una profesora morenita y bajita los observaba de lejos.
Estuvimos poco tiempo esperando, junto a otros navegantes. Un perro viejo se
paseaba por el pasillo de la terraza mirándonos desconfiado y un alemán le decía cosas para que viniera a el con vocecita de ... imbécil... (digamos no muy masculina) y dando palmadas haciendo un poco el... tal. Lo mejor es que el perro se acojonó y se fue hasta detrás de las piernas de un hombre vestido de manera militar que parecía el comandante del cuartel, de aspecto entre indígena y español que miraba sonriente al pobre alemán bajo la visera de su gorra.
Aclaramos papeleo, no era mucho, te dejaban estar tres días en las islas sin registrarte en el país, solo ponían el nombre del barco en un cuaderno , la fecha y el nombre del capitán y "pa lante". Todos eran amables y tranquilos, como la isla, nada de caras serias de funcionario amargado.
Tuvimos una grata sorpresa al encontrarnos en el lugar a los primeros amigos que hicimos al cruzar el Atlántico. Petter y Gina , aquella pareja de Barbados que tenían su catamarán fondeado en "Port St.Charles" que vivían de hacer cruceros. Estaban con un amigo suyo (desgraciadamente no me acuerdo de su nombre) pero era un joven mestizo fuerte y moreno con el pelo rizado y negro que le caía por el cuello y de cara simpática.
Cenamos esa misma noche en su catamarán con unos bonitos peces que repartió un francés, que había ido a pescar, y había repartido a varios de la decena de barcos fondeados en la playa de Testigo Grande, la isla mas grande de Los Testigos y que no llega a los dos kilómetros de longitud. La cena fue riquísima y la velada estupenda en un espacioso catamarán.
Al día siguiente fuimos a tierra, a Testigo Grande en la otra aldea de estas isla que tenía aún menos casas que en isla Iguana. Entre estas dos islas suman unos 120 habitantes y nada mas en todo el archipiélago. Nos dimos un paseo hasta el otro lado de la isla en la costa norte , donde había otra playa de finísima y ardiente arena, donde vimos el rastro de una tortuga gigante que se había arrastrado por la playa para desovar y retornar a su hogar acuático. Vimos que el agujero que había hecho estaba excavado y habían sacado los huevos... no sabia que pensar respecto a eso.
Volvimos a la aldea y nos sentamos en el bar de allí llamado "Erótica Té", extraño para un bar nada... erótico... pero muy agradable.
Era una bar sencillo, con cuatro mesas en una terraza con tejado con un
simpático mono araña puesto en un árbol cercano que trajeron unos marineros
Brasileños y no sabían que hacer con el así que se lo quedaron los dueños del
bar. También descubrimos donde estaban los huevos de la tortuga gigante.
Había medio bidón lleno de agua lleno de tortuguitas pequeñas, que el hijo de la dueña , un tal Daniel entre los 19 y 24 años con sus colegas recogían las tortuguitas para que no se las comieran las aves y demás depredadores al salir del cascarón y recorrer la playa hasta el inmenso mar.
El caso es que las mantenían un par de semanas allí para que crecieran un poco y tuvieran mas oportunidades para sobrevivir. Aquí la gente respeta bastante a sus animales, incluso las iguanas (apetitoso manjar por estas zonas) rondan tranquilas por la aldea. Como una que vi al sentarme en el bar con Skip a tomar una cerveza. Un ejemplar enorme verde con una gran mancha verde en el ojo derecho se paseaba tranquilamente por al lado del bar sin temer a un pedazo de perro (juraría que era un pastor mallorquín grande y negro) que vagaba por la aldea como otros tantos. Seguramente el perro ya sabía que una iguana de metro y algo podía pegarle un pedazo de coletazo en la cara que le dejaría bonito al chucho.
Por la tarde fuimos ha ver ese partido que nos jodió el mundial; España - Francia , y quedamos con Petter , Gina  y su amigo para cenar en el bar después del partido.
Bueno, quien haya visto el partido ya sabrá como fue pero de todos modos
contaré mi situación. Al marcar España el primer gol de penalti mi alegría despegó. Había muchos barcos franceses por los alrededores y yo me puso a gritar ¡gooooooooooool! Como un poseso para que los franchutes me oyeran.
Al cabo de poco tiempo un ejercito de semirrígidas francesas de sus respectivos barcos vinieron a ver el partido, estaba yo solo con unos 12 franchutes a mi espalda y que fueron poniendo una jodida sonrisa irónica al ver como se volteaba el partido a favor de Francia y al final ( ya saben ustedes... Francia ganó) me sentí un poco... como lo diría... mi orgullo y galantería al gritar el único gol que marco España, se fueron a tomar por el
saco con ese final, no decepcionante... pero bueno , ya saben que este año no llegamos ni a cuartos.

Al menos la cena fue buena y por supuesto los dueños del bar estaban conmigo así que nos prepararon un buen pescado que me quitara el mal sabor de boca.
Pasamos una tarde maravillosa en el bar , cenando a gusto con nuestros amigos que, quizá, no volveríamos a ver nunca, aunque bueno eso nunca se sabe.
Partimos al día siguiente , 28 de Junio, a las siete de la mañana, dirección Isla de margarita 250º suroeste sumando declinación magnética.
Partimos con el viento por la amura de babor, procedente del sureste a causa (diría yo) de las isla que teníamos por el través. Navegábamos lentamente viendo como se iban alejando poco a poco esas bonitas islas donde la tranquilidad es lo que ,casi, sobra y su naturaleza fascinante. Lástima que me lesioné de un pié en Grenada intentando volver ha correr un poco , como hacía antes cuando estaba en mi casa para conseguir fondo en mis entrenamientos de Kárate, pero aquí no dan ganas de nada y cuando intenté
recomenzar, voy y me jodo un pié. Así que no pude bucear por esa maravillosa
tierra.
El caso es que salíamos hacia Isla Margarita que ya se veía para ojo entrenado, pues de esa distancia , unas 45 millas náuticas, se apreciaban sus montes mas altos como una nube en el horizonte lejano, pero al no moverse ni variar de forma, te das cuentas que es mas que una nube. Nueve veleros mas llevaban la misma ruta y salieron mas o menos a la misma hora.
Parecíamos una armada o que emprendíamos una regata. La putada fue que los vientos eran muy leves de 5 a no mas de 10 nudos, a  nuestro buen , pero pesado barco , le parecía demasiado poco y todos nuestros "competidores" nos adelantaron saludándonos con alegría pues, al menos éramos el barco mas bonito de todos , y además mucho mas resistente que eso barquitos de plástico que con 25 nudos de viento ya empiezan a acojonarse y bajar velamen cuando el nuestro pide más.
A las 10 de la mañana ya se podía apreciar asta las montaña de Venezuela. Me refiero a su tierra firme , a unas sesenta millas náuticas de distancia. El problema fue que el viento ,prácticamente desapareció, y bajamos la mayor  enrollamos la génova y pusimos motor hacia la Porlamar el puerto de destino y ciudad mas grande de esta isla.
Sobre las seis de la tarde ya estábamos frente a la bahía La Mar, una extensa bahía con un centenar de barcos fondeados. Había un pequeño puerto en su parte noreste, pero de tan poco calado que si nos atreviésemos a entrar acabaríamos en medio de su canal de entrada... un tanto escorados y no precisamente por el viento. Luego una extensa playa abarcaba casi toda la bahía y al fondo por el oeste suroeste un pequeño dique que protegía a unas cuantas lachitas de pesca fondeadas y otras tantas subidas en la arena. Mas allá no había mas ciudad, solo cuatro casas sobre un terreno semidesierto que llegaba asta su cabo sur oeste "Punta Mosquito". La ciudad tenía algunos grandes edificios pero un tanto descuidados y muchos a medio hacer. Mas tarde nos enteramos que muchos edificios y hoteles (y no de poca calidad) se dejaban a medio hacer por ... "una mala administración de los fondos..."
A las seis y media fondeamos en la bahía. El sol se ponía ya, y al ponerse dejaba unos instantes el cielo y las nubes de un tono rojizo y anaranjado dejando su última furia de luz antes de oscurecer, un atardecer precioso.Mas tarde decidimos ir a un bar del puerto. Había un par de chiringuitos al lado de una pequeña playa pero solo había un bar abierto, mas bien chiringuito al aire libre con un tejado de ... este material que ponen en
las sombrillas de la playa , con unas cuantas mesas un  muelle para las lanchitas y anexos de los veleros.
Ya era otra cosa que las islas del este del caribe.
La gente era mas criolla, vamos latinos, medio indios medio europeos y muchos marinos veleristas que se tomaban unas copas en el bar.
La música era mas rumbera, hasta que llegaron dos músicos con una guitarrita
y se le pusieron a cantar a la camarera de la barra. Nos tomamos unas cervezas y volvimos al barco no mucho mas tarde. No había ganas de moverse de noche por una gran ciudad venezolana sin haberla conocido antes.
Al día siguiente fuimos a la marina. Que tenía el muelle mas adentro de la bahía y en un lugar donde la profundidad era extremadamente baja y el motor de la semirrígida ,a veces, nos chocaba con la arena del fondo, así que tenías que llegar a remo.
De allí fuimos ha hacer unas compras para aprovisionamiento, al centro madereinse ¡y encontré un buen chorizo!, ¡que placer estar en Sudamérica!.
Lo bueno es que aquí el servicio de taxi es baratísimo en comparación a otros lugares del mundo. Como deben saber, o no, Venezuela es uno de los grandes exportadores de petróleo del mundo, y se puede llenar el depósito de un coche por 5000 bolívares, que son unos 2 euros. Increíble pero cierto. Y los viajes cortos en taxi te cuestan mas o menos eso. Si lo piensas es caro si tienes en cuenta el coste de la gasolina en estos lugares (tremendamente barato) pero un Europeo esta bien feliz con el precio del transporte.
Cruzamos por una extensa playa, donde se encuentra la marina del Hotel Hilton, muy buena pero te clavan el hacha con los precios y luego te chupan la sangre. El caso es que además de eso no hay nada mas y la gente de la ciudad va a esa playa para bañarse y tal. Al fondo hay una gran roca, Isla blanco, con una virgen puesta en su cima. La virgen del Valle , que creo que es la patrona de los marinos por estas partes del mundo.
Cada mañana por el transmisor del barco, se oye una especie de programa radiofónico organizado por los yanquis, y que si no fuera por que te hacen una previsión del tiempo atmosférico , no sirve de gran cosas. Se oye un tío hablando en inglés estadounidense que dice cuatro chorradas, luego (que tampoco esta mal) pregunta a los barcos si tienen algún problema o algún robo o lo que sea que alguien quiera anunciar y luego le pasa la transmisión a otro tipo que te da la predicción meteorológica. Al principio es interesante pero a los tres días de escucharlo cada mañana sobre las 8 te dan ganas de apagar el transmisor del barco... son un poco pesados estos gringos, siempre intentan tenerlo todo controlado a su alrededor.... bueno es igual, tampoco me cagaré en todos porque buena gente la hay en todo el mundo y he conocido a muchos yanquis muy simpáticos.
Uno de los primeros días en que estuvimos en Porlamar pedimos a Arturo ,un simpático taxista , que nos diera una pequeña ruta.
Empezamos la ruta temprano, dirección noroeste. Al principio íbamos por una parte muy desértica de plantas amarillas por el sol, que iba adentrándose en la parte montañosa. Al adentrado por allí el paisaje iba cambiando haciéndose mas verde con árboles mas grandes y mas plantas verdes y felices.
Así es Margarita, por su parte plana la tierra es roja y reinan los desiertos de cactus y arbustos recios dispuestos a aguantar el clima, y en los montes reina una buena naturaleza verde y próspera gracias a los grandes montes que retienen a las nubes sin ganas de lluvia y condensan su humedad para dar el regalo de la vida por sus faldas y valles.

Llegamos hasta un lugar llamado así "El Valle" un pueblo rodeado por montes y llenos de plantas casi como en Grenada ... bueno no tan exagerado pero bastante verde...
Arturo nos dijo que a partir de las tres de la tarde no se puede conducir por allí pues no ves mas allá de tu nariz a causa de la niebla.
Al traspasar el pueblo nos dirigimos al norte, hacia la costa. Así llegamos hasta una playa que se parecía un poco a "es Trenc" en lo que se refiere a gente pero con muchísimos chiringuitos mas, que era el sitio especial para practicar el surf en la Isla pues la olas venían directas del Atlántico y provocaban unas olas buenecillas para el tema. Varios chavales disfrutaban deslizándose por las olas que podían alcanzar con sus tablas.
Luego seguimos por la costa hasta pasa el Cabo negro, punta norte de la isla. Desde allí se podía apreciar el resto de la isla asta que se perdía en el horizonte. La costa era alta y montañosa hasta que acababa en una explanada extensa, llena de cactus enormes y puntiagudos que se extendían por una tierra rojiza y fuerte.

Mas allá se apreciaban los montes de la Península de Macanao, que es la parte este de la isla, que es casi un isla aparte, porque en la parte estrecha de la isla de margarita hay una gran laguna y un manglar que casi separa por completo a las dos penínsulas unidas por una estrecha playa en el norte y un pequeño puente en el sur que cruza el manglar.
Llegamos asta el puerto de Juan Griego, un famoso Cartógrafo español de la época colonial. Parecía como la segunda ciudad turística de Margarita con grandes calles y edificios. Luego de esa visita nos fuimos dirigiendo hacia Asunción, la capital de Margarita que está encima del monte mas alto de la sierra oeste de Margarita.
Pasábamos por pequeños pueblos en medio del desierto donde la gente estaban tiradas por las calle sin ganas de nada. Luego no volvimos a adentrar en los verdes montes y llegamos asta Asunción que , a pesar de ser la capital, es muchísimo mas pequeño que la gran ciudad de Porlamar o Pampatar o Juan Griego. Es como un bonito pueblo sobre una verde montaña . mas o menos, bien cuidado. En su cima hay un antiguo fuerte español que vigila la sierra.
Visitamos el fuerte, desde donde se veía un poco la costa este de la isla, a lo lejos, tras los verdes montes. Un gran puesto de vigilancia con varios cañones del siglo 17 apuntando sobre el valle, aunque yo me preguntaba si se podía ver un ejército bajo tanto árbol. Tenía un patio rectangular en su centro, y en él había un pozo, pero que en realidad era un pasillo secreto de salida de emergencia, con aspecto de pozo y que le ponían agua para disimular el camino. Además de este antiguo fuerte, entre el pueblo aparecían algunos edificios que parecían importantes, de sanidad, sociales, militares... que era lo que lo hacia parecer la capital.
En fin dimos unas cuantas vueltas. Acabamos yendo a otro pueblecito antes de
volver a Porlamar. Estaba sobre las faldas de los últimos montes de la sierra, pero a un lugar verde. Tenía un plaza muy bonita llena de tenderetes en sus alrededores y bares. Enfrente estaba otra plaza bien embaldosada y con una preciosa iglesia de blanco y beig en forma de cruz. Algo natural en una iglesia, pero es que esta era pequeña y no tenía mas que los pasillos principales , así que si se viera desde el cielo tendría forma de cruz.
Parecía una catedral que imitaba el estilo gótico con algunas transformaciones. Diría que fue construida entre el siglo 18 y 19, pero no soy muy bueno en estas cosas.
Después de un largo viaje recorriendo la mitad de la isla, regresamos al puerto de Porlamar.
Otro de los tantos días que estuvimos en la isla de Margarita quisimos ir a ver los manglares de la isla y también queríamos mirar un lugar cerca de los manglares donde se pueden subir los barcos para reparar. Así pues una amable señora nos llevó a hacer la ruta por esa parte de la isla. Hicimos otra ruta mas por Margarita pero esta vez empezando hacia el suroeste con desierto a ambas partes de la carretera principal, bastante amplia. Dirección Chacachacare un pueblo en medio de un desierto , pero pegado al mar, donde estaba la marina donde se alzaban los barcos a tierra. La Taxista nos dijo que a ese pueblo (pequeñito) le llamaban el pueblo de los muertos vivientes,
por que con el calor que hacía la gente se movían como zombis por un desolada calle. Además de que no había nada de nada, exceptuando la marina, y una modesta licorería.
Después de estar allí un rato fuimos hasta Boca de Río , a ver el museo marítimo y conocer las especies del manglar antes de visitarlo en barca. Al llegar al pueblo, paramos al lado del mar, donde unas olas cortas y rápidas chocaban contra el pequeño dique y salpicaban toda la calle, una tormenta pasajera como todas las que hay por aquí. Fuerte pero pasajera. Una gran nube negra se anunciaba en horizonte pretendiéndonos estropearnos el viaje por los manglares. El caso es que estábamos ante el museo. Fue una visita espectacular, era un edificio grande con una terraza interior muy chulo. De
un piso de altura, diría que este también era un edificio de la época ,o estilo, colonial con una maqueta de dos metros de un típico barco de pesca de la época. En el centro de la terraza otro barco, pero real , pequeño de pesca de quizá unos cien años de antigüedad y con las cuadernas bastante destrozadas posaba mostrando sus aparejos de navegación y al fondo de la terraza interior, bajo un techo que era el pasillo superior, había dos canoas indio americanas que aún se usan en ríos como el Orinoco. Talladas de una pieza de tronco y largas. Con las que las tribus del Orinoco llegaron a poblar Margarita y todo el este del caribe. Y uno se acongoja y respeta el valor de esos indígenas que con unas canoas de no mas de cuatro metros navegaban mas de 80 millas de distancia en un mar abierto que a veces era tranquilo y otras hostil, y otras tantas mortal. Eso te da un respeto con aquellos primeros marinos de Sudamérica que poblaron las islas del caribe.
También había disecaciones de algunos animales, fósiles y algunas conservaciones de especímenes extraños en líquido. Como la cría de un tiburón con dos cabezas que flotaba en un pote de cristal lleno de algún líquido conservante o un calamar gigante de un metro en una mesa dentro que una especie de acuario que tenía aspecto fantasmagórico. También me impresionó la cabeza de un mero de 250 kilos que se encontró bajo el delta del río Orinoco y que era tan grande, lo que formaba el esqueleto de su cabeza, como una pelota de playa. También había un cuarto donde se reproducían en maquetas los barcos utilizados por estos mares. Me llamó la atención que aquí se usara aparejo latino en algunas embarcaciones, al estilo mediterráneo. También me gustó ver la reproducción de una bonita goleta, no muy diferente a la nuestra,  y muchas mas cosas interesantes del lugar. Después de esa interesante visita, comimos algo en un bar económico con nuestra taxista y volviendo empezaron fuertes lloviznas, así que con eso se nos quitaron las ganas de visitar los manglares. Cruzamos el puente que une las dos penínsulas de la isla de Margarita en su parte sur. Y regresamos de nuevo hacia las ciudad de Porlamar. Durante el viaje, prácticamente, no paró de llover y en el desierto empezó a brotar un moho verde que lo inundaba todo, tierra y árboles. Ver esto es la sensación de observar que la tierra está viva. O sea todo el mundo sabe que la tierra y las plantas viven y crecen y se reproducen, pero uno no lo percibe a simple vista. En este caso la transformación es repentina , de una forma desesperada. Como si la
pobre y dura tierra del desierto tuviera una tremenda sed y quisiera brotar con todas sus fuerzas con esas lluvias repentinas que son pocas y demasiado fuertes. El paisaje se vuelve mas fresco y verde y al volver por el mismo camino de por donde veníamos, parecía que íbamos por otro camino diferente.
Incluso algunas montañas a los lejos que eran de tonos marrones claros al ir, ahora se volvían verdes y oscuras. La lluvia quizá nos fastidió el paseo por los manglares pero yo disfruté mucho mas viendo ese espectáculo con cierta pena por esa tierra sedienta y desesperada por brotar y florecer sin tener el agua suficiente para abonar la tierra y volverla reluciente y verde, casi en comunión con su misma sociedad.
Después de estar 16 días fondeados en la bahía de Porlamar , decidimos que ya era hora de marcharse. Yo me he quedado con que Margarita es una bonita isla llena de contrastes; en lo que respecta naturaleza, está la gran parte que es desértica y dura donde la especies intentan sobrevivir como se pueda pero que tiene su propia belleza, y luego está esa pequeña parte donde se encuentran los altos montes que consiguen alcanzar las nubes para quitarles lo que no les llega (agua) y así ser verde, fértil y próspera.
Socialmente... mas o menos lo mismo.
Así pues, el día 13 partimos de Porlamar.
Al despertarme ese día vi que Bárbara y Skip estaban sentados en la bañera hablando sobre algo. Al salir me di cuenta del percal. Un cielo brillante y azul nos cubría, con ni una sola nube en el cielo (cosa muy positiva). El gran problema es que el mar estaba como una balsa de aceite, y no es ninguna exageración. Parecía un espejo en la mañana con un centenar de barcos fondeados borneando anárquicamente sobre la superficie del agua. Nada , solo un sofocante calor que ya se notaba a las 7 de la mañana , o mas bien se veía venir. En fin si queríamos un día tranquilo para navegar , no nos podíamos quejar.
Alzamos la estay mayor para estabilizar mejor el barco. Subíamos el ancla y fuimos rumbo a Isla coche con la goleta ronroneando como un gato sin ganas al ir con el motor mercedes a unos 4 nudos de velocidad por las calmadas aguas.
Pasamos por el canal norte, entre Margarita y la isla Coche. Coche tiene una costa peligrosa, que se adentra unos cientos de metros al mar con menos de un metro de profundidad y tienes que seguir una ruta especificada hasta pasar una boya que marcaba el final de la parte noroeste de la costa sumergida.
Viramos por dicha boya u nos dirigimos hasta una  cala donde hay una gran playa con tres Hoteles y demasiadas motos de agua (como descubrimos mas tarde). Pues fondeamos frente ese hotel entre el cabo Puntaplaya , el cabo noroeste de Coche, y el pueblo de San Pedro que se situaba al sur desde nuestra posición.
Coche tenía un aspecto totalmente desértico donde solo se veía marrón de diferentes tonos. Más desértico que Los Testigos. Diría que tenía cierto parecido con Ila do Sal, esa Isla de Cabo Verde en la cual fondeamos al llegar a ese país al oeste de la costa africana. Es extraño que, unos cuantos grados mas al norte haya una vegetación tan vasta y selvática como en Grenada o Tobago, (que no creo equivocarme mucho si digo que Tobago esta en la misma latitud) y Las isla de Los Testigos , Margarita e isla Coche. Aquí se mueve otro clima atmosférico es como pasar una franja imaginaria entre dos tipos de atmósfera diferentes o algo así.
Pasamos unos cuantos días por allí. Yo me familiaricé con el pueblo de San Pedro. Un pueblo pequeño y tranquilo donde la gente no parece tener mas que lo necesario para sobrevivir, eso si, bajo las aguas de la cala, los peces brotan a millones en banco de sabrosas sardinas. Esta zona del mar del Caribe es muy fértil gracias a los sedimentos que deposita el río Orinoco y que llegan hasta las costas de Margarita y mas al oeste. Dejando un mar llenos de nutrientes que provocan una abundancia sobrenatural de peces. Pero bueno además de esto, no hay mucho mas en la isla, y si no vives de la pesca, mas te vale pillar algún sitio en alguno de los hoteles o hacerte policía, porque nada mas puedes hacer.
Pasamos los días de estancia en Coche  fondeados en aquella cala era curioso ver como cada ser tenía su territorio. Los pescadores se quedaban en la zona sur de la cala, tras los barcos fondeados, poniendo sus redes de pesca en una extensión de mas o menos treinta o cuarenta metros de largo, que iban cercándolo hasta formar una circunferencia llena de peces saltando por encima del agua. En frente nuestro estaban los turistas de los hoteles yendo con las motos de agua los "sky surfs" y una embarcación rara que parecía un pequeño "overcraft" pero que eran mas bien un enorme flotador bajo una estructura de plástico con un motorcito eléctrico con lo que los turistas se imaginaban estar navegando por el agua. Y ya al norte de la playa estaban los pelícanos pescando y descansando en el final de la playa donde los humanos no les estorbaban.
Un día supe porque era paradisíaca la isla, pues una de esas tantas tardes cuando el sol se escondía y dejaba su destello rojo por el cielo, fue realmente espectacular. La tarde fue nublada, pero en el horizonte había un pequeño espacio por donde se descubrió un sol ya cansado del día, rojo como un tomate con un tono casi pasional, que iluminó todo el cielo haciéndolo parecer como el principio del Apocalipsis. Los montes de margarita se veían negros como el carbón, con un áurea de destellos rojos brotando de sus perfiles, y con el sol medio metido en el agua, paso frente e mi ángulo de visión un barco pesquero volviendo de un duro día de trabajo al que solo se le notaba el perfil tras un fondo negro y unos pelícanos regresando a la playa con los estómagos llenos y listos para descansar de su día de pesca. Son esos momentos que nunca olvidas o que tratas de grabarlos bien en tu mente para que no se te olviden. Fue uno de esos momentos en que pienso: Chaval estas en el paraíso y debes disfrutar de ello.
Nos fuimos el día 21 de Julio dirección al golfo de Cariaco. En un principio el viento fue leve pero de popa, y navegábamos lentamente. Al alejarnos de las islas hubo un poco más y ya navegamos un poco mas decentemente a unos 5 o 6 nudos, viento en popa a toda vela. Parece ser que todas estas costas son un tanto peligrosas pues también teníamos que navegar a cierta distancia de la costa, porque los fondos son demasiado bajos para navegar seguro a no ser que estés a unas cuantas millas lejos de ella. Pasamos por otra boya que marcaba la vía de acceso al canal para entrar a la boca del golfo de Cariaco, y por esas longitudes, el viento empezó a soplar como Dios manda.
Navegando con el viento de través, orzando un rato... y disfrutando hasta el resto del viaje de una bonita y rápida navegación. Al entrar por la enorme boca del Golfo me fijé en el panorama. Rodeado de grandes montañas marrones de aspecto árido que rodeaban toda la costa hasta donde alcanzaba la vista.
Como una boca titánica colmada de dientes. Avistamos nuestro destino, Cumaná una de las ciudades principales del oriente de Venezuela.
Se apreciaba mucho edificio y grandes barcos de carga y pesqueros en la marina mercante. La marina deportiva estaba tras un dique que parecía totalmente cerrado (cosa lógicamente imposible). Pero al acercarnos nos dimos cuenta de que (como era lo mas lógico) si había una pequeña entrada, con  canal marcado por boyas de no mas de diez metros de ancho. Skip me informó de que ése era el canal mas estrecho que ha visto en su vida para entrar en un puerto. Pero bueno el puerto no esta nada mal, hay lectricidad, hay agua, hay aseos y duchas... ¿qué mas se puede pedir?.
Además de un pequeño centro comercial pegado a la marina.
Durante estos días de estancia en esta ciudad de Cumaná no me moví demasiado, porque al no conocer el lugar, el ir solo por según que lados es muy peligroso a cualquier hora. Aunque últimamente le he pillado mas confianza al asunto.
Ayer mismo volviendo de un banco, que se encuentra en la quina puñeta, pasé por un parque donde conocí a unos buenos tipos, mayoritariamente artistas de profesión, y entablé conversación con ellos . Así que me mostraron el centro y el ambiente de la plaza donde se concentra una especie de movimiento cordial artístico. Al menos donde ellos me llevaron había una gran peña de todas las edades sentada en uno de los grandes bancos circulares de al lado la plaza Bolívar ( que suele haber una en cualquier pueblo de Venezuela y suele ser la central). Unos cuantos escritores y poetas otros tantos alfareros o algo especializado en artes plásticas y una mayoría de músicos. Esa fue mi única pero estupenda visita al centro de la ciudad, donde mucha gente dialogaba y
disfrutaba de la fantástica tarde de un viernes cualquiera. Gente que iba allí a soltarse, a disfrutar del principio de fin de semana olvidándose por un tiempo de su duro trabajo y repartiéndose las opiniones junto a un vaso de ron o de cerveza. Son detalles bonitos que no ves en otros lados, por que yo  no hablo de un botellón en las plazas sino el lugar de tertulia natural de la gente, pues en la ciudad hay pocos bares y mas bien son pequeñas licorerías donde no hay ni una silla para sentarse, así que la reunión de las gentes es en las calles.
Bueno, la verdad es que no puedo decir mucho mas de la ciudad, al menos he visto un ápice de su movimiento y su gente que siempre es un gran placer.


CAPITULO XIII.Cumana y península de Araya

Viernes 11 de Agosto
Volvemos a estar en el puerto de Cumanagoto, después de haber echado un vistazo a la bonita península de Araya. Ahora estamos consiguiendo un poco de reservas de comida para retornar a explorar el Golfo de Cariaco, pero
ahora contaremos que tal fueron esos pocos días en los que hemos estado costeando la península.

El día tres zarpamos de Cumaná dirección a la costa sur de la península de Araya, el brazo gigante que cubre el golfo. Salimos sobre las diez y media de la mañana , con una suave brisa del oeste que entraba por la boca del
golfo. Un mar plano, como debe de ser en un lugar tan cubierto, y un sol abrumador. En un principio nos dirigimos al norte 40 grados este, hacia la bahía de puerto Real.
Al poco rato de zarpar la suave brisa despareció, así que solo nos quedó poner motor hacia la cala. Mas bien solo para dar una vuelta inspeccionando el terreno.
Me quedé tirado en la red de proa, mirando los reflejos del botalón en una agua sin un ápice de viento sobre ella. El botalón se reflejaba claramente, y las hondas del agua lo deformaban de manera sicodélica, haciéndolo
serpentear, separase y alargarse en el reflejo del agua. El sol se hacía cada vez mas abrasador y me tuve que poner bajo el toldo de la bañera pues ya me olía a carne rustida.

El paisaje desde la costa es bastante curioso. Se veían pequeños montes áridos, de colores rojizos y grisáceos, con unas pocas pecas verdes, que eran los cuatro árboles desafiantes que sobrevivían en esa estéril tierra, quizá no estéril pero si sedienta.

Aun así, en los valles, en las faldas de las montañas junto a la costa, se formaban pequeños bosquecillos y lagunas en las calas cerradas.
Llegamos a Puerto Real (donde no hay mucho puerto...un puerto mas bien irreal). Era una cala con varias entradas en su interior, donde se formaban las dichas lagunas y una gran playa, dominada por unas palmeras compactas,
con un tronco bajo , abarrotado de largas hojas y muy verdes, junto a otro tipo de árboles, que no sabría decir de que clase eran.
En su cabo este, había un pequeño peñón, y detrás de él ,unas pocas casas de pescadores, con su barcos abarloados en un pequeña playa. Todos estaban bajo un porche, con techo de hojas de palmera y mucha hamacas, donde pasaban el tiempo y descansaban.
Dimos un pequeño rodeo, pero decidimos mirar mas allá, hacia el este. Al salir de la cala, casi la "cagamos" pues Ragnar rascó un poco con su panza en un pequeño arrecife, pero, por suerte, solo fue un ligero roce. Así que
ya saben, si algún día alguien que lea esto se dirige a Puerto Real le sugiero que entre por la parte oeste de la boca si tiene un calado mayor de dos metros.
Seguimos costeando la Península. Un poco mas lejos , unas pocas millas, está Laguna Chica, un bonita cala. Fuimos hacia allí. Parecía bastante razonable, se asentaba una aldea de pescadores en su hueco noreste, al entrar, la cala se dividía en dos, una que se adentraba y se escondía hacia el noroeste que formaba otra laguna (muy bonita por cierto) y otro camino mas directo que acababa en un pequeño muelle con varios barcos pesqueros, alguno que no era una simple lancha sino un buen barco de al menos 12 metros atado a dos árboles y anclado en el final de la cala.
Todas las casas están a dos metros del agua, rodeadas de árboles frutales con sus barcos amarrados en sus pequeños muelles mientras los niños juegan en el agua cerca de sus propias casas. Al final de la cala , también había un pequeño astillero donde construían cinco o seis barcos pesqueros.
Fondeamos allí. Era un lugar bien tranquilo, lo único que se oía eran los cuatro martillazos lejanos del astillero, y los niños jugando en el agua.
Un poco mas hacia el este, tras una montaña, estaba el pueblo, con algunas casas más, pero bastante pequeño y con una graciosa plaza en su centro con una pequeña iglesia.
Había más casas en los alrededores con pequeños terrenos abarrotado de árboles frutales, sobretodo mangos unos riquísimos mangos. Era un pueblo sencillo llamado Langoleta ,con una pequeña aldea en Laguna Chica , donde
estábamos, y unas cuantas casas a las afueras que se esparcían hasta tocar Laguna Grande, otra cala, (pero bastante mas grande) un poco mas al este.
Uno de esos días, mientras iba hacia el pueblo, me fijé en un caminito que se adentraba entre los montes serpenteando por sus faldas, por canales con árboles duros y cactus enfrentándose a la muerte de un sol abrasador y una tierra seca.
Me aventuré por ese camino. Al poco tiempo me ví rodeado de grandes montes de arena roja por ese camino que parecía ser como el canal de todos los torrentes que bajaban de las montañas de esa roca sedimentaria que se
despedazaba con la lluvia como si fuera una castillo de arena, y lo derramaban todo sobre ese camino, dándole su tierra para que pudiera existir algo de vida. Algo también curioso era que el aire era fresco por esos canales, algo que no me imaginaba en un lugar tan caliente.

Subí a uno de los montes en los cuales se veían pequeños caminos de cabras que desde lejos le daban una forma curiosa a esas montañas ,dibujándose líneas paralelas horizontales a la montaña. En la cima observé Laguna Grande, preciosa. Una cala que se adentraba en la península formando varias calas interiores y algún islote que otro. Observé que había fondeado un catamarán en una de sus tantas pequeñas calitas. También, mas allá, vi un cúter navegando solo con un foque, apaciguadamente al lado de la costa. Y mas allá la otra parte del golfo de Cariaco y al oeste, noroeste, la ciudad de Cumaná.

Pero lo mas impresionante era el otro lado, en el norte. La Península de Araya en su seno. Una vasta extensión de tierra pura, donde solo ves montes y valles a tu alrededor. Pequeños montes áridos de colores rojizos y pequeños valles en donde se acumulan los árboles y cactus altísimos. Un viento fresco lo invade todo, evitando que uno se asfixie con el calor del sol. Y mas al norte entre las grandes montañas que están en su costa norte se asomaban las montañas altas de la península de Macanao, en la isla Margarita.
Las cimas redondas y llanas (no planas evidentemente) se unían unas con otras , haciendo parecer que la cresta de las sierras eran desiertos de dunas, un poderoso viento soplaba en ellas, que me daba pequeños empujones de vez en cuando, de manera peligrosa cuando ya por algún camino de cabra al lado de una pendiente considerable. Entonces fue cuando entendí eso de estas mas loco de una cabra...


El martes día 8 de Agosto, regresamos a Cumaná despidiéndonos de Laguna Chica y su buena gente. Decidimos hacer un cómodo trayecto a motor de no mas de dos horas. Así que me tumbé en mi red de proa, y disfruté del paisaje.
Unos juguetones delfines pasaban por delante de la proa del Ragnar, esquichándome de vez en cuando con sus sonoras expiraciones, estaban muy juguetones porque nos siguieron casi todo el trayecto.
A uno le sienta bien que le acompañen , sobretodo estos simpáticos animales que parecían custodiar la embarcación por las aguas del golfo hasta que atravesamos un lugar donde el mar se ve mas marrón, por las suciedades de la ciudad, y los sedimentos del río, hasta allí llegaron, pasando por delante de la proa con movimientos rápidos y armónicos, a veces retorciéndose de una manera que no me imaginaba podían hacer estos cetáceos. Pero no eran tan saltarines como los del atlántico.
Y de nuevo estamos aquí amarrados al muelle y con luz eléctrica, (necesaria para poder escribir estos relatos con tranquilidad). unas buenas duchas, muchas tiendas ( en Langoleta no había absolutamente nada, solo latas de
conserva y muchos mangos) para poder conseguir un buen "stok" y volver a la mágica península de Araya.

 


CAPITULO XIV Laguna Grande

Laguna Grande Long:64º 03'  Lat: 10º34'

El Martes zarpamos de Cumaná dirección Laguna grande, sobre las 10:45 de la mañana.
Un sol cegador azotaba el golfo de Cariaco dejándose notar muy tímidamente un ligera brisa del oeste. Rumbo 65º este noreste, maquinas a media potencia...
Nos reencontramos con la manada de delfines del Golfo, seguramente haya varias pero diría que todas en si forma una comunidad, a veces mas juntas a veces mas separadas. Estos comenzaron a juguetear con Ragnar asta que ya estábamos pegados a la costa. La corriente nos arrastró un poco hacia el oeste además del viento que también rolo en sentido contrario, proviniendo luego del este. Así que acabamos un poco mas atrás de Laguna Chica. Llegamos a laguna chica después de un tranquilo navegar por la costa. El tranquilo viento empezó a aumentar y a volverse constante justo cuando entrábamos por la boca de Laguna Grande. Ragnar se paseaba tranquilamente por el canal principal de la Laguna. Laguna es uno de los sitios mas bellos que he visto nunca. Esta compuesta por muchas entradas y calas que se retuercen tierra adentro, con algunos pequeños islote que a veces se juntan con la costa por un banco de sedimentos , formando nuevos cabos y pequeñas penínsulas. Toda
su costa está gobernada por una fila de manglares que envuelve la costa. Tras de estos se extienden unos bosques de espinosos árboles, matorrales, arbustos y cactus, que yacen tras las zonas pantanosas. Sealzan algunos montes de piedra rojiza entre los manglares y los bosques, cerros áridos que le dan un toque diferente de tono. En la costa sur, por donde está la entrada, se extiende el cabo entre extenso y largo, cubriendo la laguna y en el cual una gran sierra de verdes montañas protege a la laguna con pasión .
Por el norte también se extienden grandes montes , tras los valles de bosques espinosos, imponentes, de humilde vegetación. Corresponde a la cadena montañosa del sur de la península, que se extiende desde el principio de su cabo oeste "Punta chica" asta acabar la península. Entre esta gran cadena montañosa y la de mas al sur se forma un gran canal , que es por donde vienen los fuertes vientos del este que nos azotaban al llegar al lugar.
Nos colamos tras una cala al abrigo de un islote al sur y una pequeño cabo al este. Se decidió que ese era un buen sitio para fondear. En frente nuestro yacía un cúter anclado , Estadounidense, uno de los dos barcos que
divisamos en la inmensa laguna al entrar en ella.
Hubo un fuerte viento al llegar nosotros, y mas tarde lo siguió una buena lluvia que dejo un suave aroma a tierra mojada y cambio los colores del terreno a mas oscuros, haciéndolo parecer mucho menos árido. Y lo mas bonito
e impresionante era el mar. Después de la tormenta llego la calma fresca sin un ápice de viento que dejó el mar cual balsa de aceite. Era algo increíble parecíase a un lago manso, y la entrada de la laguna su final, y por el
efecto de la distancia se veía la parte alta de la cuidad de Cumana, dando el efecto de que esa entrada fuera el final del lago que bajaba al mar en forma de catarata. Ni un ruido , solo las aves sobrevolando en bandadas
sobre la laguna en largos círculos buscando algo que llevarse a la boca. Se reflejaba todo el terreno sobre el agua como un espejo. La únicas ondulaciones la provocaban algunos animales acuáticos que asomaban la cabeza
mientras nadaban en el agua dejando una "estela" en forme de uve que se expandía asta desaparecer. Fue una tarde espectacular.
La noche no fue menos. Salía yo a recordar unas cuantas constelaciones en el cielo. Y cuando mire al agua plana me sorprendí de que se reflejaban en el agua mas estrellas que había en el cielo, y es que hay unos minúsculos seres luminosos que iluminan el agua de la laguna. Cierto es que ya los e visto en otras partes , pero aquí eran muchísimos mas que en ningún otro lado.
Incluso aun me sorprendí mas cuando bajo el casco se veían a veces destellos de luz que parecían los de un linterna alumbrando bajo el agua. Todo en ese lugar era mágico. Incluso por las tardes se oía desde el interior del barco,( que siendo de madera es como una gran caja de resonancia) como si algo crugiera bajo el agua. Observamos si la cadena del ancla rozaba con la obra viva pues todo estaba en calma y el barco se movía a su aire. Pero no era el problema. Después de un rato de atención escuchando de donde llegaban esos ruidos raros nos dimos cuenta que empezaba a oírse por todos lados, así que ya supimos que no era cosa del barco, pero yo aún me pregunto que maldito bicho hace ese riudo tan extraño que parace el crujir de maderas.
Pasamos unos fantásticos días en ese lugar encantado. Arreglando cuatro cosas del barco en tranquilo lugar.
Recuerdo el día en que llegaron los yanquis. Estaba yo en lo alto del mástil mayor lijando un poquito tal vara de madera y vi aparecer por la boca de la laguna unos cuantos barcos. Parecía una expedición de descubrimiento,
llegaban en parejas disformen uno tras otro asta contar diez veleros, que invadieron el lugar. Resulta que muchos estadounidenses se van todos en grupo para no sentirse solos ante un mundo hostil. Cosas de los americanos.
Ese mismo día fuimos invitados por uno de los nuevos barcos para una reunion amistosa con nuestros nuevos vecinos yanquis.
Y es que a pesar de todo son personas muy sociales y amables. Disfrutamos de una velada en el barquito de uno de ellos , muy bonito por cierto, con bastante gente, de los demás barcos, pero que cabíamos todos alrededor de la bañera y sobre la cubierta de proa. Cada uno trayendo algo para picar con muchas salsas y demás exquisiteces de los marinos estos, que estaban muy sabrosas. Nosotros como buenos europeos le trajimos un poco de vino , pero al final nos lo tomamos nosotros, sin muy mal pesar, prefiriendo ellos la cerveza, bueno ¡no todo el mundo tiene los mismos gustos!.Pero dejemos ya las ironías, al fin y al cabo fue una agradable tarde con gente igualmente agradable.
Estuvieron un día mas, y luego se fueron como vinieron , en tropel. Mas que llevarse la casa consigo (por que cuando viajas en barco es eso lo que haces) se llevaban el barrio entero.
Un domingo me fui a dar una excursión por el lugar. Salí temprano después de echarle una capa de barniz al palo mayor, y emprendí mi ruta. Tenía como objetivo una lejana montaña , mas grande de las demás, que se veía verde y bonita. Y lo hubiera conseguido si no fuese por lo difícil de la empresa.
Digamos que por esos montes espinosos y abarrotados de plantas hostiles, no pasan ni las cabras. En un principio me desplazaba por los torrentes que formaban una camino natural entre las montañas pero al final tuve que empezar a subir y bajar montes y no tenía tiempo de llegar a dicha meta mientras el sol estuviera en el cielo.
Pero disfruté de la vista de esa fauna de reptiles y aves de presa. Con grandes iguanas tomando el sol y muy rápidas en salir pitando cuando sentían mi presencia. Sorprendiome una que estaba allí tranquila tomando el son
sobre una mata , que cuando se puso a huir lo hizo de manera bastante curiosa, pues corría solo con las tatas traseras a toda velocidad pero con el cuerpo paralelo al suelo, haciendo contrapeso con su larga cola. Parecía
que se fuera a caer de boca por no apoyar su patas delanteras, pero no fue así, sino que se movió con agilidad entre los matojos espinosos y desapareció por la maleza. También se disfruta , viendo volar a diez metros
de ti sobre los picos de los cerros , a las águilas negras que dominan el lugar en busca de alguna lagartija o ratón despistados. Pero es que ese lugar esta protegido contra la humanidad porque por allí no puede pasear ni
dios , pues a cada paso te clavas una espina malévola, o el paso te esta restringido por la cantidad de maleza espinosa que ha frente a ti.
Pero es un bonito lugar digno de ver lo que es la Península de Araya, pero mejor volando que caminando, o al menos caminar por donde se puede y no con tanto maldito ímpetu aventurero como yo lo hice. Pero valió la pena.
Seguimos unos días mas en esa bonita , laguna grande, que tantas veces he gastado ya el atributo de bonito.. pero es que lo es de verdad y uno se enamora de su paz y su belleza, tanto que me hubiera quedado todo el tiempo
que teníamos para estar en este golfo de Cariaco. Pero tuvimos que partir algún día.
Y así lo hicimos el día 22 de Agosto dirección Cumaná que se ha vuelto nuestro centro de mando de este Golfo, pues es la única ciudad buena con marina excelente del Golfo.
Así pues pasamos unos días tranquilos en el puerto con el lujo de luz y agua corriente , que se agradece en demasía, y comprando el suficiente aprovisionamiento para un mes de viajar por el Golfo asta que la temporada
de huracanes pase de largo y el mar del caribe vuelva a ser plácido y tranquilo. No me parare mucho en nuestra estancia en Cumaná pues hicimos mas de lo mismo; comprar , arreglar cuatro cosas, informarnos un poco mas sobre el golfo y conocer nuevos amigos , que no vienen al caso.
Entonces , en el día 26 de Agosto volvimos a partir hacia laguna Chica, que no estaba mal para empezar el tour.
Regresamos a ese buen lugar con buenas gentes tranquilas. Fue algo chulo por que el alcalde y una familia de pescadores nos pidieron que le enviásemos unas fotos que les hicimos, y se las enviamos los días que estuvimos en la marina de Cumaná y al regresar allí la gente estaba muy contenta de vernos, y nos dieron mas riquísimos mangos y demás frutas  exóticas que plantan alrededor de sus casas para que los árboles frutales les dieran una plácida y necesaria sombra en sus techos y jardines. También les pidieron a Skip que les hiciera unas cuantas fotos mas para tenerlas en sus casas, es una bonita relación, fotos a cambio de un torrente de frutas exóticas, bueno y también un poco de azúcar que les dimos por que ahora en Venezuela  no hay azúcar por un asunto de importación... veamos que el azúcar tenia un precio fijo en el mercado de 300 bolívares el kilo , pero las empresas azucareras no producen suficiente y hay mucha importación de esta materia , pero con el precio tan bajo no les salí rentable la venta de azúcar y este año no han importado absolutamente nada . Así que la dulce Venezuela se a quedado con escasa cantidad de este material , y ahora en vez de costar 300 bolívares el
poco azúcar que queda se le llama "oro blanco pues al escasear el precio ha subido desmesuradamente a 5000 bolívares el kilo.
Así que creo que Ragnar siempre será bienvenido a laguna chica.
Después de otros gloriosos días de los cuales no hay mucho que decir ,continuamos el trayecto rumbo este, hacia punta cangrejo , una cala estrecha con un bar que pude divisar, al hacer mi excursión desde laguna grande y que ahora se nos presentaba como objetivo. Las calas de las cercanías de Punta cangrejo tenían un bonito aspecto, aunque un poco pequeñas para nuestro Ragnar  y no nos podíamos fiar de pasar allí la noche.
Al fin llegamos a Punta Cangrejo 10:15 am del lunes 28 de Agosto. Era bastante estrecha , curiosamente de aguas claras que todavía no havia visto en otro lugar del Golfo.
Fondeamos en su seno y Skip y Barbara se fueron a tomar algo en el bar que había. Es curioso porque no hay ni un solo camino para llegar asta aquí, pero en cambio hay un muelle un bar y unas cuantas casa que se alquilan. El
único camino para acceder es la vía marítima, o subiendo montañas abarrotadas de hostiles plantas que te dejan agujereado si no llevas buena ropa, pues ya he dicho que el lugar es bonito pero impasable por la cantidad
de cactus y matorrales espinosos que invade la zona.
Yo me quedé en el barco leyendo un libro sobre cubierto bajo el toldo de la bañera para que el justiciero sol ,con perdón, no me empezara a dar ostias en la cabeza. Pues el sol que pega aquí no sabría decir si es un sol de
justicia o de injusticia, al menos a mi me parecía injusto cuando navegando te movías por la cubierta descalzo y te ardían los pies que casi olía a carne chamuscada y me hacía lubricar mucho líquido sobre la espalda.
Pero ahora estábamos en Punta Cangrejo , yo leyéndome un librito muy chulo sobre un rey griego en la época antigua que gobernaba casi toda Sicilia mientras me comía unos cuantos de esos riquísimos mangos que nos regaló la gente de Laguna Chica.
Al regresar al barco Skip y Bárabara me contar que bar había pero que algo que se pudiera servir en el no, así que solo dieron un paseíllo por la pequeña cala mirando el paisaje y las casas de techo de palmera que le daban
un aspecto muy de postal del caribe.
Pero no pasamos mucho tiempo mas allí, con el borneo del barco era dudoso si llegaríamos a rozar con la costa,  ya dije que la cala era muy estrecha, aunque Skip fondeó muy bien en el centro, y yo me zambullí a observar  el
ancla y parecía estar estupendamente enterrada. Pero no fue así y el ancla se soltó. Entonces sin mas preámbulos levamos anclas y nos largamos porque no nos apetecía pasar la noche allí por miedo de acabar durmiendo sobre la playa en vez de sobre el agua.
Empezamos a recorrer la costa mirando algún buen sitio para pasar la noche, mirando sobre la carta algunos puntos que parecían buenos. Salimos a motor pero viendo que empezaba a soplar viento decidimos , al fin, poner un poco de velamen. El tiempo estaba cambiando , el sol abrasador lo cubrían unas cuantas nubes y el buen viento del este sureste hacía la temperatura mas agradable, y también nos vinieron unos cuantos chaparrones, que no molestan para nada sobre estas latitudes. Al final no nos decidimos del todo en fondear sobre esa costa sur de la península de Araya, así que seguimos hacia el esta decidiendo ir directamente hacia el Cabo Manzanillos ,que tras de él hay un pequeño hotel llamado Medregal donde fondean mucho veleros, que paran por el Golfo.
Fue una jornada de viaje y llegamos justo antes de que el sol se fuera (aunque uno no podía estar exactamente seguro con ese astro bien escondido entre densas nubes. El caso es que , para nuestro alivio llegamos antes de
que anocheciera. El lugar estaba abarrotado de barcos (si se puede decir abarrotados a una docena), pero no había ninguna cala protectora ni nada, solo una costa sin accidentes. Aunque el sitio parecía prometer, barias
casas tenían sus propios muelles de madera que se alargaban unos treinta metros de la costa y acababan en un pequeño porche de techo de palmera muy curioso. Ante los barcos fondeados yacía un pequeño y bonito hotel muy a lo rustico con madera de palma y techos de palmera, menos en la estructura central que era de tejas.
Y allí nos quedamos mucho tiempo pues el sitio era muy agradable y pasaron muchos días sin siquiera percatarnos de la cantidad. El propeterio del hotel era una tal Juan Marc, francés de familia y Sudafricano de nacimiento que se había casado con una venezolana y establieciose allí para montar aquel tinglado desde hacia 15 años, que se dice pronto, pero no los es tanto.
Conocimos a mucha gente marinera, pues ese lugar era como una marina pero mas personal que Cumaná, pues había servicio de lavado , administración de agua (a base de llenar bidones) , un internet que aunque lento era internet, un buen bar un restaurante y un servicio de transporte que te llevaba , el propio Juan Marc o su mujer, con un land rover al el mercado del pueblo de Cariaco, otro día a Cumaná y otro a la ciudad de Carúpano y todo eso estaba muy bien. Uncluso esta montando un varadero para los barcos. Y Parece mentira pero el tiemp que estuve allí aprendí mas francés que en Martinica, pues allí lo que había era mucho francés, todos marineros y muy simpáticos. Yo me hice mucho con los empleados, como Raúl el cuñado de Juan Marc, y otros mas a los que no recuerdo el nombre pero que eran todos estupendos.
Allí solo havia 7 empleados en total y todo el mundo estaba contento de estar allí pues la tranquilidad es lo que reina así que no hay que moverse mucho para servir a la clientela.
Incluso tu mismo te servías tras la barra, y apuntabas lo que habías tomado cosa que me sorprendió, pero ellos sabían lo que hacían pues nunca en 15 años, habían tenido problemas con los marinos pues casi todos son gente
honrada y esos detalles les hacían sentirse mas cómodos. Mientras estuvimos en ese lugar fumos a varios paseos con el Land Rover de Juan Marc , como al mercado varias veces, que era un buen lugar para la compra y bien de precio.
También nos pasamos un día por la ciudad de Carúpano , situada en la costa norte de Venezuela encarada  al mar del Caribe, bastante céntrica y poblada.
No podría decir mucho sobre esos días, solo que nos lo pasamos muy bien con todos los marinos de los barcos , yendo a las barbacoas que organiza el hotel y organizando alguna nosotros mismos también, e informándonos de
buenos lugares por nuestros próximos destinos y su situación en lo cual  nos ayudaron bastante, como Patric un Hombre de pelo largo muy gippy que hace 15 años que navega por el caribe con su mujer, los dos franceses, y que ya están artos de navegar y se están reformando una casa al lado del hotel, una de esas con el coqueto muelle de madera y que conocen bastante bien la forma y situación de las islas de Colombia ,Panamá , San Blás y demas lugares donde pensamos pasar, en fin con 15 años navegando exclusivamente por el caribe deben de saber (como dirían los venezolanos) Como está la vaina.
Bueno no me boy a ponerme a describir y nombrar a todos los que conocimos, primero por que no es de mucho interés, pero lo pricipal es que no me acuerdo de sus nombres... ya... no soy muy bueno para estos menesteres...
¡pero que quieren! ¡Seconoce a mucha gente dando vueltas por el mundo!
El caso es que al final, todo el tiempo que nos quedaba de pasar en el Gofo lo pasamos allí. También fue porque no vimos sitio mejor pues un dia que fuimos a Cumana con el Land rover, vimos la situación de la costa sur del
golfo, y aunque tenía calas muy bonitas y que parecían bastante segura en lo que respecta los azares el clima, no lo parecían tanto por los pueblos "sospechosos" que poblaban la costa, donde la gente te miraba (osease miraba
al gringo, que somos nosotros) con cara de pocos amigos, lo cual nos hizo pensar en que sería mejor quedarse por la mas tranquila costa norte.
Y entre una cosa y la otra acabamos llegando al día 17 de Septiembre. La noche anterior a este nos despedimos de la gente , y Juan Marc me invito a un puro Venezolano que , aún no siendo Cubano, estaba muy bueno y bien
suave.
Así que esa mañana del 17 de Septiembre, al fin , regresamos hacia Cumaná ,dispuestos a continuar con nuestro viaje hacia donde se pone el sol, ¡aún nos queda un mundo (o mas bien tres cuartos y algo) por recorrer!


CAPITULO XV. Mochima, Bahia Oculta, Puerto la Cruz

 

El Viernes 29 de Septiembre zarpamos del puerto Cumanagoto de Cumaná para dirigirnos hacia Mochima gran cala que forma parte de un inmenso parque natural. Era un día terriblemente soleado, ya se que normalmente no se le dice terrible a un día soleado, pero con un sol tan intenso como el que pega aquí y sin un soplo de viento suficiente pera mover al gran Ragnar con toda la cubierta ardiendo (no literalmente claro) se le podría llamar terrible.
Así que nos dirigimos hacia el oeste navegando a lado de una costa rocosa que me recordaba ,débilmente, a la de Mallorca, yo diría que fue un recuerdo nostálgico mas que real, pero en algo se parecía, aunque la vegetación era
mucho mas desértica.
No tardamos mucho en llegar, a 4,5 nudos con el motor en unas dos horas senos apareció la boca de la ensenada de Mochima. Me sorprendió lo grande que era, se adentraba varias millas hacia tierra de manera estrecha, dejando ver pequeñas entradas y calas por sus costados, donde a veces había algún que otro campamento de pescadores en donde no se podía llegar mas que con un bote. Los peñeros (que son las barcas típicas de Venezuela, unas pequeños y largos botes con la proa alzada que usan los pescadores) iban y venían de un
lado para otro con turistas encima haciendo fotos a todo lo que veían, pues era fin de semana y este lugar tiene bastante atractivo turístico nacional.
Seguimos avanzando hacia el interior de la cala donde sabíamos había un pequeño puerto con una buena cala donde fondear, mientras todos esos peñeros iban y venían sin parar, llevándose gente a playas remostas, donde ya digo que solo se podía llegar en bote, o a dar un paseo. Avistamos al fin un buen fondeadero donde yacían varias embarcaciones francesas y alemanas flotando en un plano mar. Tras de ellos había un manglar hecho por los sedimentos que traía un gran torrente que se veía tras esta, bastante grande y que parecía el principal de esa parte de la sierra. Tras de ese manglar estaba lo que fue el puerto antiguamente, hasta que el mismo torrente les puso ese montón de sedimento delante del puerto formando ese manglar ahora este puerto se había desplazado un poco por delante del manglar con unos pequeños muelles para los peñeros. Fondeamos por allí, con cuarenta metros de cadena, y contemplamos el paisaje que era bastante bonito. Era algo parecido a la península de Araya pero menos desértico. Quiero decir que el lugar era húmedo y que había buena tierra donde se levantaban los manglares, pero no era un bosque o jungla como he visto hasta ahora en este tipo de clima tropical cuando el lugar es propicio y se levantan junglas y bosque de palmeras. Esto era mas bien arbustos verdes, pequeños árboles y cactus. Se
veían muchas especies de aves que por mi ignorancia solo reconocía a los pelícanos, pero disfrutaba con la vista, aunque estos bichos eran demasiado propicios a ponerse por los cables y mástiles del barco y dejarnos la
cubierta muy bonita. Una especie de águilas negras o buitres del lugar, planeaban sobre la bahía elevándose con las corrientes de aire caliente sin dar absolutamente ni un aleteo, como aeroplanos con las puntas blancas de lo
extremos de sus alas inclinadas hacia arriba.
Pasamos la nuche, un tanto movida, porque el requetón y demás músicas extrañas ( si se les pueden llamar músicas) sonaban por todo el puerto y se mezclaban entre ellas, incluso algún karaoke por las cercanías, y formaban un barullo extraño. Pero cuando uno tiene sueño duerme aunque aun que tuviera un enorme altavoz al lado de su cama, así que dormimos, igualmente yo, por ser el jovencito del grupo, me quede con ganas de saber que se movía por allí de noche, pero tampoco con mucho pesar me fui a dormir.
Pasamos unos cuantos días allí, vimos a unos cuantos conocidos, como Sieglinde y Klaus, dos Alemanes de un velerito rojo muy chulo "Condesa", unos que nos ayudaron en isla Coche con un problemilla que tuvimos con el
barboten para levar el ancla. También a los de un pequeño catamarán francés que conocí en Cumaná la última noche que estuvimos allí y que vinieron aquí el Domingo.
Fuimos a el puerto que era mas una aldea, pues todo el pueblo lo constituían tres calles. Había mucho turista por todos lados, pero parecían mas venezolanos que otra cosa. Con unos bares, licorerías y una discoteca en el
fondo de la primera calle a lado de una plaza. No mucho mas, la verdulería era un pequeño puesto con muuuuy poca cosa y mucho chiringuito donde vendían empanadas o hamburguesas y perritos calientes. Esa aldea vivía totalmente abocada al turismo y eso era lo que mantenía a todos, hasta los que no tenían que ver con este negocio directamente como un pescador, que hacía su agosto cada fin de semana vendiendo pescado a los turistas, menos críticos mucho menos regateadores que los del pueblo. Las casa parecían bastante nuevas y las de que daban al mar tenían un muelle como terraza donde dejaban sus peñeros.
Y pasamos allí un tiempo de descanso que se agradeció. Eso sí nos fuimos antes de que llegara el próximo fin de semana para evitar el estruendo.
Durante esos días limpiamos los fondos del casco que ya le aparecían unas pocas barbas desde la última vez que lo limpiamos, que fue en St.Lúcia después del regreso de Antigua. Con esto ganamos un nudo de velocidad.
Así que , el Viernes 5 de Octubre, después de pasar una semana en Mochima partimos de nuevo. No nos dirigíamos muy lejos solo al otro lado de la península que componía el costado oeste de Mochima. Aver si me explico; la ensenada de Mochima esta compuesta por  dos costados (claro esta) y el este es tierra firme y el lado oeste es parte de una gran península, que se engancha a tierra por un estrecho montón de tierra ( el pequeño montón de tierra tiene montes y todo...) y en el otro lado de la península se forman varias calas y bahías protegidas del mar del oeste por unas cuantas islitas que forman una pared estupenda. Nos dirigimos a una de esa bahías ,bahía oculta se llamaba, un buen nombre teniendo en cuenta que desde mar adentro era imposible de ver pues la cubrían las islas. Hacia allí nos dirigimos costeando la península hasta pasar por entre las islas. Divisamos a dos veleros que estaban en el mismo lugar así que ya te sentías mas seguro .Pues es que ya hemos escuchado demasiadas historias de asaltos a embarcaciones por estas tierras a mano armada y procurando no dejar testigos si los hay.
Era un sitio precioso, sin ni un alma a los alrededores solo se veía una casa desolada en la costa que debería ser algún puesto de pescadores abandonado. Al fondear me tiré al agua y la disfruté, era mas fresca que en
Mochima. Porque en Mochima había un agua turbia y estancada que tenía una temperatura bastante elevada para ser agua de mar. Esta era refrescante y sentía bien al cuerpo. Estábamos rodeados por naturaleza y solo se oía el
sonido de los pájaros y el chapoteo que daban algunos bancos de peces. Esa noche descansamos de maravilla o "de pinga" como dirían aquí y partimos al día siguiente temprano para llegar a Chimaná Segunda donde había una cala que se veía muy bonita en la guía y donde decían se servia un filete de Boa delicioso que nos apetecía probar a Skip y a mi, Barbara se negó rotundamente y nadie insistió. Partimos de Bahía oculta a las 8:40 de la
mañana para poder ir a la isla esa y luego a Puerto la Cruz con tranquilidad. El cielo era claro, el sol pegaba mas fuerte que el día anterior y el viento era nulo. Aun así disfrutamos del paseo y nos dimos cuenta de lo inmenso que era el parque natural. Para vuestra información diré que el 40% de Venezuela es considerado parque natural Así que de aire libre y terreno virgen no faltan, y así me han dicho es en toda Sudamérica, no me extraña que mis amigos sudacas me digan que Europa es una jungla de cemento.
Solo se veían unos pocos campamentos de pescadores en medio de la nada lo demás era espació virgen. Por lo tanto disfrutamos de la vista del viaje lleno de islas montañosas que surgían de la nada.
Llegamos a dicha isla "Chimana segunda" que era otro islote mas pero al sur en tierra ya se veía la ciudad de puerto la Cruz que está un poco antes del puerto con una gran central petrolífera al fondo y un muelle que pertenecía a tal compañía con los petroleros cargando material, mientras se veía media docena mas por los alrededores saliendo o llegando y esperando a poder entrar a varias millas de distancia sobre los islas del norte. Al llegar a la bahía esa de Chimana Segunda , no nos atrajo demasiado. Era un playa pequeña sobrecargada de sombrillas chiringuitos y mucha lanchota. Podría que cualquiera que llegara de Europa le gustara ese lugar, que además de eso la isla era desierta y bonita, pero nosotros ya estábamos acostumbrados a otro tipo de... cosa.
Decidimos continuar el viaje sin para allí dirección al puerto de Puerto la Cruz.
La ciudad se alzada por toda la bahía bastante imponente y muchos barcos iban y venían. Un ferri nos paso por delante y un "bólido de mar", un cohete de lancha , nos paso como un rayo por estribor. Entrar en el puerto
era como entrar en otro mundo. No sabría como explicarlo... Es el puerto mas impresionante que he visto en mi vida. Se adentraba por canales muy adentro de tierra como las calles de una ciudad, con chalets y residencias que
formaban una isla con sus propios muelles , los angares se veían por todos lados llenos de lanchas. Nosotros queríamos ir a un muelle que decían era de 5 estrellas. Nos vino a buscar un encargado con una semirrígida y nos guió por los canales. Aquí la velocidad máxima era de 5 nudos, (esa es la velocidad de crucero que tenemos nosotros) o sea que imagínense el ambiente, de calles de agua con lanchotas moviéndose de un lado a otro con bastante velocidad. Era un caos para nosotros. Después de girar y pasar por varios canales llegamos a el muelle dicho y nos amarramos. La vedad es que la marina es bastante aceptable, con buenas duchas , y basureros enfrente de la embarcación, agua corriente, electricidad y las típicas comodidades de un muelle.
Estamos a dia 9 de octubre, amarrados en este extraño lugar y... bueno ¿qué nos deparará en esta estancia? Aún no lo se.
 


CAPITULO XVI. Carenero, Puerto Cabello, Chichiriviche

 

Al llegar desde el este, primero se divisa una pequeña cala con un puerto delante de una gran estación de almacenamiento de petróleo. Es el puerto donde cargan los petroleros con el preciado oro negro. Es la bahía Bergantín lugar impresionante por su enjaretado de enormes tubos y tanques de petróleo. Mas al oeste se encuentra la ciudad de Puerto la Cruz.

Ya dije como es el puerto , así que no me enrollaré mas en eso. Es una ciudad centralizada , bastante grande. Bueno en realidad eran varias ciudades (o pueblos) que ha acabado juntándose como pasa en cualquier centro urbano.

Estábamos en la parte rica de la ciudad, “la cremme de la cremme” de puerto la cruz, hotel Maremares, cinco estrellas. Nosotros pensábamos que al ser un hotel de 5 estrellas el puerto debería ser igual, en este lugar muchos puertos están construidos por los hoteles que están en el gran puerto, esto tiene un doble beneficio; por una parte esta el beneficio del pago diario de los barcos que amarran , y por otra parte es un entretenimiento para los huéspedes del hotel, es una forma de sustituir una bonita playa sobre este.

El caso es que el muelle, bueno estaba bien pero no era de cinco estrellas para mi parecer, eso si, algo que se agradece de un lugar como ese son los baños limpios ( cosa que no se encuentra tan fácilmente en un puerto cualquiera). Todo a nuestro alrededor eran residencias de alto estanding, parece ser que todos los ricos de Venezuela se juntan por estos lugares ( el 3% de la población).

Mas allá del muelle vuelves a la realidad de una ciudad venezolana, eso no significa que esté tan mal, pero no es lo que es el puerto ese de todos los magnates del petróleo.

Pasamos unos días en el muelle de ese lujoso hotel y , la verdad, no hay mucho que contar. Realmente estábamos solo para conseguir comprar algo, meternos en Internet ,tener un poco de corriente eléctrica por unos días... cuatro caprichos.

Lo que me chocó es estar paseándote por las calles de cerca del hotel y encontrarte un peatón un tanto especial paseándose por allí, iguanas de metro y medio paseándose como Pedro por su casa. En el este del caribe son un manjar exquisito y procuran estar lejos de cualquier población , aquí parece que no les gustan tanto.

También los marineros yanquis del muelle nos invitaron a uno de esos “Potluks” tan suyos, esas barbacoas típicas que siempre se ven en las películas, pero ya me estoy hartando de esas reuniones, prefiero ir a un bar y hablar con la gente local.

El 11 de Octubre zarpamos, listos y bien abastecidos para dirigirnos a Carenero un pequeño puerto a unas 80 millas de distancia. Al salir del puerto casi nos perdemos entre tantos canales , pero unos simpáticos señores en una lancha nos indicaron la salida. Íbamos a tener una buena noche de navegación por lo que parecía, con buen viento a una media de 6 nudos sin la mayor. Me giré a ver por última vez la ciudad, ya de noche y vi arder las dos llamas de las inmensas refinerías de la parte oeste de la ciudad.

La noche, efectivamente, fue buena, y sobre las 8:15 llegamos a el puerto de Carenero.

El puerto de Carenero esta instalado sobre un manglar de fondos poco profundos, donde habitaba una gran variedad de aves y que se extendía por dentro de la tierra hasta llegar al pueblo de Higuerote un par de millas al sur. Fue un poco complicado entrar, porque además de ser poco profundo, el agua estaba tan turbia que no podías ver mas allá de un metro así que no sabías si estabas sobre tres metros, cinco, o un metro y solo te podías guiar por los mapas y la sonda, que bueno no sirve de mucho en este caso, por que si navegas con tres metro bajo la quilla pasar a 1 es cuestión de segundos y la sonda solo te verifica que ,efectivamente, estas encallado encima de un banco de barro.

Pero llegamos, y fondeamos delante del puerto.

Bahía demasiado movimiento de lanchas para ser un jueves, pero luego caí en la cuenta ¡el día de Cristóbal Colón! , o como dicen los margaritenses, el día de la resistencia indígena.

Carenero es un poblado de cuatro calles, pero el hotelazo que hay junto al puerto ha construido otro puerto junto a él, que le hace parecer mas de lo que es. En realidad es un pueblecito que vive de un poco de turismo por sus playas y los turistas que van al hotel que son en la gran mayoría Venezolanos.

Como decía, no son mas que cuatro calles, aunque se consiguen algunas cosillas en cuatro bodegas que hay, un cibercafé donde el Internet nunca funciona y los cuatro chiringuitos sobre la playa, nada mas. Aquí también se veían bastantes iguanas por alguna que otra pared o en algún camino apartado tomando el sol, como una lagartija cualquiera.

Un día decidimos ir hasta el pueblo grande, Higuerote, pero con la dingui por el canal que llegaba hasta allí. Así que cogimos la semirígida y emprendimos el viajecito deseando que el depósito del motor fuera suficiente para la ida y la vuelta. Pasamos por debajo de un puente donde unos pescadores probaban suerte con sus anzuelos. Tras el puente se extendía el manglar como en una especie de lago y luego se volvía a estrechar formando dicho canal. Llegamos hasta las afueras de la ciudad donde empezaba a haber chalets a los lados del canal, pero el lugar nos pareció demasiado vacío para dejar la dingui, así que decidieron volver y a mi me dejaron junto a la carretera principal.

Pasé el día en Higuerote un pueblo con un cetro muy concentrado lleno de gentes hiendo de un lado para otro muchos tenderetes, y tiendas... con bastante mas vida que Carenero, este pueblo de Higuerote es un centro turístico pero nacional, porque no vi a ningún blanco rubito como yo. También se encuentra entre las ciudades de Barcelona y Caracas, eso hace que el turismo sea rentable.

Otros días de descanso en Carenero y el 16 de octubre zarpamos para ir hasta Puerto Cabello otro puerto mas de Venezuela, el último de nuestro trayecto por Venezuela.

Fue un trayecto largo, entre Carenero y Puerto Cabello hay mucha costa, el problema es que se encuentra la Guaira, el puerto de Caracas y preferimos no pasar por allí, porsiacaso. Realmente no sabíamos si era tan peligroso como nos lo pintaban pero mas vale prevenir que curar. Aún así tuvimos algunos problemillas de allí hasta Puerto Cabello, el diecisiete de Octubre a las 9 de la mañana estaba yo al timón, a motor a unos 5 nudos de velocidad, cielo despejado con un sol que ya anunciaba que iba a ser de los fuertes, mar calmada, sin soplo de viento. En ese momento un estruendo hizo temblar el barco de pro a popa, habíamos chocado con algo. Skip salió disparado a cubierta.

-¡que a sido eso!- pregunta que no pude responder al momento pues si lo hubiera sabido seguramente hubiera intentado esquivarlo. Al final salió la respuesta flotando por popa. Un tronco carcomido por las chiches de unos tres o cuatro palmos de ancho y cuatro metros de largo. Mierda, es lo único que me surgió de la boca. Bárbara fue la que lo notó mas, pues la pobre estaba en el baño, justo en la zona donde debió chocar así que creo que ella se llevó el mayor susto de todos nosotros. Seguí al timos mientras Skip miraba por todos lados haver si entraba algo de agua. Mi nerviosismo aumentaba por momentos hasta tener la paranoia de que el nivel del agua iba aumentando pero solo fue una sensación, gracias al cielo. Al final solo fue un susto ¡pero que susto!. Ahora saben vuestras mercedes lo bueno que es navegar sobre un barco de madera robusta u no uno de fibra. Pasó el día y llegó la noche. La previsión que consiguió Skip en la Marina de Carenero para los próximos días anunciaba vientos del este de 3 a 20 nudos, y resulto que pareció mas una broma pesada que una buena previsión del tiempo ...

Esa noche empezó con un viento del oeste que fue en aumento, y a media noche una de las tantas tormentas que nos rodeaban nos alcanzó. Los rayos iluminaban todo de manera siniestra y los truenos sonaban como crujidos sobre el mar bravo.

Por suerte esa situación no duró mucho. Naturalmente, tuvimos problemas para enrollar el foque, como siempre, y empezó a flamear en medio de la tormenta, así que lo pusimos en cubierta. Al día siguiente el viento volvió a rolar aún mas al oeste y eso y las fuertes olas, nos impedían navegar sin dar bordadas, incluso con el motor a tope.

Entonces en la mañana del 17 de octubre (que por cierto cumplíamos nuestro primer año del trayecto alrededor del mundo) estuvimos luchado contra viento y marea, navegando de bolina, dando bordadas. Era una buena forma de cumplir el año, navegando...

Al final volvió a rolar un poco el viento y nos permitió dejar de zigzaguear, pero ya no podíamos llegar a tiempo e Puerto Cabello, porque mas tarde el viento paró por completo y tan solo tuvimos algunas rachas costeando la zona, cuando entre la sierra aparecía algún valle o canal con buenas corrientes, pero que no duraban mas de 5 o 10 minutos. La decisión fue pasar la noche en alguna cala cercana a Puerto Cabello.

Con esas llegamos a una cala que nos pareció aceptable, Ensa Cata, una bonita cala protegida por un peñón que cubría la playa este del lugar. Y la verdad que no estuvo mal pasar esa noche en ese bonito lugar. Eran las 17:40 cuando fondeamos.

En la cala había una mole de cemento que era un hotel, y que nos sirvió de punto de referencia para encontrar la cala. Bajo el hotel, cuatro casas de pescadores y una playa que se extendía por la parte suroeste, seguido de un montón de rocas que componían las faldas de una gran montaña, y luego una playa preciosa e inaccesible de tierra, donde fondeamos. Nadé hasta la playa, después de comprobar que el ancla estaba bien clavada en el fondo y sobre arena. Al final de esa playa estaba el peñón que protegía esa parte de la cala, y tres vírgenes estaban esculpidas sobre la roca. Dejé una florecita a una (que supuse era la virgen del carmen) para que nos protegiese un poco, pues lo del choque con el tronco me incitó a tomar precauciones. Y con unos espaguetis, una cerveza  y los tres últimos cigarros que nos quedaban celebramos nuestro año de trayecto. Y creo que fue la forma mas auténtica de celebrarlo, en el atardecer sobre una bonita y aislada cala de Venezuela.

Al día siguiente salimos tempranito del lugar, para llegar a Puerto Cabello que no estaba a mas de 20 millas del lugar.

Sobre la bahía se veían una docena de cargueros fondeados, esperando entrar en el gran puerto mercante de Puerto Cabello.

Este Puerto es el mas importante de Venezuela, y se nota.

Pasamos ante la entrada del puerto mercante, junto a los restos de las murallas de un fuerte español que se estaba cayendo al mar y luego se veía el dique del muelle deportivo, con un faro es su punta, mas inclinado que la torre de Pisa, y si luz en su tope.

Amarramos casi en su entrada junto a la gasolinera del puerto, que tampoco funcionaba demasiado, pero la marina estaba bien, y nos atendieron divinamente. La ciudad se extiende por toda la bahía, pero tampoco es muy grande, es simplemente la ciudad que se monta junto a un puerto de mercancías y no como Puerto la Cruz, que se ha extendido mucho por su gran riqueza en petróleo. Puerto Cabello es un Puerto de mercancías, punto desde el cual luego se reparte por toda Venezuela. Tiene capacidad para 35 buques de carga, y eso es bastante.

Al salir de la marina te encuentras con una plaza donde se encuentran 5 bonitas estatuas representando los personajes mas importantes de la historia de Venezuela, y enfrene están unas ramblas con otra gran estatua de un hombre montando un caballo que representa el gran Bolívar el libertador, que expulso a los Españoles de Venezuela.

Yo diría que aquí hay tantas cosas de estas porque fue el último puerto de donde expulsaron a los españoles, cuando España intentaba resistir su imperio como el león que fue pero ya estaba demasiado viejo, arañado y carcomido por dentro, y no podía mantenerse ni a si mismo. O sea que Puerto Cabello fue el lugar donde acabó la guerra de independencia así que lugar importante, lo es.

Como decía al salir de la marina te encuentras con esa plaza y a tu izquierda se extiende un pequeño paseo marítimo donde en fin de semana se llena de tenderetes, con puestos de comida, discos piratas carritos eléctricos para niños , globos .... como si fuera una pequeña feria, y al final del paseo esta la entrada del puerto mercante, y de vez en cuando ves algún buque atravesar la ciudad para entrar en el puerto.

Lo mas curioso son las casas del paseo marítimo; estas están lindamente pintadas, pero si te paseas por su parte posterior te encuentras que algunas de estas bonitas fachadas no tienen ni paredes para aguantar los edificios, o sea que por detrás están echas un asco pero por delante lindísimas y así es como esta todo el pobre país venezolano, con tan buenas gentes pero con tan mala administración.

El mismo día de llegar, por la tarde, fuimos a celebrar decentemente nuestro primer año de viaje, en una pizzería que nos recomendó el comodoro de la marina.

También teníamos que arreglar los papeles de salida de Venezuela, cosa que no fue demasiado sencilla, pero que gracias  a Dios arreglamos a tiempo.

Lo único malo que vi en ese lugar, es que como se dice, en un puerto hay mucho ladrón, y este era el puerto mas importante de Venezuela, vamos que el ambiente era bastante extraño. Un día que estuve dándome una vuelta nocturna por el paseo marítimo (cuando montaban esa especie de feria) hice unos amigos y me contaron que solo en el paseo aquel deberían rondar las 150 armas... algo jodido sin duda.

En fin que al final ya había ganas de largarse de allí, y el 24 de Octubre, ya estuvimos listos para la partida. La navegación fue buena, con un buen viento y clima despejado. El plan era ir al parque nacional de Morocoy una gran laguna que parecía ser bastante bonita con un buen refugio para las embarcaciones y una marina en lo mas interior de la laguna. Lo único complicado es que de la laguna salían montones de troncos a mar abierto y eso era un peligro. Además con los que nos pasó de camino a Puerto la Cruz, ya teníamos suficiente así que vigilamos muy bien.

Al llegar a la entrada del parque tuvimos otro problemilla. Lo primero era que esta laguna tiene muchísimos bajos e islas. En nuestra guía comunicaba que unas boyas indicaban el camino hacia la marina. Bien, pues no se veí una mísera boya donde deberían estar. Cogimos el mapa de la guía y empezamos a marcar donde estaban las boyas imaginarias, o sea que sobre el mapa salían y nosotros anotamos los grados, minutos y segundos de cada uno mientras Skip con el GPS de mano intentaba quedarse entre las imaginarias boyas de babor y estribor. Pero resulta que no nos sirvió de mucho el maldito mapa, y de los 20 metros de profundidad, pasamos a los 11, luego a los 5 y finalmente a un metro... otra vez mierda. Estaba en la proa para intentar dirigir a Skip por donde escapar, pero el banco se extendía hasta donde abarcaba la vista, y solo le podía decir que fuera marcha atrás. Skip puso marcha tras a tope, durante unos larguísimos segundos no nos movimos del sitio, hasta que gracias a la fuerza de propulsión de la hélice la arena se desprendió del suelo dejando un hueco y así poder huir de allí. Decidimos que entrar en ese canal era imposible sin saber nada de él. Dimos media vuelta y nos largamos de allí, pues habíamos tocado fondo  en la parte mas ancha del canal, en su entrada, nada bueno.

Seguimos costeando y esquivando troncos flotantes hasta llegar a Chichiriviche, un pueblo un poco mas al norte.

Ese fue nuestro último fondeadero en tierras venezolanas. También se tenía que entrar por un canal entra las islitas que protegían el pueblo. En la carta náutica decía que cuando tenías la iglesia del pueblo a 290 grados estabas sobre el canal. Solo había un problemilla, la carta era de 1996, y un pueblo en diez años puede cambiar mucho. Efectivamente había cambiado y la iglesia no se veía en ninguna parte porque los nuevos edificios construidos ante ella, la habían escondido. Menos mal que unos pescadores nos ayudaron a encontrar el canal, porque ya nos habíamos pasado, a cambio se llevaron media docena de cervezas para pasar la noche de pesca.

Fondeamos junto a una de las islas que rodeaban el puerto, “Cayo de los muertos” se llamaba ... no era un nombre que inspirar confianza, pero allí nos quedamos esa noche, la última noche en Venezuela. Chichiriviche es un pequeño pueblo que parece empieza a crecer, tranquilo por el momento, que viva del turismo, porque estas pequeñas islas que la rodean son una atracción nacional, con playas y palmeras y demás detallitos que le daban un bonito aspecto, y su gente es muy amable y te ayuda en todo. Tras el pueblo se extiende un pequeño golfo, paraíso de la aves. Todo a su alrededor son manglares.

Ese día 25 de octubre, lo pase en el barco, limpiando la cubierta y nadando hasta la isla, mientras Skip y Barbara se gastaban el resto de bolívares que les quedaban en unas cuantas cervezas mas y un poco de gasolina, ¡hay que aprovechar que Venezuela tiene la gasofa tirada de precio!.

Y a las 4 de la tarde, levamos el ancla y partimos. Navegando de bolina con todo el velamen, dejamos atrás el faro de Cayo Borracho (una islita) dejando atrás el último trozo de tierra que veremos de Venezuela, este país tan bonito, lleno de variedades, buena gente, alegre cultura y preciosos paisajes de ensueño. Rincón del mundo especial, parte del alegre Caribe y trozo de Latino América.


CAPITILO XVII Bonaire, Klein Curaçao, Curaçao

 

Navegando de bolina, vientos del nordeste, la proa chocando contra las olas, luchando para no perder inercia y velocidad ciñendo al máximo. Una bonita noche de vela aquella del 25 de Octubre, rumbo Bonaire. Solo algo raro nos pasó, ciertamente a Skip durante la guardia de 9 a 12, cuando estaba nuestro capitán navegando y comenzó a oír un motor, pero no veía luz alguna ni en el mar ni en el cielo. Ese ruido fue aumentando hasta que se notaba demasiado cerca y, según nuestro buen capitán, una lancha motora grande a unos 40 metros de distancia encendió todas sus luces de cubierta durante un segundo y luego volvió a desaparecer en la oscuridad...

No se como se pueden ustedes, allí sentados en una butaca , imaginarse que es eso, pero aseguro a sus mercedes que susto , lo da, sin lugar a dudas.

Por lo demás, navegación espléndida, al alba se veían bien las luces de Bonaire, y al salir el sol ya nos encontrábamos a 5 millas de la costa. El sur de Bonaire es muy plano y no se ve bien la costa hasta que estas a 2 millas de distancia, cosa que puede llegar a resultar peligrosa para algún irresponsable que no vigile a menudo  en su embarcación.

Fuimos a amarrar una boya frente al pueblo de Kralendijk, la capital, al oeste, frente a la isla de Klein Bonaire. Esta es una isla tranquila y cómoda con una edificación que mezcla estilo holandés con ambiente caribeño y... bueno ... cierta gracia tiene.

Quedamos justo frente a un muelle bar donde podías dejar la dingui de manera segura mientras ese bar sobre el muelle permaneciera abierto.

Kralendij es pueblo tranquilo limpio y ordenado, donde parece que los problemas delictivos no existen, pero ojo, nadie te agredirá directamente, aunque si tu no estas mirando siempre puede haber algún espabilado que te coja prestado lo que se te ha olvidado vigilar; o sea, que es lo mas seguro se puedes tener en un país civilizado.

Pasaron los días entre algún trabajito a bordo y paseos por el pueblo.

Nos encontramos de nuevo con Mirelle y Cristia, esa pareja belga que conocimos en Medregal (al menos yo los conocí allí) y que de vez en cuando nos hemos visto por la costa Venezolana. El Sábado de esa semana se fueron Skip, Barbara, Cristian y Mirelle a la reserva natural de Washington Slagbaii con un cuatro por cuatro alquilado. Yo preferí esperar a mis buenos padres, que pronto vendrían a visitarme en la isla, para disfrutar de esa reserva natural. Por eso cogí la bicicleta que teníamos en el barco y que aún nadie había estrenado. Mi trayecto consistía en recorre la costa oeste hacia el norte, llegar al pequeño pueblo de Rincón, bordear la costa este hasta acabar de nuevo en Kralendijk. No es que fuera realmente planeado pero es que no hay muchas rutas para elegir en esta pequeña isla. Entonces, podríamos decir que Bonaire es de clima semidesértico de arbustos espinosos y grandes cactus. Las playas de la costa oeste son tan caribeñas como deben ser, con su arena fina , corales y peces de colores. Después de subir un pequeño cerro ,que me pareció eterno a causa del poco diámetro de las ruedas de mi bicicleta y el tanto tiempo que hacía que no cogía una bici, llegué a un mirador con vistas al este desde donde se veía Rincón que se situaba en un valle entre los cerros y separaban ese pueblo del resto de la isla poblada. En los cerros y el valle la vegetación era mas abundante pero, seguían siendo arbustos espinosos y grandes cactus. Disfruté de bajar el cerro a toda velocidad con mi pequeña bicicleta de paseo, hasta llegar frente a la iglesia. Este pueblo era muy auténtico, apartado, y conservaba un aspecto mas caribeño que Kralendijk. Con gente mas autóctona que la extraña mezcla de la capital, y casas mas modestas pero igual  de elegantes. Y como en toda isla del caribe el aspecto de la costa de barlovento y el aspecto de la costa de sotavento, son extremadamente diferentes. Así como en el oeste las playas son finas y las aguas tranquilas, en la otra parte la tierra es hostil, desértica y rocosa, con un mar bravo que la golpea continuamente y un viento constante silbando por su tierra. Fui por un camino de tierra al lado del mar, entre un bosque formado exclusivamente por grandes cactus y con muchos lagartos.

Después de descansar un rato bajo una roca a la sombra y fresca, donde estaban unos grabados indígenas escritos en la piedra, volví a la carretera, y llegué a Kralendijk  de nuevo a las 5 de la tarde, bastante molido y exhausto después de un día de pedalear esa mini bicicleta, (de muy buena calidad , pero demasiado pequeña para tales aventuras).

La gente Autóctona es negra (y que le den a quien se crea que decir negro es una discriminación ya que solo es una distinción como que yo soy blanco y el otro amarillo o como si es verde) pero siendo Holandesa también se aprecia muchos rubios, y rubias, altotes , y altotas, que contrastan con lo que suele ser normal por estos lugares del mundo. También hay mucho latino, colombianos, puertorriqueños , venezolanos y demás pueblos hispanohablantes de los alrededores. El idioma del lugar es el Papiamento, una lengua entre español, portugués (de dialecto brasileño), holandés, ingles e incluso francés, pero se acerca mas al castellano y el portugués, por tanto leerlo en un periódico no es muy difícil, pero entender a alguien ya es otra cosa.

Pasaron los días, barnizamos la escotilla de proa, preparé el camarote para mis padres, me di otro paseo en bici (en el cual pinché la rueda, yo también y acabé a dedo para volver), cenamos con nuestros amigos Mirelle y Cristian y cambiamos cuatro cabos dañados del barco.

Con la tontería del tiempo, llegó el día 6, cuando llegaban mis padres a Bonaire, después de haberse quedado una noche en Curaçao y un día de vuelo atravesando el Atlántico.

Mi alegría fue grande al verlos salir de la puerta de entradas del aeropuerto. Había muchas cosas de que hablar, a mi padre le habían salido unos cuantos pelos blancos mas en la barba y mi madre igual de estupenda. Lo mas curioso es que por unas horas casi me parecían extraños a mis ojos, una sensación como que ya no estoy metido en la olla, no sabría explicarlo, eran mis padres pero después de un año sin verlos me parecían desconocidos, aunque eso solo duró las primeras horas.

Estuvimos unos cuantos días mas en Bonaire, los que aproveché para pescar un poco, bucear e ir al bonito parque nacional de Washington Slagbaai, donde hay muchos lagartos, lagartas, iguanas e iguanos muy curiosos y simpáticos.

Y pasaron los días volando como pájaro cruzando el cielo asta el 10 de noviembre, día en que zarpamos rumbo a Klein Curaçao, un pequeño islote unas millas antes de Curaçao con una bonita playa de no mas de milla y media desde su cabo norte a su cabo sur. Un día de cielo azul , poco nuboso, y con buenos vientos, siempre del este. Rumbo suroeste, mayor, trinquete , vela de estay, y foque puestos, viento por la alenta, poco oleaje... un día estupendo para navegar.

Después de cuatro horas de navegación, divisamos Klein Curaçao. Realmente es una isla peligrosa, pues su punto mas alto tiene un metro de altura, eso provoca serios problemas a la ora de divisarla antes de que sea demasiado tarde. La evidencia estaba en la gran mole de hierro oxidado embarrancado sobre la costa este, que sobresaltaba mas que su pequeño e inoperativo faro. Bordeamos la isla hasta dejarla a barlovento, preparándonos para anclar en su playa. La isla se alzaba de una manera muy increíble pues en diez metros de diferencia había en un lado 7 metros de profundidad y en el otro 40metros, era el punto culmine de una gran montaña bajo el agua que se alzaba con furia asta acariciar la superficie del agua. Al final, unos tipos nos avisaron que no podíamos anclar y que debíamos amarrarnos a una boya. Así lo hicimos, la playa ante nosotros se veía espléndida, de aguas cristalinas , fina y blanca arena, y poca gente. Cuatro techos de palmera se posaban sobre la playa y un poco gente con el lujo de tener alguna barca (como nosotros) disfrutaban del fin de semana es esa islita.

Mi padre y yo nos dedicamos a bucear, la corriente era fuerte a causa de estar en lugar tan “aislado”, pero se podía nadar siempre que no te alejaras demasiado de la costa. Debo decir que cuando vi el muerto de la boya me sorprendí, porque era la mejor boya en que nos hemos amarrado durante todo el trayecto, con una cadena como para levantar un carguero y un muerto enorme y circular clavado bajo el fondo, digo esto por que fue algo que me sorprendió. Disfrutamos de dos días preciosos sobre la isla coralina. De descanso, por que recorrerla la recorres en 10 minutos; hay un par de chabolillas que parecen refugios de pescadores, el faro fantasma, y el barco embarrancado... nada mas. Creo que es la isla mas desierta después de Tobago Keis, pero ni punto de comparación con esas increíbles islas de las Grenadinas de St.Vinvent, aunque ¡uno no se puede quejar por dios!.

Después de dos tranquilos días en Klein Curaçao soltamos amarras y nos dirigimos hacia Spaanese Water, Curaçao, con el viento de empopada, tranquilamente, con la trinquete y el foque solamente, pues solo eran 12 millas y no teníamos por qué darnos prisa.

Saneese Water es un pequeño golfo, con un canal que da al mar bastante escondido, pero que se extiende por el interior expandiéndose como raíces de árbol y formando varias calas en su interior. Detectamos la entrada gracias a algunos barcos que salían de allí, intentamos contactar con una marina, pero resultó que los domingos no estaba abierta (la mayoría de los barcos de ese puerto son locales y no se interesan por veleristas aventureros como nosotros).

Aun así conseguimos un hueco en Kabrinten Bay , una cala frente a la marina, donde varios veleros fondeaban. Nos adentramos en la cala, protegida por unos cuantos cerros sobre el manglar...(continuará)


   

CAPITULO XVIII Curaçao, Aruba , Cartagena de Indias

Era lugar calmado en vientos, y bastante tranquilo, dos bares flotantes bastante curiosos, se amarraban, a dos pequeños pantalanes en la costa. Antes que nada, Skip y yo nos fuimos a explorar la zona, y descubrimos que a treinta metros de la costa, había una playa que daba al lado opuesto, con bares e instalaciones buenas, como una ducha por ejemplo... O sea que por un pequeño montón de tierra nos separábamos de mar abierto.

Lo primero fue arreglar los papeles en aduanas de lo que se ocuparon Skip y Bárbara mientras los demás permanecíamos en el barco. Luego visitamos un poco la playa de fina arena, junto a un fuerte abandonado.

Al día siguiente conseguimos sitio en una marina “yacht clup Curaçao” , amarramos y disfrutamos de las comodidades de estar amarrados.

La capital de Curaçao se considera como uno de los patrimonios del mundo, cosa bastante curiosa en una isla tan pequeña como esta.

El primer día que la visitarmos con mis padres, estaba lluvioso. Cogimos un autobús pequeño. El cielo era gris pero aun así, al bajar a la ciudad, se apreciaba su colorido, y el puente que lo caracteriza. Llegamos a la ciudad y se nos presento un buen chaparrón tropical.

Esta ciudad tiene algunas cosas bastante interesantes, como ciudad colonial que era.

La primera sinagoga fundada  en América, por ejemplo, que tuve el placer de visitarla con mis padres durante los días de estancia. Diría que es una ciudad con población joven, mayoritariamente afro americanos, con buena calidad de vida.

El día lluvioso aclaro al medio día y disfrutamos de pasear por la ciudad un poco.

Durante los días de estancia nos encontramos con Cristian y Mirelle la pareja belga del Cacher Petrushka hecho de la misma materia del Ragnar (¡que vivan los barcos de madera!).  Y cenamos en el barco unas hamburguesas con papas y ensalada que me salieron estupendas.

Uno de esos días alquilamos un coche para visitar la isla un poquito, turnándonos el auto entre Skip y Barbara un día, y la familia Bonet el otro.

Curaçao es un poco mas verde que Bonaire, y en el sur entre las riveras se ven algunos buenos árboles de aspecto selvático, aun así su naturaleza esta compuesta mas por arbustos resistentes que por jungla espesa.

El día que nos tocó el auto a los Bonet, fuimos a dar un paseo por las playas del noroeste de la isla, disfrutando del paisaje, buceando entre corales, en fin, un día estupendo. Aunque... tuvimos un pequeño problema en la pequeña cala de Kleine Knip, donde algún tipo listo nos abrió el maletero del coche y nos saco unos cuantos billetes.

Si, como diría un americano “sheet hapens”, aun así no fue un gran golpe. Ya habíamos hecho las compras de almacenamiento de víveres para el Pacífico, y por tanto no quedaba mucho dinero, las tarjetas intactas y la documentación también. Además al ir a denunciarlo nos encontramos el  policía de la oficina muy simpático y se nos fue el cabreo con su compañía. Regresamos al anochecer, parándonos en un restaurante a tomar algo después de todo.

Pero el tiempo pasaba, y acabo llegando el día de partida de mis padres, después de todos esos bonitos días.

La despedida fue algo nostálgica, en el bar del aeropuerto, con solo 10 minutos de tiempo nos tomamos las últimas cervezas juntos hasta dentro de 2 años, tenía la sensación de que un sentimiento nos rodeaba, de despedida pero de alegría.

Al verlos irse me sentí como de nuevo en mi viaje, junto a mi capitán Skip en el coche alquilado, regresando a Ragnar, para continuar el viaje….

 

 

A las 3:15 de la madrugada ya habíamos levado el ancla y alzado las velas.  Buen viento, mar menguada en una bonita noche con el arquero Orión vigilando sobre nuestras cabezas. Pero no fue tan cómodo el viaje, porque al salir de la protección de la isla, tuvimos un poco de oleaje, tanto del noreste, como del sureste, que nos zarandeando lindamente. Amanecimos en medio de la mar brava, rumbo Aruba, haciendo equilibrios para no derramar la leche de los cereales. La velocidad fue buena para el trayecto, a las 12 ya costeábamos la isla de Aruba de empopada con la trinquete y un foque, mientras un catamarán de vela ligera, se divertía volando de un lugar a otro, como un delfín juguetón rodeando al Ragnar. A las 13:30 ya estábamos amarrados al muelle comercial para pasar inmigración, y aduanas. La cosa curiosa es que los funcionarios del edificio de aduanas estaban TODOS en huelga. Los de inmigración llegaron hasta el muelle en coche y nos tomaron los datos sin siquiera salir del auto.

Después del papeleo fuimos hasta el Royal Marina, con los servicios del hotel Royal de 5 estrellas.

La ciudad Oranjestad es muy turística. El paseo Marítimos era como una gran tragaperras que se llevaba la pasta de los guiris, fábrica de hacer dinero. Frente al muelle está el pequeño Casino Royal. Y luego una avenida llena de bares, restaurante, cine, y mas atrás el Hotel, propietario de una pequeña isla paradisíaca  frente a él. Pero no me quede como para visitar la isla , que hubiera sido interesante.

Al día siguiente de amarrar nosotros, llegó nuestro compañero Petrushka, el velero de los belgas Cristian y Mirelle.

Skip, y Bárbara se fueron a dar vueltas por el lugar, pero yo me moví mas bien poco, porque no me atrajo el sitio.

De la estancia en Aruba podría decir que fue tranquila, puente de provisiones para navegar hasta Cartagena.

 

El trayecto de Oranjestad a Cartagena duró del 25 al 29 de Noviembre, de una manera apacible, pero no demasiado.

Llegamos a Cartagena a las 4 de la mañana del 29, después de un sprint de 7 millas a toda máquina por una tormenta, perdonen la expresión, acojonante. Y fondeamos frente la gran ciudad, que es esta de Cartagena de Indias. Fue un buen regalo de cumpleaños para mi capitán, el llegar a fondeadero, pudiendo dormir minimamente mejor. Aunque la mañana fue movida, porque al despertar, y salir a cubierta, Skip se encontró con la proa de un velero a un metro de nuestra popa, cosa que asustó un poco al hombre.

Buscamos entrar en un muelle pero no encontramos sitio, así que tuvimos que fondear de nuevo. La verdad es que el lugar estaba lleno de barcos. La ciudad se veía en crecimiento rápido, con varios edificios altos en construcción y otros tantos acabados, en la parte nueva de Boca grande. Mas tarde supimos que eso había crecido desmesuradamente durante los últimos 5 años.

La marina era muy buena, y con buena atención. Ese mismo día del 29 de Noviembre llegaron Cristian y Marinete con su velero Petrushka , y cenamos juntos para celebrar el segundo cumpleaños en la travesía mundial, de Skip.

Pasams unos días lijando la tapa regala y barnizándola

Y la gran sorpresa fue que, al llegar Skip y Bárbara al muelle un día... ¿con quien se encontraron?.... ¡nada mas y nada menos que con Sinto!. Sinto es un marino mallorquín ciego que está dando la vuelta al mundo como nosotros, y es que el mundo es un pañuelo y aún mas en la mar (aunque parezca el contrario). Un día de esos fuimos a cenar a su barco. El Había salido de Mallorca un poco después que nosotros, tenía como tripulante a un Argentino, que vive en Soller,Víctor, quien había adoptado una marinera por el camino. Disfrutamos de una velada estupenda, parloteando en nuestra lengua mallorquina, (que sienta muy bien cuando estas tan lejos de casa), y bebiendo un buen vino. Así conocimos las aventuras que ha hecho Sinto por el mar, como la de ir a la Antártida y de más historias interesantes de decenas de años navegando y parando poco en casa.

Cartagena es una ciudad preciosas, sobretodo en su casco antiguo, que todavía conserva muy bien sus grandes murallas. El Diseño colonial de esas calles te hace sentirte como en un barrio de el casco viejo de una ciudad española, pero con otro estilo de ambiente en la calle. Iglesias preciosas, balcones característicos de la época y esas típicas calles estrechas hechas para los carros de caballos y bien llenos de plazas, así como una muralla exterior impresionante.

Pero esas cosas no las pude disfrutar hasta un poco mas tarde, pues en principio estuve generalmente trabajando en el barco.

Y paso el tiempo, y llegó el día 6 de Dicimbre, en el cual zarpamos rumbo al varadero de Ferroalquimar, para subir el barco y reparar el casco.

El varadero estaba a una milla de distancia del fondeadero de la ciudad, en la zona industrial de esta.

Y allí pasamos 6 días en los que limpiamos el barco, lo pintamos, y un gran “mestre d´aixa” llamado Esteban nos calafateo el casco de una manera impecable y con todo el arte que da una vida trabajando ello después de su padre, con 63 años de edad, y resistente como un toro.

Lo que mas me gustó de estar en ese lugar fue el irme a desayunar al bar de los obreros, a 5 metros de la roda de nuestro barco, y tomarte un café y unos huevos revueltos con un croisan para empezar el día. Además el precio era estupendo pues podías desayunar y comer por menos de dos euros.

Cuando ya tuvimos preparado al barco lo echamos al agua sin esperar, y al día doce ya estábamos de regreso a la marina, esta vez amarrados en el muelle.

Durante estos últimos días hemos aprovechado y hemos andado por la ciudad, y aseguro a todos que Cartagena de indias es un lugar muy interesante para visitar.

Ahora ya nos preparamos para salir mañana día 17 de Diciembre y pasar unas navidades de ensueño navegando por las islas de